jueves, 14 de mayo de 2009

Saqueo de incunables en Cuenca La catedral y el seminario sufren el robo sistemático de libros de gran valor

El robo ha sido sistemático. Durante los últimos 25 años alguien, aún no se sabe quién, ha estado hurtando libros de valor incalculable de las bibliotecas del seminario y la catedral de Cuenca para ponerlos a subasta y sacarse unos miles de euros. Ese alguien se los daba a José Francisco Javier Real Rolania -un hombre que fue detenido en 1981 por robar mapas antiguos en la Biblioteca Nacional-, quien los depositaba en la sala de subastas Durán, la de la calle de Serrano de Madrid, para venderlos. Durante esos años, han desaparecido 735 libros, 12 de ellos incunables. Lo curioso es que el canónigo de la catedral de Cuenca Clementino Sanz y Díaz fue procesado en 1985 por haberse llevado desde 1968 un millar de libros antiguos. Algunos los vendió a la Biblioteca Nacional. Una almoneda.

El rastro de los libros robados fue localizado por la Guardia Civil durante una inspección rutinaria en salas de subastas. Los agentes de Patrimonio Histórico comprobaron que el tal Real Rolania era quien había depositado allí los libros. Al cotejar sus datos, supo que Real Rolania era el presunto autor de la sustracción de varios valiosos mapas, datados entre los siglos XVI a XVIII, en la Biblioteca Nacional de Madrid. Fue en 1981 y para conseguir el botín había falsificado un carné de investigador. Luego, con una cuchilla, cortó los mapas, los ocultó bajo el abrigo y se los llevó.

La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil cotejó el Catálogo General de Incunables y llegó a una certeza: 42 ejemplares de los siglos XV al XVIII, entre ellos 12 incunables (confeccionados desde la invención de la imprenta en 1440 hasta principios del XVI) procedían de la Biblioteca del Seminario Conciliar de San Julián de Cuenca y de los fondos bibliotecarios de la catedral. A algunos libros les habían borrado el sello de la biblioteca de procedencia por medios químicos, pero a otros se los habían recortado. A una obra de Erasmo de Rotterdam, por ejemplo, le habían cortado el sello en la página 1, pero también en la 21 y la 121.

Real Rolania fue detenido, pero había que determinar cuántos libros faltaban, ya que los bibliotecarios conquenses lo ignoraban. Un equipo del Grupo de Patrimonio tuvo que revisar las bibliotecas, con más de 40.000 volúmenes. Faltaban 735. Los investigadores han recuperado 249, la mayoría de los cuales se han requisado a quienes los compraron en subasta. Éstos, si desconocían la ilicitud, tendrán que reclamar la devolución del dinero al subastador. Sólo un lote de seis incunables fue vendido por 120.000 euros. Otros 280 libros están localizados (uno en Reino Unido y otro en Suiza). Del resto, ni rastro.

El trabajo de investigación sobre el saqueo ha sido presentado durante un seminario sobre tráfico ilícito de bienes culturales, que ha organizado la Guardia Civil en Madrid, con 40 representantes de 24 países y de organismos como Interpol, Europol o la Unesco. Allí se han cambiado cromos sobre cómo localizar estos bienes y sobre cómo cooperar para ello.

Pero queda la gran duda: ¿quién sacó esos libros? Aún no se sabe. El arrestado no tenía acceso legal a esos centros. La Guardia Civil ha visto en sus archivos que el ex canónigo archivero de la catedral Clementino Sanz y Díaz fue condenado en 1985 a cuatro meses de arresto mayor, por un delito de hurto continuado, con la circunstancia agravante de abuso de confianza. Se había llevado entre 1968 y 1981 708 volúmenes impresos y 37 manuscritos. Entonces vendió tres libros a la Biblioteca Nacional por 400.000 pesetas. Dijo que los había adquirido por 5.000 pesetas en el Rastro. Lo dicho, una almoneda.

Referencia: http://www.elpais.com/articulo/ultima/Saqueo/incunables/Cuenca/elpporcul/20051201elpepiult_1/Tes

2 comentarios:

Diego Mallén dijo...

La información proporcionada en el artículo no es exacta. El presunto hurto jamás ha sido probado. Los libros estuvieron en algún momento de su vida en la biblioteca de Cuenca pero salieron, probablemente por expolios, cuya responsabilidad jurídica está extinguida: expolio realizado por los marxistas en la pasada Guerra Civil y el presunto hurto de don Clementino. La Audiencia Provincial de Cuenca dictó en 2007 sentencia a favor de quienes adquirimos los libros en pública subasta. Ahora la Diócesis ha vuelto a reclamarlos por la vía civil: nosotros somos los propietarios y es la Diócesis quien debe probar que es propietaria... ¡cosa imposible!

Y mientras los libros depositados en la Biblioteca Nacional y nosostros, legítimos propietarios, sin poder disfrutarlos desde hace ya seis años. ¡Una verguenza absoluta!

Saludos bibliófilos.

Cesar Diz dijo...

Diego Mallen Desconocia fortuito evento. Agradezco la aclaración.La desafortunda experiencia que vives con tus libros. En México el robo de libros no llega a los tribunales, a menos que el reclamante sea un funcionario de gobierno utilizando las guardia civil para avergonzar a otros.
Saludos
César Diz