sábado, 18 de abril de 2009

El inframundo de los libros..

sábado 18 de abril de 2009


¿Los libros se reciclan?
Para que un libro llegue a una librería de viejo es necesario que alguien se deshaga, voluntaria o involuntariamente, de él.

En general es un asunto práctico: la gente cambia de domicilio, los libros no les caben en el nuevo, hacen una selección y llaman a un librero de viejo para que se lleve el resto. También parece ser típico de las cabezas de familia: como no logran que sus hijos ya casados se lleven sus cosas, un día se deciden a hacer limpieza y van todos los libros para afuera.

Algo similar sucede cuando muere el que formó una biblioteca que sólo a él interesaba. Como ninguno de sus familiares piensa leerlos, buscan a los libreros de viejo para hacer “efectiva” esa parte de la herencia.

Sea que vayan los libreros a ver las colecciones o se las traigan poco a poco hasta sus establecimientos, una vez que los libros están ahí pasan por un proceso de clasificación: lo primero es ponerles precio.

Según sea el título, la edición y su estado de conservación, se acomodan en montoncitos con diferencia comercial de 5 pesos. Los que se considera que pueden venderse a más de 100 se les pone el precio aparte, pero éstos son los menos.

¿Cómo organizar libros tan distintos?
Una vez etiquetados se separan en montones más pequeños, pero ahora depende de lo que trate cada libro: se los ordena por tema para que después sea más fácil acomodarlos en los libreros por orden alfabético según el apellido de los autores.

La intención de todo esto es que puedas llegar al libro que necesitas por varias vías.

  • ¿Estás interesado en las hazañas sin importar quién las haya realizado? Hay un estante destinado a los libros de aventuras
  • ¿Te recomendaron a un novelista pero no sabes qué ha escrito? Puedes buscar qué libros están firmados con su nombre en donde se guarda la Literatura
  • ¿Necesitas un libro para adentrarte en la álgebra? Hay un lugar para todas las Matemáticas.

No obstante, hay libros cuyo tema y autores se resisten a una clasificación específica. En tal caso pregunta sin pena por lo que buscas o, si tienes tiempo, entretente un poco probando todas tus hipótesis sobre dónde puede estar: en esas búsquedas uno encuentra lo que ni se imaginaba.

En este tipo de lugares lo común es que la gente vaya por un libro en específico y pregunte por él. La gente de la librería lo busca en la sección y, si lo tienen, te lo muestran indicando el precio y el descuento: 10% para el público en general y 20% para personas de la tercera edad. Si no lo encuentran van con el dueño para saber si el título puede estar en medio de esa abundancia de libros. Como él es el que recibe todos los libros les puede decir si se acuerda que haya llegado o en qué otra sección lo pueden buscar.

Lo que te debe quedar claro es que las librerías de viejo son sitios de confianza abiertos a todas tus consultas: les interesa tanto que renueves tus lecturas y sientas que vale la pena el gasto, que hasta te cambian los libros que les hayas comprado al 3 por 1.

¿Cómo se mueven?
Aunque el nombre de “librerías de viejo” nos pueda remitir a lugares llenos de telarañas y polillas, la verdad es que tales alimañas están imposibilitadas a hacer nido debido a que los libros están en constante movimiento.

Con una lógica distinta a la de las librerías de nuevo, donde se venden de golpe cientos de ejemplares de un libro de novedad, acá se va vendiendo poco a poco, pero constantemente, mucho de lo que se ha publicado en español y otros idiomas: es decir, un número ilimitado de títulos que en otro lado no encuentras.

Puesto que no dependen del todo de los Best Sellers o “Mejor vendidos”, aunque aquí también los puedes encontrar, se ven obligados a ofrecerte algo interesante siempre que vengas.

Por ello, periódicamente, cada vez que llega un nuevo lote y se acomoda por orden alfabético, se revisan los estantes para detectar los libros que no se están moviendo y obligarlos a caminar. Como se anota en la etiqueta del precio la fecha en que se ponen a la venta, basta con abrir la portada de un ejemplar para darse cuenta de cuánto lleva ahí y qué hacer con él.

Se sacan de los libreros los que llevan mucho tiempo y se les pone en las mesas de ofertas donde se ofrecen a 1 ó 5 pesos. Si ni así salen se les manda al “kilo”, el nombre que le dan los libreros de viejo al reciclaje de papel en donde les pagan 30 centavos por cada kilogramo de libros que ya a nadie interesan.

¿Inframundo?
Cuando uno escucha hablar sobre su establecimiento a un librero de viejo como Fermín López Casillas, es inevitable recordar el inframundo náhuatl: aquel lugar en el que las almas de los muertos van perdiendo poco a poco todo rastro de su identidad hasta volver a ser tomadas por los dioses, limpias de toda historia, para generar nueva vida. En un proceso parecido, aquí los libros también tienen la oportunidad de cumplir dignamente con su ciclo vital.

Conforme envejece la materia física de su encuadernación o la espiritual de su contenido, se acercan al crisol donde serán nuevamente materia prima para imprimir los textos que hoy se escriben: En este caso la recicladora de papel es el último nivel a atravesar antes de volver a nacer como algo útil.

Los libros parecen tener una vida secreta que no solemos imaginar. Del momento en que uno nuevo es comprado y hasta que llega a la trituradora, su vida puede estar llena de lectores o transcurrir tristemente arrumbado en un estante …hasta que llega a una librería de viejo y empieza a saborear lo que es vivir de mano en mano.

¿Por qué no pones uno en las tuyas para que luego llame a otro y a otro? ¿Por qué no platicar con todos aquellos que se han atrevido a dejar sus emociones por escrito…estén vivos o muertos?

Referencia:

http://sepiensa.org.mx/contenidos/2006/s_libreriasdeviejo/4inframundo/p3.html

1 comentario:

Jorge Luis Luna Gonzalez dijo...

Es una lastima que toda una tradición en la compra venta de libros sea manchada por la actitud de un par de empleados, los cuales el día de hoy a parte de ser poco atentos, se negaron a hacerme el cobro, bajo el "argumento" del corte de caja y por cerrar a las 19:40 horas. Ojalá por este medio la familia de libreros López Casillas y particularmente Fermín se den por enterados y actúen en consecuencia.