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viernes, 22 de febrero de 2019

XXXI FERIA DEL LIBRO DE OCASIÓN DEL 23 DE FEBRERO AL 3 DE MARZO


Por fin después de un largo y tortuoso camino (aunque suene a Beatles) arrancamos con el montaje del recinto ferial en la calle Ángela Peralta aún costado del Palacio de las Bellas Artes y la Alameda Central, que será la sede de la XXXI FERIA DEL LIBRO DE OCASIÓN 
Y si todos los Planetas se alinean con la Fortuna, tendrá una Vida del 23 de febrero al 3 de marzo del 2019. 
Agradecemos al Gobierno.de la Ciudad de México, la autorización de tener esta Bella y emblemática.Calle como sede 

COLECTIVO LIBRERO DE MÉXICO
CÉSAR SÁNCHEZ OBREGÓN

martes, 18 de septiembre de 2018

La calle de los libreros

La calle de los libreros

López Cotilla, en el Centro de la ciudad, se ha convertido en un oasis para los amantes de los libros de viejo

Si bien Guadalajara es famosa por su Feria Internacional del Libro (FIL), que se lleva a cabo en noviembre, la pasión de los tapatíos por la lectura se manifiesta todo el año, en entornos diferentes que el de la Expo Guadalajara.
La librerías de usado son una opción a las que los lectores recurren por gusto, pero también por necesidad, ante un mercado en el que el precio de un libro nuevo puede superar los 300 pesos, es decir, casi tres días y medio de trabajo para quien percibe el salario mínimo (88.36 pesos diarios).
El Centro de Guadalajara, y en particular la calle López Cotilla, se ha convertido en un área que deben visitar obligatoriamente quienes buscan libros usados por amor a la lectura, o por motivos prácticos.

La calle de los libreros

Si en Guadalajara existiera la costumbre de nombrar calles de acuerdo a los oficios que se desempeñan en ellas, la calle López Cotilla bien podría llamarse “la calle de los libreros”.
En López Cotilla y sus calles transversales, desde el Expiatorio hasta Donato Guerra, se ha formado un corredor de librerías de usado donde vive y fluye la cultura tapatía de todos los días. La ubicación de este corredor no es casual. En esa calle se encontraban librerías históricas como Casarrubias o Font, que ya no existen, pero ejercieron un poder de atracción que es visible todavía hoy.
“Hace más o menos 12 años habían pocas librerías, había tres o cuatro sobre López Cotilla. Entre otros compañeros y un servidor creamos una pequeña asociación de libreros de usado y empezamos a jalar a todos los compañeros hacia esta calle”, explica Pascual Macario Zamora, propietario de la Librería El Desván de Don Quijote, ubicada en López Cotilla 813.
Así nació la Asociación de Libreros Guadalajara AC, de la que se desprendieron hace un par de años algunos integrantes que formaron FLUYA, la Feria del Libro Usado y Antiguo.
La Asociación de Libreros cuenta con el permiso para organizar cada viernes el Callejón del Libro en el Ex-convento del Carmen, mientras FLUYA tiene una casa en Donato Guerra donde además de comprar libros, los asistentes pueden ver películas y tomar talleres de interés cultural.

Los Clásicos de los tapatíos

“Por algo la FIL es en Guadalajara, porque aquí hay mucha gente que lee”, dice David Mora, que llegó hace cinco años de la Ciudad de México para abrir la librería el Laberinto Cultural, en López Cotilla 607. Para los tapatíos los libros usados son una opción atractiva por la obvia diferencia de precio respecto a las librerías de prestigioy por las opciones que no siempre pueden encontrar en los establecimientos convencionales.
“Los libros están a un 30, 40 por ciento más baratos que nuevos, y además hay tolerancia, la gente llega y pide cambio, pide ‘fiámelo un poquito, dos tres días, o bájamelo’. Hay flexibilidad, mientras en las librerías normales no hay regateo”, explica Reyes Guadalupe Martínez, de la Librería La Trinidad (López Cotilla 531)
Los libreros de López Cotilla coinciden en considerar que los autores más buscados, los clásicos de los lectores tapatíos, son los grandes escritores de la literatura latinoamericana: Carlos Fuentes, Octavio Paz, Juan Rulfo, García Márquez, Juan José Arreola.
El otro gran mercado de los vendedores de libros de ocasión son los libros de mayor éxito comercial, entre ellos los escritos por Paulo Coelho, Stephen King, las obras de terror, las novelas de Harry Potter y las sagas de fantasía.  “Si yo hubiera sabido aprovechar el auge del ‘Código Da Vinci’ hubiera podido abrir otra librería”, comenta Reyes Martínez para dar una idea del éxito de ese best seller.
David Suchil, de la librería El Nilo de Casa Fluya (Donato Guerra 6) explica cómo se compone el panorama de los bibliófilos tapatíos: “Hay tres mercados, el del lector, el de los coleccionistas y el de los investigadores”.

Los caminos del libro

Los motivos económicos no explican totalmente el gusto de los lectores por las librerías de usado. “A mucha gente les gusta esto, les gusta el desorden. Tengo un desorden ordenado, más o menos sé lo que tengo, muy acorde al nombre de la librería” dice David Mora, de El Laberinto Cultural.
“Mi papá decía que el libro es el que busca al lector, no el lector al libro. A veces la gente dice ‘me encontré este libro’, y no es así; el libro te estuvo buscando. Pudo haber venido desde España, desde Francia, desde muy lejos para que tú lo leyeras. Te estuvo buscando. No sabes en qué momento vas a encontrar el libro que te estaba buscando”, reflexiona Mora.
La atracción física que los lectores sienten por los libros no deja de sorprender a Joshua Ramírez, de 28 años, que trabaja en la librería Logos (López Cotilla 532). “Las personas llegan y les encanta el olor de la lignina del libro antiguo. A veces ni compran nada, sólo llegan, lo huelen y se van”.

El librero de usado en la red

Podría pensarse que internet y la información disponible instantáneamente y de manera gratuita podrían amenazar la existencia de los negocios de libros usados. La realidad es que la revolución de la información ha favorecido a quien ama los libros y a quien se gana la vida vendiéndolos. “Hay mucha gente que vende por internet, que viene y me compra libros a mí para poderlos vender por internet incrementando el precio”, dice David Mora.
Para David Suchil, “lo único que se ha visto afectado por el internet son las enciclopedias, los volúmenes de referencia”. La experiencia de Suchil muestra que el internet 2.0, el de las redes sociales, tiene el potencial de renovar la entrañable relación personal entre los bibliófilos y los vendedores de libros. “A mí me ha ayudado mucho a vender libros. Mi perfil de Facebook es mucho más cómodo para la gente; no tiene que venir a la librería, tú subes el título del libro y la gente dice si le interesa”, explica Suchil, que tiene como imagen en Facebook el yelmo de Darth Vader, y tiene entre sus fotografías imágenes que lo muestran con un gorro de Santa Claus.
“Cuando es el perfil de algún negocio la gente siente desconfianza. Cuando ven tus fotos y quién eres, sienten más confianza”, explica.

Un oficio noble

Los libreros de usado emplean de manera unánime una palabra para describir su oficio: “noble”.
“A veces no traemos ni para almorzar, y a la hora, dos horas ya tenemos para irnos a comer”, explica David Mora.
Para David Suchil, la vida del librero de usado “es muy gratificante porque conoces mucha gente, viajas para participar en ferias, ves libros que nunca en tu vida te imaginas que vas a ver”. “Es un oficio noble, pero no te va a hacer rico”, rebate Reyes Martínez, mientras vierte en agua en una cafetera. Después de pensarlo un momento agrega: “bueno, te hace rico en cultura”, y la reflexión lo hace desplegar una amplia sonrisa en la que faltan algunos dientes.

https://www.informador.mx/suplementos/La-calle-de-los-libreros-20180421-0100.html

domingo, 23 de noviembre de 2014

Feria Internacional del Libro Usado en FIL

16 de noviembre del 2014.- Última oportunidad para conseguir ediciones antiguas en la Feria del Libro Usado y Antiguo
La quinta edición de la Feria del Libro Usado y Antiguo se enfocó en impulsar y presentar a sus visitantes el oficio de los libreros. Una de sus cualidades es el rescate y la preservación de ediciones de libros antiguos coleccionables. La Asociación de Libreros de Guadalajara A.C. convocó a las librerías de viejo de Aguacalientes, Zacatecas, ciudad de México y Jalisco a presentar  algunos de sus artículos a la venta más peculiares.
La Librería Sabiduría Antigua, que tendrá presencia en la FIL en el stand J37 y que realiza ventas por Internet a través del perfil de Facebook.com/sabiduriaantigua, tiene a la venta en la feria los siguientes libros:
Impresiones del natural, de C. Rumano Llopis. Edición española de la década del 30 con ilustraciones  relacionados a la tauromaquia. El ejemplar está autografiado por el artista plástico y tiene un costo de $4,000.00.
Nueve volúmenes de Enciclopedia de toros, de José Ma. de Cossío. Editorial Espasa-Calpe, 1982. El autor fue un fanático de la tauromaquia que dedicó su vida a la investigación de esta arte. Obra codiciada por su información. Su precio es de $8,500.00
Obras escogidas, de Agustín Yáñez. Editorial Aguilar, 1968. Contiene La tierra pródiga, Las tierras flacas, Al filo del agua, Ojerosa y pintada, Flor de juegos antiguos, entre otras novelas. Precio de 350 pesos.
La librería La literata, con sucursales en Pablo Valdez 796, casi esquina con Belisario Domínguez, y 8 de Julio 68, casi esquina con Av. Juárez, tiene a la venta:
Los códigos españoles, novísima recopilación de las Leyes de España, o mejor conocida como Las siete partidas de Alfonso el Sabio. Publicación de 1872. 12 tomos a 10,000 pesos.
Primera edición de El amor en los tiempos del cólera, de Gabriel García Márquez. Editorial Diana. Precio 400 pesos.
La divina comedia, de Dante. Edición del siglo XIX con grabados. Precio 800 pesos.
Otra exponente es la Librería Ítaca, con matriz en Marsella 159, colonia Americana. Su más grande rareza es Elevación y caída del emperador Maximiliano, escrito por el conde E. de Kératry y publicado en 1870, a sólo tres años después de su fusilamiento. Precio 5,000 pesos.
Las memorias de Sebastián Lerdo de Tejada. Publicaciones del periódico El Ahuizote, 1900. Precio 2,000 pesos.
Los tribunales secretos, de Pablo Feval. Edición antigua de 1879, de la biblioteca de Jurisprudencia. Cuatro tomos obtenidos en la compra de una biblioteca personal. Precio de los cuatro tomos en 10,000 pesos.
El diario del Che en Bolivia. Edición de 1968, un año después de su muerte. Editorial Siglo XXI. Precio 1,000 pesos.
El Quijote de la Mancha. Dos tomos ilustrados de Editorial Salvatella, 1895. Precio total $2,500.
Finalmente,  la Librería Laberinto cultural (López Cotilla 607), cuenta con un estudio sobre la Biblia, publicado en 1754 en griego antiguo, dedicado a los evangelios. Obtenido en consigna y a la venta por 40,000 pesos.
Cuaderno de visitas de la inauguración de la capilla del Cerro de Las Campanas, edificada el 10 abril de 1901 en honor a Maximiliano. Registra visitas de gente allegada a Maximiliano, entre ellos Josefa Varela, descendiente de Nezahualcóyotl y dama de honor de la emperatriz Carlota, e incluso registra la visita de Jaime Nunó el 2 de abril de 1905.
La V Feria del Libro Usado y Antiguo celebrará su clausura este domingo, por lo que los interesados podrán acudir a los stands de las editoriales para hacerse de estas publicaciones únicas.
http://lajornadajalisco.com.mx/2014/11/feria-internacional-del-libro-usado-en-fil/

Fadanelli, De la Mora y Santos hablan sobre utilidad de la literatura

    Guillermo Fadanelli concluye que 'nos sobra el entretenimiento pero no hay crítica ni reflexión'
GUADALAJARA, JALISCO (11/NOV/2014).- Los escritores Guillermo Fadanelli, Guillermo de la Mora y Guillermo Santos participaron en la mesa de diálogo '¿Para qué sirve la literatura?', dentro de las actividades de la V Feria del Libro Antiguo y Usado, en el Andador Pedro Loza.

Los tres Guillermos llegaron a un foro lleno, con más de sesenta personas ocupando las sillas, además de varias personas de pie que atestiguaron las argumentaciones de los autores.

Fadanelli fue el primero en tomar la palabra para bromear: “Estoy seguro de que saldrán corriendo a la mitad de la charla”, pero nada de eso sucedió: al contrario, más gente se incorporó de pie conforme pasó el tiempo. Para entrar en el tema continuó siendo tajante: “La literatura y la filosofía no sirven para nada, y por eso sirven para todo”.

El polémico escritor apeló a la capacidad que tiene la literatura para generar la autorreflexión. Citó la anécdota de que en la Feria Internacional del Libro en Oaxaca, hace unos días, un grupo de indignados por los desaparecidos de Ayotzinapa tomaron la voz en lugar de la presentación de su más reciente novela. Los ponentes imprevistos hablaron del papel de los escritores en ocasiones es pasivo, a lo que Guillermo se opuso: “Los escritores y los intelectuales (lástima que la palabra ahora sea peyorativa) sirven para generar diálogo”, afirmó.

El autor de novelas como La otra cara de Rock Hudson explicó la relación que pueden tener los escritores con la vida pública: “Cómo se va a dar la crítica de las instituciones si no es con el lenguaje, es necesario poner en la mesa el diálogo, y eso se hace con palabras. A través de la crítica podemos hacer algo para que los malos no lleguen al poder”, el escritor dejó en claro que no tiene una filiación política.

Guillermo Santos fue el siguiente en hacer uso de la voz, y se remontó a momentos del siglo XX en donde la gente pasó por situaciones extremas, como los campos de concentración. Uno de sus comentarios fue que la literatura no es un lugar para protegernos de la realidad, sino para ser críticos.  La función del lector es una función civil.

El mismo tema prevaleció en la charla, ya que Guillermo de la Mora mencionó la biografía de Primo Levi, un escritor que pasó parte de su juventud en un campo de concentración. Tras finalizar la guerra, comentó De la Mora, el autor trató de comprender a sus torturadores. Agregó que “La literatura puede ser una especie de venganza secreta contra el mundo que la cohíbe. Es una venganza sin violencia. La literatura nos ayuda a soportar el mismo, y a nosotros mismos”.

Fadanelli retomó la palabra para señalar la paradoja: “¿Cómo un loco nos puede decir algo? Muchos escritores no pudieron llevar a buen fin su vida”, y mencionó ejemplos de escritores que como Fitzgerald, Poe o Hemingway que el alcohol los acabó: “Aunque con Fitzgerald yo digo que lo acabó su mujer”, bromeó el novelista.

A petición de un asistente, Guillermo Fadanelli concluyó la charla recapitulando varios puntos surgidos de la anécdota oaxaqueña de unos días atrás: “Uno, hay que cultivar el respeto por el otro, discutir con la idea de que el otro tiene la razón. Dos, que lo servidores públicos no ganen más que alguien del pueblo... Tres, nos sobra entretenimiento, pero no hay crítica ni reflexión. Cuatro, los políticos ya no tienen poder real, son grandes emporios financieros y banqueros, y debemos frenar ese poder. Cinco, no confiar en líderes ni partidos políticos, en nadie que tome el micrófono. Escuchemos y pensemos por nosotros mismos”.

EL DATO

Palabras de los autores:

“Verbalizar las cosas te lleva a buscar cierto orden en el pensamiento”, Guillermo de la Mora.

“Amamos la literatura aunque nos haya hecho infelices”, Guillermo Fadanelli.

“En la literatura y en los sueños se te restituye aquello que te fue quitado”, Guillermo Santos.

EL INFORMADOR / JORGE PÉREZ
http://www.informador.com.mx/cultura/2014/559210/6/fadanelli-de-la-mora-y-santos-hablan-sobre-utilidad-de-la-literatura.htm

domingo, 23 de febrero de 2014

CULTURA Inician trabajo conjunto entre asociación de libreros de Aguascalientes y el IMAC

Inician trabajo conjunto entre asociación de libreros de Aguascalientes y el IMAC

  • Del 15 de febrero al 3 de marzo pondrán sus textos a la venta sobre el andador de la Plaza Patria

Al arrancar con las actividades en conjunto entre la asociación de libreros de Aguascalientes y el Instituto Municipal Aguascalentense para la Cultura (IMAC), la mañana de ayer se inauguró la exposición de fomento a la lectura con la participación de diez libreros locales en el andador de Plaza Patria a un costado de Palacio de Gobierno.
Entre los planes ya entregados a la dirección del Instituto se encuentran cinco eventos más en colaboración: exposición en la Feria Nacional San Marcos en abril a fin de que el municipio capital tenga una representación significativa de sus librerías; en el mes de julio con una exposición para jóvenes en verano; para octubre tendrán una participación especial en el Aniversario de la Ciudad con una Feria del Libro que ya desde años atrás la venían planeando pero que por cuestiones de recursos y tiempos no se había podido ejecutar, y finalmente para el 12 de noviembre celebrando el Día Nacional del Libro. También habrá posibilidades de participación en el kilómetro del libro y visitas especiales a escuelas públicas.
Durante el corte de listón, Alejandro Vázquez Zúñiga, titular del IMAC, agradeció el trabajo en conjunto que ahora llevarán a cabo pues recordó que la lectura no es sólo una práctica escolar, sino una acción de la vida cotidiana, “con esto refrendamos nuestro compromiso por apoyar la compra de libros y a que la lectura se mantenga viva”, aunque sólo podrá apoyarse con espacios para la exposición y venta, los libreros manifestaron su gratitud por dejarlos ejercer con libertad su ejercicio diario.
Los diez compañeros libreros presentarán desde el día de ayer hasta el 3 de marzo de 11:00 a 23:00 horas, pequeñas selecciones populares, libros usados y nuevos, material didáctico y literatura clásica con precios muy económicos, ya que según el vocero de los libreros, César Salvador Gómez, es importante que exposiciones de paso como ésta ofrezca precios accesibles al bolsillo del transeúnte con la finalidad de vuelva a retomar el libro como parte del conocimiento diario. Algunos comerciantes de libros exhibirán sus antigüedades con textos de más de un siglo que llegan a costar hasta tres mil pesos según su edad.
“El que la gente se encuentre con el libro en la vía pública es un aliciente para ellos”, destacó uno de los libreros debido a que con el cambio de época las personas creen que una librería es un espacio sobrio y aburrido, por lo que al toparse con este tipo de exposiciones se le puede recordar que la compra de un libro puede ser divertida e interesante.
Tal fue el caso de María, una joven de 13 años a la cual se le complicaba la lectura hasta que al entrar a una librería de textos usados encontró la fórmula perfecta para “contentarse con la lectura”, como lo llamó la joven: “entro, cierro los ojos, respiro el olor a papel antiguo y tinta, observo por largos minutos los títulos y su primera página, eso no lo puedo hacer en la computadora, ¿verdad?”
Como parte del proyecto de fomento a la lectura y la realización de exposiciones de esta naturaleza, es darle espacio a la venta de títulos locales, es decir de autores reconocidos y emergentes de Aguascalientes; para esta primera fase se cuenta con al menos ocho títulos con variedad de ediciones de autores como Benjamín Valdivia y Ricardo Esquer.
Cabe destacar que además de que estos comerciantes viven de la venta de libros, se han convertido también en difusores de la lectura y promotores de la compra de libros en físico pues tienen precios más económicos que los de librería de línea además de especializarse muchos de ellos en ediciones que ya no existen en las librerías de marca; esto para Vázquez Zúñiga es la razón por la cual aceptó de forma inmediata los proyectos de colaboración entre el municipio y la asociación de libreros pues están cubriendo un nicho de mercado que las librerías de línea no tienen.
Si usted lector, está interesado en algún título de antaño, de superación personal, ciencia, medicina, botánica y hasta un chistoso diccionario del lenguaje popular mexicano, puede asistir a lo largo del día y será acompañado del cuentacuentos Antonio Zertuche Papo, una botarga de comedia para los niños así como lecturas en voz altas para jóvenes y adultos; recibiendo además un tríptico-directorio de las bibliotecas públicas y librerías de la ciudad

http://www.lja.mx/2014/02/inician-trabajo-conjunto-entre-asociacion-de-libreros-de-aguascalientes-y-el-imac/

Autoridades capitalinas organizan Feria del Libro de Ocasión

La edición 26 de este encuentro de lectores se llevará a cabo del 19 de febrero al 2 de marzo en el Casino Metropolitano, Calle Tacuba #15 Centro, Ciudad de México.

La edición 26 de la Feria del Libro de Ocasión se llevará a cabo del 19 de febrero al 2 de marzo en el Casino Metropolitano
La edición 26 de la Feria del Libro de Ocasión se llevará a cabo del 19 de febrero al 2 de marzo en el Casino Metropolitano
CIUDAD DE MÉXICO, 17 de febrero.- El Gobierno del Distrito Federal invitó a los ciudadanos interesados en adquirir libros raros, antiguos y descatalogados, asistir a la 26 Feria del Libro de Ocasión que se llevará a cabo del 19 de febrero al 2 de marzo.
El director de Promoción y Difusión del Fideicomiso Centro Histórico,Ricardo Bautista, indicó que esta Feria, que se realizará en el Casino Metropolitano, será un complemento a la actividad que realizan las 800 librerías ubicadas en el Centro Histórico.
800librerías del Centro Histórico llevarán a cabo actividades
Aseguró, a través de un comunicado, que en esta edición de la Feria además de exposiciones y conferencias, podrán encontrar ejemplares que ya no están disponibles en librerías comerciales.
Además, por primera vez, el Fideicomiso del Centro Histórico llevó a cabo la promoción y difusión del evento en estaciones del Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro, lo que permitirá que más gente conozca sobre la realización de este evento cultural.
Contará con la oferta y participación de 40 libreros y se realizará en el Casino Metropolitano, ubicado en el número 15 de la calle Tacuba, de las 10:00 a las 20:00 horas, la entrada será gratuita.
La Feria será inaugurada por Enrique Florescano, quien recibirá un homenaje por parte de los integrantes de la Coalición de Libreros por su trayectoria profesional, su aportación a la cultura en general y a la historia de esta ciudad.
http://www.excelsior.com.mx/comunidad/2014/02/17/944256





viernes, 10 de enero de 2014

La última conversación. Un bibliófilo en el hilo de vida


La última conversación. Un bibliófilo en el hilo de vida


Max Ramos está al frente desde 1999 de El Hallazgo, librería de viejo. Despues funda "Burroculto", y recientemente la librería "Jorge Cuesta", todas ellas en el manejo del libro usado, viejo y antiguo. Coautor de Rabia Nuestra, libro de cuentos. En prensa, Otra forma de bolero, poemario.

Cuando Diego de Ybarra visitó la librería Burroculto, hace algunos meses, me dijo: ¿Conoce éste lugar Guillermo? No, le respondí, y me quedé por un momento guillermando algunos apellidos: Sheridan, Samperio, Arriaga, Del Toro. Entonces le diré que venga, interrumpió Diego; él debe conocerlo. Pasados algunos días me llamó para volver.  A la cita llevaría a su amigo, comentó.
Burroculto es una librería que se fue entrando en la Ciudad de México hasta arrebujarse en una casona de los años treinta caída en vecindario. Desde hace 7 años ha tomado el disfraz de departamento. Con el calor en ámbar de sus lámparas, su luz a veces la pelean el estante y el ojo del lector, tan así, que a veces estante y lector se acercan al haz para compartirse en la lectura. Esta librería se abre cuando el lector pide su cita. Sus puertas corredizas, giratorias, se esconden en forma de librero, están pintadas con temas de Alicia en el país de las maravillas; en el umbral de alguna de ellas está, de un lado, la espalda de un hombre, del otro, el frente de una mujer: lo dual en uno.
Un sábado, cuando el sol afila su mejor rayo, apareció Diego en compañía de Guillermo. Éste me saludó como al hermano que no ve allá tiempo.
–Qué gusto en conocerte, Max, me habían hablado de ti, pero hay personas malvadas, nunca me decían en dónde tenías tu librería. Haremos buenos negocios, te lo aseguro.
Él, un hombre con medio siglo puesto, piel blanca y mirada que en donde la posa, inquiere, no dejaba de mirarme, con ese afán de aquellos que miran en el fondo de los otros. Desconfío de la gente amable, es mi insolvencia para saber a bote pronto de la franqueza o despilfarro de la simple cortesía. Guillermo, de pelo acicalado, traje azul oscuro y una sonrisa para quien la tome, haciéndose del espacio, me pide, si es posible, lo deje fumar. No lo dudo, mas ahora me duda eso de las reglas. Él fuma y en mi cabeza huma el por qué a él sí y a los otros no. Lo veo como toma Clemencia, de Altamirano, con sus tapas rojas en relieve, su maguey en primer plano, edición de 1901, y goza el tacto de la tela como si las yemas degustaran. A los 15 minutos de su llegada, Guillermo trepaba los andamios de la historia mexicana.
–Ahora gusto de la literatura –dijo–. Me he sumergido en el Barroco, ¡uff!, en la Colonia; ¡No, hombre!, en el arte de los Lagarto. Ahora las aguas de la literatura son un remanso. ¿Qué tienes de Tablada? ¿Tienes la revista Horizonte? Consígueme la revista Timón, de Vasconcelos.
Guillermo se hizo asiduo a Burroculto. La librería le quedaba a unos pasos de su recién restaurada casona en la calle de Valladolid, colonia Roma. Y con él, otro día apareció Rafael Barajas, El Fisgón, bibliófago y estudioso de la caricatura. Desde entonces, cada tercer día: Max, habla Guillermo, ¿qué te ha llegado? ¿Mi Li Po, de Tablada?, te lo encargo. ¿Las ediciones de N. Lira? ¿Los Ceros, de Riva Palacio?
Apenas podía con el tiroteo. Es árido al oficio del librero saber que tienes a la vista al bibliófilo de cuna, y debido a su exigencia, no tengas mucho que ofrecerle. Mira, Guillermo, no tengo eso que me pides, más te reservo para que los veas Piedra de sacrificio, de Pellicer; Libertad bajo palabra, de Paz; si, la primera, impecable. Lo mismo te guardo Tarumba, de Jaime Sabines, sí, es de Colección Metáfora, 1956, con autógrafo a Díaz Bartlett.
Fumador empedernido, me informaba:
–Mi nombre es Guillermo Tovar de Teresa, no lleva la “y”, no es “y de Teresa”. No gusto de esos adornos.
También pormenoraba el cómo iban los reclamos con respecto al desatino en la intervención al Caballito, que no iba a dejar de señalar –decía– el daño al patrimonio nacional.
–No se vale, ¿cuándo se ha visto un caballo cacarizo?
Alguna ocasión, mientras él veía la revista El Maestro, el número de 1921 (donde aparece por vez primera La suave patria, de López Velarde), yo estaba en el reacomodo de un estante, y el silencio de ambos era tácito diálogo, se me cayó un libro. Para salvarme de mi propio enojo –librero que maltrata la materia de la que vive confunde el oficio de tabiquero– tuve que lanzar el chiste de que al caer el volumen se había desperdigado su texto por el piso. Él recogió el libro y lanzó una queja:
–¡Uh!, casi me quemo. Mira: Fernando Benítez. Fue un ladrón, me robó un libro. Hay quienes lo atestiguan. No son habladas. Éste, El libro de los desastres, es mío. Él me lo robó. También puedes ver parte de lo mío, pero con su nombre, en los volúmenes de La Ciudad de México, de Salvat. Fue un ratero. Y mira que fueron largos años de amistad lo que se fue a la basura. Tienes mano sabia, no es casualidad que se te caiga lo que pertenece al piso.
El sábado 9 de noviembre, cuando Tovar de Teresa llegó a la librería, yo estaba enterado de su accidente. Apenas dos días atrás, al pie de su cama había dejado una lata de galletas. Al levantarse, Guillermo tropezó con ella y cayó sobre la misma: dos costillas flotantes fracturadas. Inmediato reposo y algunos cuidados. El lunes 11 llegaría su doctor de cabecera para la revisión plena. Eso me lo dijo el viernes 8, a mediodía, cuando me habló para disculparse y aplazar la cita para el sábado. Me imagino que cuando te has accidentado y tienes la cortesía de dar aviso con aquel que tienes una cita, tu mal es pasajero.
–¿Cómo te sientes?
–De la chingada, ¿nunca te has fracturado una costilla?
–No, sólo me han operado de algo más nefando –dije. 
–Regálame un vaso de agua.
Da un trago. Noto que se duele al esforzar el vaso hacia el escritorio. Lo posa, mas se le cae el cigarro de entre los dedos. Lo auxilio. Él ya no intenta siquiera recogerlo. Se lo entrego. Fuma largo, mientras los alcatraces lo miran boquiabiertos.
–No hay que dejar de fumar, Max, te mueres. ¿Qué libros me tienes?
A diferencia de otras ocasiones, él sólo veía aquellos que le acercaba en mano: El Pedro Páramo, tan impoluto que al abrirlo aún olía a Susana San Juan; luego le mostré Cuentos bárbaros, del Dr. Atl.  Me habló de Leopoldo Batres.
–Él era guatemalteco, ¡eh! Un fregonazo. Si tienes su opúsculo de La quemada, en Zacatecas, considéralo como mío.
Ese sábado 9 de noviembre de 2013 lo despedí alrededor de las tres y media de la tarde. Estaba exhausto. Lo vi sin sangre en el rostro. Él se dio cuenta.
–Estoy muy pálido, ¿verdad?
–Sí, quizás un poco de sol sea suficiente.
–Me voy a casa, a ver como salgo de aquí, han cerrado la calle por el desfile de los Alebrijes Monumentales.
–Guillermo, te aviso de los libros llegaderos –le dije, a manera de despedida.
Semanas atrás le había entregado algunos números de la revistaAntorcha, también de Vasconcelos. Le prometí algunos números que, por su falta de portada o su desgaste, no me interesaba negociarlos: eran un obsequio. Se los entregué. Cerramos cuentas. Qué extraño, a veces yo le debía un encargo; a veces él me pasaría a pagar al día siguiente, sobre todo cuando entraba en frenesí, estado natural de cualquier bibliófilo. Pero ahora, no. Tablas.
El domingo 10 de diciembre tuiteó la muerte. Guillermo había fallecido. En mi mesa de trabajo quedaron las tres obras que me intercambió. El Café de Nadie, de Arqueles Vela. El Códice Florentino. Y un libro de Efraín Huerta, Los hombres del alba, editado por Géminis, en 1944.
Yo viajaría a la IV Feria de libro usado y Antiguo de Guadalajara, tendría una charla sobre la construcción del oficio librero. No pude quitar el vaso de donde lo dejó Guillermo. Reflexionaba sobre el carácter de los textófilos como él, que aún con el doblez que da el dolor, se atreven a salirse de la convalecencia, dejar las sábanas de la queja y allegarse hasta la librería más a modo. Porque, ¿qué puede hacer un hombre de libros sino sanar en letras? Los alcatraces están vivos. Él, aún me conversa. Quizá el bibliófilo debiera morir, a la vuelta de la esquina, en los cementerios de papel, a las puertas de su pasión.

http://www.revistavariopinto.com/nota.php?id=362&fb_action_ids=10202403574587435&fb_action_types=og.recommends#.UtCqQdJ5MZM

jueves, 28 de noviembre de 2013

Instalan en Xalapa la Feria del Libro Usado

 13 nov 2013 9:28 AM.
 Por: Redacción - xeu Noticias 

Los libros viejos tienen un aroma y un tacto especial que sólo otorga el lento transcurrir de los años y ése es el olor que se percibe en la Feria del Libro Usado de Xalapa, que hoy fue instalada a un costado del Parque Juárez y que permanecerá hasta el domingo 17, de las 10:00 a las 20:00 horas.
Doce librerías ofrecen tesoros de la literatura al visitante que esté dispuesto a revolver e investigar en los miles de títulos, usados y nuevos, que incluyen best sellers, novelas, teatro, poesía y ensayo.
Es diferente comprar en una feria como ésta porque no puedes ir por un título en específico, “hay que ir rebuscando con mucho cuidado, viendo uno por uno todos los libros para ver qué es lo que te llama la atención”, dijo Antonio Juárez Hernández, quien encontró Aura, de Carlos Fuentes y Poesía,de Carlos Pellicer. “El libro vale por lo que tiene en su interior, da igual que esté usado o nuevo, la diferencia solamente es el precio”.
Por su parte, Griselda Rasgado Guillén, quien llegó por casualidad para buscar libros de niños, comentó que vale la pena acercarse, porque estos ejemplares están al alcance de cualquier persona, “aquí puedes buscar entre muchas opciones lo que más te guste y te convenga”.
El coordinador de los Libreros de Xalapa y encargado de la feria, José Antonio Vázquez Toral, explicó que entre los libros usados se pueden encontrar ediciones que actualmente no están a la venta. “Un comprador puede tropezarse con un ejemplar de hace cien años, que la editorial ya no usa, cuyo autor ya falleció y que ha pasado por muchas manos. Esto hace que un libro se vuelva especial”.
El propietario de la Librería Da Vinci señaló que esta feria se enmarca dentro de la celebración del Día Nacional del Libro, y “para festejarlo salimos a la calle a promover la lectura, para que la gente se acerque a nosotros y conozca el material que traemos a precios muy accesibles”.
Además indicó que el evento contará con talleres infantiles gratuitos de papiroflexia, pintura y manualidades, “para que los pequeños se acerquen a este evento y a la par conozcan los libros y se vayan interesando por la lectura”.
En esta feria se puede encontrar una edición de principios del siglo XIX de Historia de la literatura; un corrido de la Revolución Mexicana llamado El Coyote, escrito por Celedonio Serrano; una edición de El quince uñas y Casanova Aventureros, una novela cómica sobre Santa Anna, y una de las primeras ediciones de La obediencia nocturna, de Juan Vicente Melo, entre otros tesoros.
“Venir a la feria es una aventura, el libro de uso tiene esa nobleza de que, a diferencia de los nuevos que están cerrados, se puede abrir. Como son viejos la misma estética de los libros es diferente: se ve el desgaste en la encuadernación y las láminas que traen son ilustradas”, comentó Rafael Alejandro Hernández, de El hombre Ilustrado.
Al adquirir una publicación vieja también compras una parte de la historia del objeto. Te encuentras libros con anotaciones o que contienen cartas y fotografías. Al revisar los exlibris, que muestran a quién ha pertenecido un libro, puedes descubrir que fue del exgobernador de Veracruz, Teodoro A. Dehesa, o que están firmados por Alfonso Reyes o Juan Rulfo; aseguró que la intención de su librería es acercar al comprador a un precio módico, a ese acervo que podría ser difícil de adquirir.
Esta feria no tiene un objetivo solamente mercantil, porque los libros están muy baratos, la intención es promover la lectura y la cultura entre los xalapeños, señaló Édgar Romero, de Los Libros de Úrsula. “Los libros vienen y van, la idea es que no se queden en un estante, sino que se reutilicen”.
Finalmente, Marduk Obrador, de la librería Los Argonautas, refirió que comprar en una librería de usado es distinto, por el precio y porque a diferencia de un establecimiento que vende libros nuevos, la selección depende más del gusto del librero, que hace una preselección del material y busca una publicación digna de pasar de mano en mano. “Nosotros tenemos viejas novedades”.

México tuvo cerca de 100 ferias del libro


Entre las más tradicionales se encuentran la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, la del Palacio de Minería, la de Monterrey, la de Oaxaca, del Zócalo de la Ciudad de México o la de León, que ha tenido un crecimiento muy importante; pero a su lado están, por ejemplo, la de la delegación Benito Juárez, el Festival de la Lectura del Paseo de la Reforma, la de Chapingo o la del Libro Antiguo y Educación.

Sin embargo, cuenta la directora comercial de Urano Ediciones, Abigail Garrido, la utilidad que dejan las ferias puede llegar a ser muy buena porque es dinero en efectivo, sin descuento, casi una utilidad pura, porque el pago no es días de crédito, el dinero entra directo; pero a una feria se le imputan todos los gastos que se generan y es dinero que se pone en juego si no funciona.

“Hay ferias a las que se les pone dinero de más (es decir, se invierte más de lo que se gana) pero en las que hay que estar por razones de exhibición, de contacto con el público, de relaciones, de proyección. Por ejemplo, en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara se invierte muchísimo dinero, y ciertamente no siempre se recupera, pero la ganancia es indirecta, porque la plataforma de exhibición que te da la FIL ninguna feria te la da”.

Rafael Pérez Gay, director de Ediciones Cal y Arena, se muestra convencido de que las ferias del libro se han convertido, en especial en los últimos años, en el lugar de reunión de editores, escritores y lectores, lo que produce la visibilidad y, en algunos casos, las ventas de los libros.

“Me da la impresión de que en un país donde se lee poco, donde el mercado del libro es tan endeble, las ferias se han convertido en centros para conversar, discutir y vender, pero en particular formar un canon y dar a conocer autores. Si vas a todas las ferias y las atiendes bien, se vuelve un foco de ventas, no en balde todas las editoriales se gastan presupuesto para estar presentes.”

Utilidad pura

Samuel Cortés, responsable de ferias del grupo Santillana, en la participación en una feria hay responsabilidades que no siempre son tomadas en cuenta: no se trata sólo de tener libros, sino primero se hace un inventario, se preparan los equipos de cómputo, se capacita a los empleados, se ponen precios y todo eso cuesta dinero.

“También es cierto que reactiva a la industria, porque hay libros que se encuentran en la bodega y que llegan al lector: sin importar si es en Yucatán o en Baja California, muchas veces es la única manera de que llegan las publicaciones.”

Uno de los aspectos resaltados por Abigail Garrido es que la utilidad que dejan las ferias es importante tan sólo porque es dinero en efectivo, sin descuento, “una utilidad pura, porque el pago no es días de crédito, el dinero entra así; pero a una feria se le imputan todos los gastos que se generan y es dinero que se pone en juego, si la feria no funciona”.

Desde la perspectiva de Guillermo Quijas, director de Editorial Almadía y él mismo librero, lo más importante es que no sólo son un punto en el que se pueden fomentar el libro y la lectura, sino también un eje “de encuentro para muchas otras cosas: para que la familia se reúnan o para que escritores, editores y gestores puedan desarrollar proyectos a futuro”.

“Se trata más de un tema de promoción y presencia. Por ejemplo, en la FIL Guadalajara, si bien recuperamos los costos, es muy cara. No siempre las presentaciones están llenas, hay tantas actividades que muchas de ellas están con 10 personas, pero el hecho de estar ahí con los autores y el sello contribuyen a un currículo y aprendes cuál es la mejor forma de visitar Guadalajara, porque muchas cosas empiezan ahí y se concretan a lo largo del año.”

Otros espacios en los que sí se gana

Hay ferias en las que se gana dinero: las de saldo, como la del Auditorio Nacional, en la que quizá se gane menos dinero, pero el costo es menor, porque se lleva material de segundo mercado que ya está depreciado y la ganancia es más pura.

“Las ferias académicas tienen también su belleza: por ejemplo, la que organiza el Instituto Politécnico Nacional, es buena porque los maestros y administrativos pagan con vales que el Poli les obsequia para la compra de libros, y ya después el instituto nos paga a nosotros”, explica Abigail Garrido, directora Comercial de Urano.

Uno de los aspectos a los que menos atención se presta es a las pérdidas que tienen, pues llega a ser tal la cantidad de visitantes, que invariablemente desaparecen libros, lo que al final se refleja en los resultados que se pueden obtener con la presencia en dichos encuentros editoriales.

http://www.vanguardia.com.mx/mexicotuvocercade100feriasdellibro-1882681.html

En San Antonio concluyó la XIV Feria del Libro Usado

Martes 05 de Noviembre de 2013
F.L.U. de San Antonio
Cientos de visitantes acogió la Feria del Libro Usado de San Antonio. Foto: D.T.R.
Con gran éxito de público y ventas concluyó en el Centro Cultural de San Antonio la XVI Feria del Libro Usado, la que recibió más de una treintena de stands, un variado show artístico y diversas manifestaciones culturales.
En total fueron tres días de cultura y entretención alrededor de libros de incalculable valor, tanto por sus años de edición como su contenido, los que fueron admirados o adquiridos por quienes visitaron la muestra.
Al término de la misma, Hugo Soiza, uno de los organizadores del evento, señaló a LOGIN.CL encontrarse satisfecho con el resultado obtenido ya que “muchas personas que visitaron la FILSA supieron de nuestra Feria del Libro y vinieron a este evento, es por eso que queremos agradecer a los sanantoninos y a los turistas que visitaron este evento que hace 14 años es un éxito de gente”, indicó.
Entre los números artísticos y culturales que ofreció la muestra se puede señalar el “Show de los Libros”, reconocido programa d etelevisión a cargo del escritor Antonio Skarmeta; la presentación de Zalo Reyes, el Ballet Folclórico Nacional BAFONA y Pedro Lemebel entre otros autores, los que dieron el realce al evento que se ha convertido en una tradición del Litoral de los Poetas.

Organizan universitarios primera feria del libro usado



Confluyen en la feria: estudiantes, docentes, administrativos y público en general.
Los buscadores de libros encontraron ejemplares con precios de hasta 10 pesos. (Cortesía/Uqroo)
Los buscadores de libros encontraron ejemplares con precios de hasta 10 pesos. (Cortesía/Uqroo)

Redacción/SIPSE
CHETUMAL, Q. Roo.- Géneros y generaciones, estilos y diversidad de gustos confluyeron en la primera feria del libro usado, instalada a lo largo del pasillo del edificio de Rectoría de laUniversidad de Quintana Roo (Uqroo) campus Chetumal.
Confluyeron en la feria: estudiantes, docentes, administrativos y público en general, todos con la intención ya sea de comprar o simplemente atisbar en alguno de estos módulos de la feria, organizada por el taller de formación lectora, que encabeza Citlalli Zumarán Rodríguez
Los buscadores encontraron ahí libros de hasta 10 pesos, con títulos que iban desde Reader's Digest a enciclopedias de salud, manuales de motos, best sellers, anime, manga o autores como Stevenson, Luis Spota, Henry Miller.
Cabe hacer mención que el taller de formación lectora se reúne cada tres días de la semana en la biblioteca y en un salón de edificio de Rectoría. Los alumnos encabezan proyectos de fomento a la lectura según su licenciatura; dichos proyectos los hacen extensos a la comunidad chetumaleña.