miércoles, 20 de mayo de 2009

Resienten libreros de viejo golpe económico de la Influenza Humana

Los ambulantes callejeros de libros están pasando por momentos difíciles. ARCHIVO: EL INFORMADOR

  • Esperan que las ventas comiencen a restablecerse en dos semanas más

La mayoría de quienes se dedican a vender libros en la vía pública llevan más de dos semanas de pesadilla

CIUDAD DE MÉXICO.- Libreros de viejo establecidos en locales del Centro Histórico, lo mismo que en tianguis emblemáticos de la cultura popular y callejera esparcidos en toda la ciudad, estiman que habrán de pasar por lo menos dos semanas más para que sus ventas se comiencen a "nivelar".

Durante un recorrido realizado por Notimex se pudo observar que la mayoría de quienes se dedican a vender libros en la vía pública llevan más de dos semanas de pesadilla, "con días en los que no hemos vendido siquiera un libro de cinco pesos", comentó desconsolado don José de la Cruz.

Para el apreciado librero de viejo, con más de 35 años de experiencia, de rostro visiblemente dolido por la situación, "instalar los puestos por la mañana, pasar un día viéndonos las caras unos a los otros, y levantar nuestra mercancía al caer la tarde, ya es una muy amarga rutina".

En la capital del país son famosas las librerías de viejo instaladas en la añeja calle de Donceles, antiguo barrio de los universitarios de este país. Allí, aún existen locales donde se venden libros usados prácticamente de todos los temas y autores existentes en el planeta. Empero, hoy, todos están tristes.

"Mi patrón está desconsolado por la falta de ventas y sin embargo, a ninguno de los empleados nos mandó a descansar y menos despidió. Yo lamento la situación en la que nos ha puesto la contingencia sanitaria y las medidas que se tuvieron que tomar para evitar más contagios", dijo apenado Joel Morales.

En calles del centro se localizan las librerías especializadas en ejemplares viejos, raros, agotados, extraordinarios, o simple y sencillamente que no se vendieron en las mesas de novedades, ofertas o saldos de las grandes librerías de la capital. Algunas son de rancio abolengo, con muchos años de historia.

Destacan nombres como "El gran remate, "Bibliofilia", "El laberinto", "El callejón de los milagros", "El inframundo", "El tomo suelto" y "El mercader de libros", librerías que han visto desplomar sus ventas a causa de la crisis sanitaria, y que, no obstante, esperan optimistas que paulatinamente todo vuelva a la normalidad.

Situación similar viven los tianguis de libros, nuevos y usados, que se dejan ver en distintos puntos de la ciudad, a lo largo de la semana. Son famosos entre otros, los que se colocan en Casa Lamm de la colonia Roma; el dominical de La Lagunilla en la colonia Morelos, y el de Plaza del Angel en la Zona Rosa.

Ahí también se han dejado sentir los estragos de la falta de gente en las calles, situación que prevalece desde hace ya dos semanas. Hombres de amplia cultura, pero mercaderes al fin, saben de los vaivenes que el caprichoso comercio les ofrece y les desconcierta la situación actual que les es inédita.

La constante entre establecidos y callejeros, como quienes ofrecen sus títulos en el Callejón Condesa, a un costado del Palacio de Minería, es la confianza. "Al tianguis lo conocen como "La feria del libro de los pobres".

Fuente: http://www.informador.com.mx/cultura/2009/102033/6/resienten-libreros-de-viejo-golpe-economico-de-la-influenza-humana.htm

Libros y Librerías IX Enero 2008 Juan Cadena




“El Valor del pasado” con esa frase que es emoción y compromiso diario, abre sus puertas la librería “Juan Cadena”. En este estanquillo de libros, discos de acetato, mapas, fotos, calendarios, tarjertas, cartas, grabados, pinturas, etcétera, todo huele a viejo, huele a ese pasado que desea ser rescatado, para lo cual Juan Cadena su propietario a dedeicado varios años de su vida en juntar y vender de esos preciados menesteres; por sus manos han viajado libros dedicados por personajes regionales y nacionales con valor histórico. En su pequeño local lo atrapan los montones de libros en lo que remueve y encuentra objetos in imaginados.

Juan Cadena lo podemos describir como una persona animada cuando le llegan nuevos libros por compartir, en otras ocasiones se le ve triste cuando ha vendido libros muy preciados para él, como otros libreros tiene miles de historias que contar. Su apellido Cadena hace honor a su labor porque enlaza libros y documentos raros con personas que los necesitan.

El dice que abrir una librería no es fácil, pero es una gran aventeur, también agradece a los amigos que le ayudaron para montar su local en el lugar que se ha convertido enel Centro de Libros Viejos en Aguascalientes.

Si usted desea visitar la librería la puede encontrar en la Calle de los Libros, en Matamoros Sur #112-A1, Centro Histórico

Libros y Librerías 1 febrero 2007 "libro libre"



Daniel Gómez, jóven de 20 años, originario de la ciudad de Aguascalientes, con un año en el negocio de los libros usados en la calle Matamoros, lejos de ser un lector solitario,tiene amigos que llegan a visitarlo a su pequeña ñibreria y a interesrse por la lectura. El letrero de libros a $10 llama la atención a los lectores que si bien no buscan algo en especial, salen con dos o tres ejemplares en la mano.

Al preguntarle ¿Cuál es la función de su librería? El mismo nos dice :- es la de rescatar libros para poder acercarlos a las personas que los necesiten-, considera al libro como un medio crítico y una fuente de cocnocimiento, con los cuales el individuo puede evolucionar y a su vez realizar cambios en la sociedad; para Daniel es importante que existan las bibliotecas, así como ferias de libro para que así la lectura sea permanente. También sugiere el abrir más espacios donde se compre y venda el libro es indispensable para promover la lectura, buscando llegar principalmente a los niños; Siente que por otro lado la televisión es un obstáculo para el fomento de la lectura.

Tu puedes visitar la libreía “Libro libre”, conocida por su oferta permanente desde $10. Abre de lunes a sábado en “la calle de las librerías de viejo” Matamoros #112.

martes, 19 de mayo de 2009

Ernesto de la Torre Villar

Hombre libro

Hace un mes y un día abandonó su sitio en el anaquel de los vivos don Ernesto de la Torre Villar. Presente ahora en nuestra memoria, en una especie de fondo reservado en el que figuran quienes más han hecho por salvaguardar la cultura del libro, un modo de honrarlo es apropiarnos de su pasión por los seres de papel que fueron uno de los ejes esenciales de su existencia. Sería difícil hallar, entre los adjetivos que arrancan con el prefijo de raíz griega que remite al libro, uno que no pueda aplicársele, pues fue bibliotecario —estuvo al frente de la Nacional entre 1965 y 1978—, bibliógrafo y bibliólogo —así lo manifiestan su compendio de Las fuentes europeas para la histo-ria de México, así como su interés por los Ex libris y marcas de fuego—, bibliófilo y aun bibliómano —la fil de Guadalajara lo homenajeó en 2007 por su erudición y su apetito de coleccionista—, y no sería raro enterarnos de que fue bibliomante, o sea un adivinador que recurre a los pasajes de un volumen cualquiera para dar cuenta del mundo, pues para él el libro era “ánfora que encierra el pensamiento, instrumento que promueve el progreso y la libertad, que aclara los caminos, el objeto y sujeto de todo adelanto”.

La estrecha relación de De la Torre Villar con la universidad en la que se formó y de la que fue maestro y productivo funcionario hizo que la colección Biblioteca del Editor contara con cuatro obras de su autoría, como Breve historia del libro en México, que no es tal cosa sino un variopinto conjunto de artículos —el propio De la Torre los calificó de “apuntamientos”—, unos sí sobre el arribo y la evolución de las obras impresas entre nosotros, pero otros sobre los “enemigos del libro” o las biblio-tecas; su Elogio y defensa del libro es una hagiografía laica de diversos campeones en la lucha por preservar la cultura libresca. En marzo de 1998, nuestras páginas tuvieron la dicha de albergar una sucinta sinopsis del quehacer editorial de la unam a lo largo de los siglos, preparada por De la Torre, en la que describía a la universidad como “una institución comprometida con el pueblo mexicano, al que alimenta espiritual e institucionalmente a través de sus libros, en los que se encuentra el saber que sus estudiosos, maestros e investigadores poseen gracias al apoyo que ese mismo pueblo les otorga”.

De la Torre se contó entre los fundadores del Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora, cuya dirección ocupó entre 1981 y 1984. Su opinión respecto del libe-ral decimonónico podría aplicarse a él mismo, pues como éste “creía con firmeza en el poder de la educación como fuerza de transformación social”. No en balde el más literario de sus sucesores en el Instituto de Investigaciones Bibliográficas, Vicente Quirarte, dijo de don Ernesto: “Su vida y su obra son las de un hombre feliz porque se ha dedicado a fomentar el conocimiento en los otros.”

El Instituto Mora tuvo el tino de dar a su biblioteca el nombre de De la Torre Villar. Al hacerlo acaso ponía en práctica una rápida reflexión del historiador poblano, que al abordar la costumbre de marcar con algún distintivo aquello que es de uno, afirmó que “Siempre el hombre, desde tiempo inmemorial, ha tendido a significar su nombre en los objetos que son de su propiedad, a señalar con su signo que estima como representativo, todas aquellas cosas que siente le pertenecen.” En este caso, persona y reservo-rio se pertenecieron mutuamente.


75 años de agudeza

Nadie espera que El secreto de la fama, de Gabriel Zaid, sea el instructivo que su título insinúa. Los dos sustantivos son contrarios a la cosmovisión del poeta y en-sayista que en enero cumplió 75 años. Los textos de este volumen ya habían sido publicados en Letras Libres y, antes que en español, aparecieron en Paul Dry Books, la casa estadounidense que dio a conocer Los demasiados libros en lengua inglesa. La anchura de los horizontes zaidianos se percibe ya en su tesis de ingenie-ro industrial, Organización de la manufactura en talleres de impresión para la industria del libro en México (1955), y aún poco conocida. Ahí señala que “el libro es uno de los servicios necesarios a la sociedad que no puede ser costeado directamente por el consumidor que recibe el beneficio inmediato” y como posibles acciones del esta-do sugiere “el apoyo crediticio, los subsidios, los premios, el apoyo a las escuelas y uniones tipográficas, las fuertes compras gubernamentales”.


Despedida

Aunque tuvo su epicentro en el orbe financiero, el temblor que sacude al mundo entero reverbera incluso entre los libros. Ante los duros tiempos que se avecinan, The Washington Post anunció que a mediados de febrero dejará de existir Book World, su suplemento dominical de libros. También en estos días bajará la cortina la revista estadounidense Críticas, que en inglés ofrecía, sobre todo a libreros y bibliotecarios, información acerca de las novedades bibliográficas en español. Lamenta-mos compartir con nuestros lectores la noticia de que éste es el último número de Hoja por Hoja que aparece dentro de Reforma. La inesperada devaluación de nuestra moneda junto con un pico en el precio internacional del papel vuelven inviable para el periódico una relación que fue fructífera durante casi 12 años. Quienes damos forma a este suplemento confiamos en construir pronto un nuevo canal para llevar hasta nuestros lectores el júbilo de la lectura y la crítica. Hasta entonces.

Fuente: http://www.hojaporhoja.com.mx/articulo.php?identificador=7036&capitel=1&numero=141

viernes, 15 de mayo de 2009

Videos de libreros mexicanos de viejo

http://www.youtube.com/watch?v=65xwKmB-rsY

http://www.youtube.com/watch?v=AgO7xM70TmU

http://www.youtube.com/watch?v=uhTpB4tSwGA



jueves, 14 de mayo de 2009

Regresarán a Yucatán libros virreinales, tras un caso de robo del patrimonio histórico


Metió los ejemplares en varias cajas de huevo; apenas podía cargarlos. Tomó un taxi y se dirigió al servicio de paquetería con la intención de enviarlos a España. Cuando bajaba del auto pasaron junto a él varios miembros de la Policía Federal Judicial.

No pudo evitarlo, su nerviosismo lo delató. Y al verlo tan sospechoso e inseguro, la Policía se acercó a ver qué estaba descargando: los depósitos de cartón iban repletos de libros antiguos.

Era el 2001. Roberto Ortega Olmos llevaba 57 libros virreinales que había extraído clandestinamente entre 1999 y 2000 del Archivo Notarial de Yucatán y de otras dependencias como el Centro de Apoyo a la Investigación Histórica de Yucatán –instancias que no habían notado el saqueo–, con la intención de venderlos en el extranjero.

El golpe de suerte de la Policía impidió que se traficaran estos documentos que datan de 1715 a 1827, y que corresponden en su mayoría al periodo colonial, aunque algunos también lo son del México Independiente, explica Oscar Kemp Zamudio, asesor jurídico de la Representación del Gobierno de Yucatán en la ciudad de México, quien llevó a cabo los trámites para recuperar los documentos una vez que fueron localizados.

Tras ser detenido en el Estado de México, por violación a la Ley Federal sobre Monumentos Arqueológicos, Artísticos e Históricos, así como por posesión de bienes nacionales, se inició la averiguación previa 130/2001-2, frente al Ministerio Público de Ciudad Nezahualcóyotl.

Kemp puntualiza que la pena máxima que debía cumplir por estos delitos, es de 10 años, sin embargo, el presunto ladrón salió de prisión un mes más tarde, después de pagar una fianza de 60 mil pesos. Actualmente Ortega Olmos se encuentra prófugo y las autoridades continúan con su búsqueda.

Los volúmenes fueron asegurados por parte del ministerio público que lleva el caso, pero al ser objetos del delito no se había podido tramitar su devolución, sin embargo, el ex representante de Yucatán en el DF, Jorge Carlos Ramírez Marín, comenzó a buscar la manera de recuperarlos, así que se promovió un incidente no especificado (procedimiento para su recuperación sin interrumpir el procedimiento judicial que lleva a cabo Ortega Olmos), de tal modo que se nombrara como depositario al Gobierno de Yucatán.

Actualmente se encuentran bajo la custodia del Archivo General de la Nación (AGN) por ser el organismo capacitado para proteger este tipo de documentación, instancia que hará la entrega formal de los títulos al Archivo General del Estado de Yucatán, en cuanto pase el periodo de emergencia en la Ciudad de México, debido a los brotes de influenza.

"De acuerdo con la investigación, los tomos sustraídos fueron rescatados antes de que el ladrón lograra su objetivo de trasladarlos a la ciudad de Cádiz, España, donde ya se tenían los microfilmes del contenido de esas obras y documentos de los siglos 17, 18 y 19, por lo que solamente esperaban el arribo del lote.

"Posteriormente se les resguardó en el Archivo General de la Nación, donde permanecen desde entonces y de donde saldrán lo antes posible para ser enviados a Yucatán, tras un prolongado juicio cuyo resultado favoreció al gobierno de dicha entidad", detalla Kemp.

Debido a los avatares que han pasado los documentos, el abogado informa que su estado actual no es el óptimo.

"Necesitan una intervención para que sean reestructurados. No es que estén maltratados, sólo que algunos presentan microorganismos y daños pequeños que requieren de atención. Estos trabajos preventivos seguro serán realizados en el Archivo General de Yucatán", informa.

Ejemplares valiosos

El Archivo General de la Nación devolverá al Archivo General del Estado de Yucatán, 57 libros de la época virreinal, con información sobre ventas, hipotecas, diezmos, dotes, testamentos y datos de índole notarial de esa entidad.

Los documentos resultan esenciales dado que, tras la destrucción de documentos coloniales, el acervo que queda al respecto es muy limitado.

En ellos es posible encontrar desde notas del ex presidente Antonio López de Santa Anna, y cuya firma aparece al calce de algunos hechos cuando era el Gobernador en la entidad, hasta documentos que acreditan el arribo de embarcaciones a la península.

"También dan cuenta puntual de la llegada, compra y venta de esclavos", informa el abogado Oscar Kemp Zamudio. "Hay textos del Registro Público de la Propiedad del estado que fueron escritos en lengua maya, lo que significa que desde aquellos tiempos esa lengua materna era válida para efectos legales".
Autor/Redactor: Dora Luz Haw/ Reforma
Editor: Manuel Zavala y Alonso
http://www.arts-history.mx/semanario/index.php?id_nota=05052009124725

Un bibliotecario robó 3 mil libros durante 10 años: se murió y lo descubrieron por culpa de su viud


Pasaron 30 años para que la Biblioteca Real de Dinamarca develara el misterio de la desaparición de tres mil textos de altísimo valor. Los robó un ex empleado, su viuda quiso venderlos y la descubrieron.


"Como en un thriller de Umberto Eco", comentó el diario "Politiken" de Copenhague, Dinamarca, luego de que se destapara un robo “hormiga” sin precedentes. Miles de libros de valor incalculable habían sido sustraídos de la Biblioteca Real Nacional en la capital danesa. Pasaron nada menos que 30 años sin ningún indicio sobre la desaparición de unas 3.200 piezas, entre ellas manuscritos del filósofo Immanuel Kant y varios atlas del siglo XV, pero el afán de lujo de la viuda alemana de un bibliotecario y sus hijos daneses aportó de repente claridad sobre un caso que parecía perdido.

La mujer y otros tres sospechosos están en prisión, luego de que en septiembre la prestigiosa casa de subastas londinense Christie's (http://www.christies.com) llamara a Copenhague para averiguar si algunos de los libros antiguos que se le habían ofrecido por tres millones de coronas (547.000 dólares) provenían de la Biblioteca Nacional danesa. Desde entonces, para los investigadores todo fue un juego de niños. En casa de la oferente, al norte de Copenhague, la policía encontró sin grandes esfuerzos 1.650 libros en 74 cajas de mudanzas: la mitad de las piezas desaparecidas desde hace más de un cuarto de siglo.

No se necesitó investigar mucho. El único ladrón pudo haber sido el esposo de la oferente, que entre 1960 y 1970 trabajó en la biblioteca como especialista en temas orientales. Consternados, los periodistas daneses calcularon que el hombre, considerado respetable, sincero, intachable y simpático por sus colegas, se llevó al menos un libro valioso por día durante diez años. En la selección de las obras aplicó un criterio claro: dinero. En aquel entonces, para disgusto del personal, se sospechó de todo elmundo, pero nunca del verdadero ladrón.

“De acuerdo con los valores actuales, el botín cotiza entre 150 y 300 millones de coronas (25 y 50millones de dólares), comentó el jefe de la biblioteca”, Erland Kolding Nielsen que contó que entre los textos desaparecidos, hasta entonces apenas asegurados contra robos, se contaban las primeras ediciones de Martín Lutero y de los astrónomos Johannes Kepler y Tycho Brahe, entre otras reliquias.

El ladrón tuvo los nervios suficientes de guardar su botín durante casi 20 años, antes de ofrecer al mercado los primeros libros poco antes de su muerte. La policía sólo fijó su atención en ese hecho cuando la viuda alemana, su hijo, su nuera y un conocido se dirigieron con la mercancía directamente a Christie's.

"Eso fue incomprensiblemente tonto", dijo asombrado el rematador danés Sebastian Hague Lerche en declaraciones a "Politiken".

Queda por averiguar si el fallecido actuó solo o tuvo cómplices. La policía encontró también algunos textos robados en casa de un amigo de la viuda en Alemania, y hasta se habló de una posible mafia especializada en libros. "Politiken" marcó una importante diferencia entre la historia real ocurrida en Copenhague y la inventada de "El nombre de la rosa" del italiano Eco, en la que también se trata de robos misteriosos de libros en la biblioteca de un monasterio: “A fines de la Edad Media los robos ocurrían porque los libros eran considerados peligrosos, en el caso del ladrón de Copenhague, en cambio, eran terriblemente valiosos”.

Fuente: DPA
Referencia: http://www.clarin.com/diario/2003/12/12/t-674971.htm