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martes, 24 de agosto de 2010

Los libreros y los funcionarios de cultura


En los anadares del libro viejo nos encontramos constantemente personas que desconocen que es una librería, pero lo más impresionante es encontrarnos con directores de oficinas encargadas del quehacer cultural en instituciones que no apoyan, desconocen, abusan de su poder o no tienen animos de apoyar la promoción de la lectura y Ferias del Libro.

El apredizaje es mutuo, los funcionarios públicos al final de su gestión aprenden de los libreros , pero ellos se van, cuando cambian administraciones y los libreros se quedan; Los libreros deben aprovechar para presentar propuestas a los entrantes gestores, es ahi donde la pericia del mercader del libro debe ser constante, combativa y cortes. Las experiencias en diferentes estados de la República Mexicana es similiar . Miguel Ochoa un librero mexicano con su "BIBLIONIA" ha sabido abrir espacios de exposición en diferentes regiones del pais, Miguel con su Gremio de Libreros de México tiene una nutrida experiencia la cual nos tiene prometida compartir y plasmar en un texto, se que será una serie de anecdotas, las mas jocosas son de los ultimos años donde los nuevos administradores culturales no fueron forjados dentro de la cultura impresa. Los de antaños, esos hombres que se formaron á traves de los libros, como lo fueron Jóse Vasconcelos Salvador Novo, Torres Bodet (iniciadores de ferias del libro en México y promotores de la lectura que nos hacen falta), ellos como iniciadores fueron más sensibles y receptivos para proyectos semejantes.

Miguel Ochoa, librero de viejo, merece mi especial atención, porque es mi amigo y ha compartido algunas de sus ricas anecdotas cada vez que nos vemos en Aguascalientes, estas historias compartidas forjaron en mi un espiritu mas combativo para obtener espacios para el libro en Aguascalientes. Los funcionarios así mismo son entes que estan "más allá del bien y del mal " con los que tenemos que tratar cotidianamente, algunos amables y resolutivos, otros amables pero enfadados del trabajo organizativo.

Los funcionarios, usalmente persiguen cifras, imagenes con poder de elección al siguiente escalon u oficina. Muchos lo han logrado, no solo sumando estadisticas y fotos en los periodicos, sino con el trabajo de campo, "promoción de la cultura" de manera congruente y ganando enemistades con superiores, así que no todos son del mismo talante, esos burocratas tiene ganado el cielo con nuestro santo "San Librorio".

http://eduardoestalarojas.blogspot.com/2009/08/la-pasion-por-los-libros-por-eduardo_22.html

http://www.am.com.mx/Nota.aspx?ID=414064

http://impreso.milenio.com/node/8797360

lunes, 1 de febrero de 2010

Entre libros III

La clasificación de clientes es de manera fortuita, pero el mercader de viejo clasifica a sus clientes de manera intuitiva.

Entre Libros III


El niño(a) lector
Es un niño o niños que los padres lo traen cada tres o cinco meses a la librería, en el niño se detecta la manera natural de tomar los libros, no tiene miedo de hojear, esta relacionado con la librería y con el dependiente. El niño(a) es exigente con sus padres, no se conforma con un libro ilustrado, un libro más es mejor dulce a su paladar, no importa la falta de portada atractiva el titulo es suficiente, el quiere leer, no le importa la suma de las páginas. Nuestro pequeño lector solicita a sus padres que le dejen en la librería en su espacio intimo, mientras ellos hacen las compras en otras tiendas, solicita su privacidad para escoger, claro más cercano a los 15 años. La edad entre los 8 y los 15 años.
El niño lector adquiere confianza, y no dejara de visitar la librería mientras viva en esta ciudad, crece se convierte en investigador, felicita al mercader de viejo por los nuevos ejemplares. Las relaciones que mantiene ayudan a librero a gestionar exposiciones.

El Cliente metiche
a) El personaje es versado en temas. Los primeros problemas se presentan, cuando llegan las compras de libros, el metiche comenten el gran error de seleccionar un libro del lote a tratar, no conforme con eso hace comentarios del costo de los libros en el mercado, ya sea nuevos o usados, en ocasiones arruina la compra y parece darle gusto.

b)El personaje conoce la librería, entabla conversaciones que ayudan a futuros lectores, en extraños casos convence a un nuevo lector de leer a Hegel, queriendo introducir a la filosofía. No lo hace de manera dolosa, pero no identifica a nuestro nuevo lector , necesita un libro de introducción a la filosofía, así como otros temas donde la recomendación debe ser introductoria.

El novio(a).
a) Una pareja de novios entra a la librería, el joven pretendiente y aspirante a demostrar a su amada su elocuencia e intelecto, abusa de tomar libros y conquistar las portadas para adivinar el tema o trama del mismo, anteriormente guiaba a los caballeros, allanando con una afirmación -el libro no trata de ese tema- , esto me hizo perder futuros clientes, al dejar a muchos novios en relativo ridículo, el tiempo me hizo abortar la idea de corregir, solo cuando la pregunta es directa y dirigida con franqueza.

b)Uno de los dos es amante de la lectura, por casualidad pasean y encuentran la librería, se extasía al ver volúmenes grandes, pequeños, un rincón de lectura. Uno de ellos gesticula su emoción de ver la librería como un centro de aversión y ella dice -ya vas a comenzar con los libros, no te basta con los que tienes-, El dice- Un momento solo pregunto por un libro y nos vamos al cine- , Ella - pero tu no eres de un libro-. El corrobora que si esta en existencia el libro que lleva años buscando y pregunta por la lista que soñó completar, para esto la pareja su molestia no es solo notoria, ahora puede golpear los dedos sobre algún libro para hacer ruidos molestos inquietando a su contraparte. En los casos más graves el universo de la librería escenifica desencuentros conyugales.
Nota si a su pareja y no le agradan los libros, no la invite a la librería a menos que sea usted masoquista.

c) La pareja que en conjunto degusta la lectura, llega a desvelar al mercader, pasan las horas, y no dejan de revisar libros, convienen en invitar a cenar al librero. Abordan los temas de su preferencia, crean lotes de libros, discuten entre ellos cuantos llevarán, quien pagará la mayor parte, cuales son los del próximo mes y los apartados. Ellos también ya casados en ocasiones tienen problemas al cuestionarse quién lleva más libros. Una pareja se casó y a los años se divorciaron, uno de los dos ejecuto venganza vendiendo los libros de su contraparte, para que este encontrara con nosotros sus preciadas lecturas a la venta.

Los padres no lectores.
Los programas de televisión convencen de la importancia de la lectura en los niños, un filme puede ser motivador para los padres soliciten que los hijos lean, cuando estos se trasmiten, pasan dos o tres días y se mide el impacto, al ver a padres con sus hijos obligando a la lectura en la librería. Los padres de familia, recurren a la lejana memoria de lectura de infantil para recomendar a sus hijos como algo muy bueno. La mayoría hablan a sus hijos las lecturas de Julio Verne, Mark Twain, y los clásicos juveniles que tampoco leyeron y sus padres (hoy abuelos) insistieron. La ola de padres no lectores se identifica por exigir a las puertas de la librería a los hijos con rostro temeroso ante la voz de orden militarizada - ¡No toques nada!- Ellos, los padres de buenos modales guían para conducirse con el mercader de libros, ellos para no perder el dominio revisan las manos infantiles no se extiendan a algún ejemplar. Es una lastima cuando escuchan la frase en nuestra librería en tono de garantía, -Sí el niño rompe el libro, no lo paga-, algunos padres se han molestado al perder autoridad ante la frase.

Los padres lectores.
Llegan con los hijos, sin mostrar recato u exigir decoro al tocar los libros, ellos invitan a los hijos a tomar lo que gusten, se recrean con el gusto lector de su familia, comparten comentarios con sus hijos, detallan gusto por ediciones, solicitan al mercader de viejo a sacar las ediciones antiguas. El gusto y motivación a estos padres e hijos lectores me congratula y me esmero en tomar de la vitrina las antigüedades aunque no sea motivo de compra, el interés de los chiquitines me reconforta como mercader de viejo. En ocasiones uno llega imaginar al niño en este sufrido oficio del librero de lance.


El cliente de película, cinéfilo u homo videns.
Llega con aire conocedor, hablando con voz presumida de las tramas de una novela, otra y suma otra, cita algunos párrafos, y va encontrando detalles que no corresponden al libro, sino a la versión de cine, cuando uno identifica esta visión es mejor no sacarlos del error, hasta entrados en confianza, porque se sienten ofendidos y dejan de comprar. Consuma paciencia en gotas y botellas.

Falta mencionar a los cleptómanos

lunes, 25 de enero de 2010

Entre libros II

Entre libros II

Las anécdotas vertidas en este blog no tienen la intención de lastimar la sensibilidad de los lectores, pero son caso comunes en la librería. En los primeros años con la librería ya establecida contaba con 22 años y la juventud te hace ser irreverente, arrogante y burlón, cosas que se van poco a poco dejando atrás con la llegada de la experiencia.

Una vez por semana,
Cliente ¿Vende libros?
Mercader. Si
Cliente ¿Pero de veras vende libros?
Mercader. ¿Cuál busca usted?
Cliente. ¿No vende sobres?
Mercader. En una papelería

Cada seis meses
Cliente. Sr. Busco una colección de libros pequeños que hablan de muchos temas
Mercader (como receta de cocina) La biblioteca Básica Salvat, Grandes Temas de Salvat, Breviarios del Fondo de Cultura Económica, Colección Popular, o permita mostrarle algunos su identificación. En esto me esmero por mostrarle, desde Crisoles de Aguilar, Libros Pulga, y con una expresión de desaprobación
Cliente. No tengo tiempo, después vengo a ver los libros (Muy característico en el mexicano)

Constantemente
Cliente. (Con un aire despectivo por entrar a una librería de viejo) ¿Es un bazar de libros?
Mercader. No señor, es una librería de viejo, libros usados, antiguos, raros etcétera.
Cliente. Yo compro libros muy antiguos para mi librero, fíjese el más antiguo es del año 1950
(El mercader debe tener temple para no ofender al cliente)
Mercader. Tenemos libros desde el año de 1700, ediciones príncipe, pastas grabados, libros con baños de oro, lo que a su fino gusto es propio.
Cliente. Me puede vender unos 70 cm, de esos libros de pasta roja, me falta solo eso para llenar mi librero.
Mercader. Con todo gusto, la cuenta es $XXX. XX
Cliente. Por qué tan caro, si solo los quiero para llenar un hueco, no los voy a leer.
Mercader. Le propongo un descuento del 10%
Cliente. Ahorita vengo voy al banco a sacar dinero.
Mercader. Lo esperamos
Los clientes de este estilo son pocos los que concretan la compra, solo cuando tenemos ofertas y las pastas son vistosas a buen precio, llevan cajas.

Dos veces por año.
Clientes. ¿ Cuánto el kilo de libro?
Mercader. No es por kilo, sino por libro, los tenemos marcados con el precio en la primera página.
Cliente. Yo solo quiero dos kilos de libro.
Para librar un altercado, tome y enseñe cual sería de su gusto fui a la tienda de junto los pese y convine que eran 2,200 gramos, sobrando 200 gramos. El cliente acepto y llevo sus 2 kilos de libros.

El sabio
Un hombre entro a la librería cuando tenia contaba con 27 años de edad. Gritando -Yo leo mucho, usted no ha leído lo que Yo- . Las personas que se encontraban en la librería lo miraron con respeto. Espeto nuevamente- busco la colección de libros de los breviarios del FCE-, Le pregunte cuál libro o temas de preferencia necesitaba para buscarle el libro, comenzó a mostrar desaprobación mirando la parte superior de los libreros y dijo-Si esta la colección en un solo lugar los compro todos-. En la mañana había comprado 300 breviarios diferentes temas. Me agache de a mover las pilas de libros y ponerlos en la mesa. El cliente al ver la dimensión del compromiso, se justifico de todas las maneras posibles ante los otros clientes y salio corriendo con la típica frase “Ahorita vengo”, Han pasado 10 años y no lo he vuelto a ver por la librería. Se acercó un cliente y comento “puro pájaro nalgón “ ja, ja

El cliente frecuente.
Un cliente frecuente, cuando iba a la librería pelea su descuento, primero del 10%, después del 20% , avanzando ya por tanto, hasta que llegamos al siguiente grado después de un año de trato. Me llevare este libro que cuesta 50 pero necesito mi descuento como vez si me lo das en 25, Le conteste que si, movió otros libros y encontró uno de 25 pesos y me comenta que dejara el de 50 para llevarse el de 25 sin pagar nada, pues ese era el descuento ganado, poquito falto para reír a carcajadas, mira ese te lo dejo en 15, regatea nuevamente y el acuerdo final era de 5 por el libro, rápido saca el dinero de la bolsa y sale corriendo con el libro en la mano. Una señora a lo lejos me llama y enseño la frase “la avaricia rompe la bolsa”, no le había comprendido hasta que observe la bolsa con los víveres del cliente. La señora aún una hora después revisaba libros y el cliente llegó por sus víveres y abrir la boca para decirle “la avaricia rompe el saco”. El apenado, tres meses después para visitarme nuevamente.

El cliente mañoso
Un señor constantemente compraba libros, con descuentos arguyendo excusa cada vez más jocosas hasta que llegamos a la siguiente. Quiero este libro pero cuesta $35 y no me alcanza para mi camión, ¿ me lo dejas en $30? -Claro-, sigue buscando y encuentra otro libro de $15 y solicita que le descuente $5 pesos y le respondí - No, porque no tiene dinero y no le alcanza para el camión-.

Estudiantes todos los días
Buscan un libro chiquito, con pocas hojas, que no sean aburridos para la lectura y que no den sueño.

Estudiantes envían a su madre todos los días por libros.
La madres llegan a la librería preguntando si son más baratos los libros usados, fácilmente reconocemos la tarea a enfrentar, un papel arrugado, con una letra ilegible, los datos del titulo erróneamente o para adivinar, sin autor, sin editorial y con las descripciones transmitidas por el hijo, - es un libro que en la portada tiene una araña- , adivinar es nuestra tarea, mostramos y mostramos libros, hasta que damos con el parecido y la madre busca la aprobación del muchacho y vuelve al día siguiente, contenta de comparar el precio.
Esto nos da la regla para buscar lo que tengamos, llegara en días un ejercito de Mamás a pedir el libro con la misma característica.

Las listas de universidades
Los estudiante llegan con listas incompletas en datos, autor titulo, editorial, solo con la referencia de la portada y la suerte adivinadora del librero. No huelga mencionar en ocasiones estas listas debemos tener cuidado vienen embarradas de aguacate, tomate, café u otra sustancia visceral. Tenga cuidado e higiene.

El cliente perfecto.
Es el que no pide descuentos, no menosprecia el libro, no es soberbio, comparte su información, lecturas, recomienda la librería o a su dueño, lleva escritos, vende, compra, intercambia libros acepta los descuentos ganados, reconoce a los lectores fanfarrones. Busca por si solo sus libros, ayuda al librero a atender a los clientes en los temas para el dominado, siente que conoce bien la librería, sin ser pretencioso. acerca amistades, conoce a la mayoria de los mercaderes de su comunidad. Visita todas las ferias del libro y librerías de su ciudad. No interfiere en las compras del mercader de viejo, sabe al concluir el trato obtendra el libro que vio en el lote.

El vendedor de enciclopedias
Llega mirando las enciclopedias, preguntando precios, invitando a un descuento por motivo de una gran compra; El maletín en el que guarda los carteles y folletos de las enciclopedias, negro y grande; Zapatos cansados de tanto andar, llenos de polvo; El traje quemado por el sol, raído, con la buena cara para lograr un buen descuento y por lo regular no compra nada a menos que le hayan dado un anticipo por una obra encargada. Por lo regular no vuelven rápido, cada seis meses, para ver si hay novedades. Se llena la boca de decir que conocen todas la enciclopedias y que son los mejores vendedores en su tipo.

Prometo anexar mas anecdotas

martes, 19 de enero de 2010

Entre libros


Ya sé… muchos creen que trabajar en una libreria de viejo es el trabajo más chairo, divertido e interesaaaante donde se respira la sabiduría, pero no!!! Episodios como los siguientes se viven a diaro:

- ¿Rentan los libros o nadamás los venden?

- No, sr.; es una
libreria, solamente los vendemos…
[Pero sabía que existen las bibliotecas ¿no? ¿NO? Bueno, no ¬¬]

*


- Busco un libro…
[Ps… si, supongo, o tal vez como yo, usté va a comprar lechugas a la panadería]

- Dígame, ¿cuál?

- Ay… es que
no me acuerdo como se llama…
[Mmmta… Valevrga… Chingadamdre!!]

- Uy… pues así va a estar un poco difícil, ¿recuerda el autor?

- Es uno azulito… Mire! así como éste! sólo que azulito, un poco más gordito y en la portada trae como a un niño…

[
mellevalaquemetrajo&%$&&]

- Es que sería más fácil encontrarlo si tuviera el autor o el título… ¬¬


*

- Busco este libro (el cliente en cuestión extiende un papelito arrugado)

- ¿Es una novela?

- No srita. ¿cómo va a ser una novela?! es un libro!!
(léase en tono de indignación)
[sin comentarios]

continuará…
fuente: http://nitasulfita.blogspot.com/2010/01/entre-libros.html