sábado, 18 de abril de 2009

¿Cómo comprar libros usados?, ¿Cómo adquieres los libros?

Aunque uno pudiera pensar que lo más importante en cualquier negocio es vender, al entrevistar al librero Fermín López Casillas nos encontramos con que en una librería de viejo lo más importante es saber comprar.
Con esta conversación queremos invitarte a que conozcas cómo un especialista valora los libros y todos los cálculos que tiene que hacer para ofrecerte lecturas interesantes a bajo precio.

¿Cómo adquieres los libros?
Yo compro los libros aquí en la librería o me llama la gente porque nos anunciamos en la Sección amarilla y en el periódico. En ese caso voy a ver la biblioteca y siempre le pregunto cuánto quiere; por lo general regateamos. Es muy rápido saber cuánto puedo pagar porque ya conozco los libros. De un vistazo de 2 minutos sé más o menos cuánto ofrezco, dependiendo qué haya.
Los libreros llamamos “basura” a los libros que ya nadie quiere ni lee y que se empiezan a acumular. En todas las bibliotecas hay. Por eso uno calcula lo que va a pagar por todos los libros considerando sólo los que van a recuperar la inversión y obtener la ganancia. Por lo común son el 25 ó 30 por ciento del total, aunque claro, hay bibliotecas que son buenas en un 70 u 80 por ciento, pero son muy raras.
Es muy difícil explicar cuáles son los libros útiles. En todos los temas y materias hay libros buenos y malos comercialmente. Los buenos son siempre los clásicos.
Por ejemplo un Don Quijote de la Mancha. Están las ediciones populares: la de Porrúa, la de Austral, la de Editores Mexicanos; en fin, hay muchísimas. En el pasado sucedía lo mismo: hay ediciones de lujo, empastadas, numeradas, ilustradas… Entonces no puedo valorar lo mismo un Quijote de “Sepan cuántos” que uno ilustrado por Doré: el primero lo vendo en 50 pesos y el otro, de Utea en dos tomos, en 600 pesos.
Los títulos de los libros son muy importantes a la hora de ver las bibliotecas. Luego intervienen aspectos como la edición, el estado de conservación del libro, si están ilustrados, si es fina la ilustración, la antigüedad, etcétera. Porque, por ejemplo, hay libros del siglo XVII que no tienen mayor trascendencia (aquí los ofrecemos entre 30 y 200 pesos), y no es lo mismo a un Quijote del XIX.
También hay que tomar en cuenta lo que voy a poder vender, porque si se quedan toda la vida en la librería no es negocio. Sin embargo, por ahí tengo muchos libros que me regaló mi papá cuando puse mi primer local, en 1985, aunque eso es por respeto.
¿Cómo atinarle al precio?
Si te venden una biblioteca de 200 ejemplares debes calcular que antes de 2 meses tienes que vender por lo menos 20: con ellos tienes que recuperar la inversión y obtener una pequeña ganancia para pagar todos los servicios.
El margen de utilidad es entre 50 y 100 por ciento, quitando lo que no sirve y considerando el tiempo de venta de muchos libros que tardan venderse.
Como no subo los precios, una vez etiquetados el margen de utilidad se empieza a apachurrar y ganas menos.
Por eso hay que obtener la utilidad a más tardar en 4 meses; porque si no, en vez de ganancia es pérdida. De ahí que cuando compro me fije en los libros que van a tener salida rápida para saber cuánto pago.
El mundo de Sofía, por ejemplo: con él tienes utilidades pronto. Todo lo de moda se mueve rápido. De ahí que en una biblioteca de 150 a 200 libros que compro, 30 o 40 te deben dar la utilidad del 100 por ciento.
Al principio uno la riega muy feo, pero es el gaje del oficio: pagas más por lo que no se va a vender o vendes más barato de lo que pudiste. Eso se va aprendiendo con la práctica y con el estudio.
Hay que revisar catálogos de libros viejos. Porrúa y otras editoriales importantes sacaban catálogos de libros de Historia de México donde está el precio, los tomos y la descripción. Con esa información analizas los que te llegan a las manos.
Por ejemplo la Historia antigua de México, de Francisco Javier Clavijero. La encuentras como garbanzo de a libra en una biblioteca de unos mil 500 libros que pagas a 10 mil pesos. La etiquetas en 5 mil, un cliente se la lleva por 4 mil y crees que ya la hiciste; según tus cuentas con esa sola venta ya recuperaste el 40 por ciento de la inversión total. Sin embargo, pasan dos o tres años, te llega un catálogo de 1949 y, revisándolo, descubres que lo malbarataste. Si en ese entonces lo vendían a mil pesos y el dólar estaba a 7,5 pesos deberían ser 7 mil quinientos de ahora, aunque es sólo una idea. Hoy, con el Internet, los encuentras valuados internacionalmente; pero esto te puede causar muchos problemas si no tomas en cuenta cuál es tu mercado. El precio en Italia no es el mismo que puedes manejar aquí.
¿Es negocio?
Yo pienso que en cualquier ciudad capital debe haber, por lo menos, una librería de viejo, pero bien establecida.
Es un negocio noble y generoso si lo sabes trabajar y te arriesgas. Mi papá siempre nos dijo que lo más importante de un librero es comprar. Debes renovar tu material para que la gente vea cosas distintas y regrese. Es la primera premisa: renovar constantemente tu material para que el cliente no se aburra. Por eso no hay que gastar el dinero que se gana sino reinvertirlo constantemente.
Si te ha llamado la atención el contenido de este artículo y quieres conocer otros aspectos del negocio de las librerías de viejo, te invitamos a leer “¿Cómo comprar libros usados?”, “El inframundo de los libros”, así como a consultar el “Directorio nacional de librerías de viejo”.

Refencia:

http://sepiensa.org.mx/contenidos/2006/s_libreriasdeviejo/6comprar/p1.html

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