Libreros de Viejo de México, recopilación importante para libreros de viejo, libreros anticuarios, libreros de usado, los primeros pasos del librero de usado, la bibliofilia, ex libris, mercadillo de libros, Ferias de libros , administración de libreria de viejo, anecdotas de libreros de viejo. Este blog no tiene fines de lucro, si quieres añadir tu Librería al Directorio Nacional de Librerías de Viejo , envía un mensaje con tus datos a cesar_diz@hotmail.com, cornosbiblos@gmail.com
viernes, 17 de febrero de 2012
viernes, 11 de noviembre de 2011
Segunda Feria del Libro Usado Guadalajara

Estarán disponibles más de 30 mil ejemplares, además de un vasto programa de presentaciones y charlas
Las lenguas indígenas, protagonistas de la II Feria del libro usado y antiguo
CECILIA DURÁN
Las lenguas indígenas serán protagonistas en la segunda Feria del libro usado y antiguo en donde se presentarán escritores, académicos y gestores culturales. Más de 30 mil ejemplares estarán disponibles al público y como reliquia se exhibirá un álbum conmemorativo del Centenario de la Independencia, así como también volúmenes del siglo XVII, pergaminos y libros encuadernados en piel.
La feria, a realizarse del 4 al 13 de noviembre en los portales del Palacio Municipal de Guadalajara, tendrá un vasto programa de actividades, que van de presentaciones de libros, conferencias, talleres. Entre los escritores indígenas figuran Gabriel Pacheco Salvador y Juan Hernández Ramírez, los dos Premio Nezahualcóyotl de Literatura. Además estarán Martín Solares, Silvia Eugenia Castillero, Martha Cerda, Gerardo Cham y Cecilia Eudave.
“Nosotros somos una asociación civil que agrupa a 18 libreros. Este año decidimos trabajar el tema de lenguas indígenas para rescatar nuestras raíces y rescatar el término de diversidad cultural, que queremos que se aprecie en los tapatíos porque vivimos en un medio de globalización. La enmarcamos en el Día Nacional del Libro, el 12 de noviembre y tenemos una programación amplia de eventos. Contamos con algunos talleres de lenguas indígenas, presentación de editores independientes, una mesa redonda sobre el libro, otra charla sobre novela fantástica, y charla con Martín Solares. Haremos un homenaje al librero Silvestre Macías”, dijo Antonio Mendoza, presidente de la Asociación de Libreros de Guadalajara.
Macario Zamora Pascual, también representante de la asociación, apuntó que “tenemos en México alrededor de 450 ferias del libro, pero feria del libro usado existen 20, por eso la importancia que le damos a esta feria. Nuestra asociación se dedica a promover el reciclaje del libro, hemos contactado con otros siete estados para que el día 12 de noviembre le sigamos dando la importancia por ser el Día Nacional del Libro”.
En esta ocasión “quisimos tratar las lenguas indígenas porque el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI) registró 11 familias lingüísticas, 68 agrupaciones lingüísticas y 364 variantes de lenguas. Se pierden más del 30 por ciento de las lenguas indígenas. Todos las vemos como piezas de museo, cuando no es así, están vivas, y por eso la importancia de rescatarlas y trabajar por ellas”, agregó Zamora Pascual.
EL viernes 4 de noviembre a las 18 horas se presentará el libro Gramática didáctica del huichol, a cargo de José Luis Iturrioz Leza; el sábado 5 de noviembre se realizarán los talleres de lengua indígena mixteca, chol y huichola; y la mesa redonda Las lenguas de México en la actualidad; el domingo 6 de noviembre será la charla Freaks tapatíos. Los personajes típicos de Guadalajara.
El programa completo se puede consultar en www.asociaciondelibrerosdeguadalajaraac.com.
http://www.lajornadajalisco.com.mx/2011/11/02/index.php?section=cultura&article=012n1cul
Segunda Feria del Libro Usado Guadalajara

La 2a Feria del Libro Usado y Antiguo
miércoles, 12 de octubre de 2011
Historia universal de la destrucción de los libros
Historia universal de la destrucción de los libros

de la destrucción de los libros
Los hombres que queman libros saben lo que hacen.
George Steiner
De entre todas las posibles metáforas que se abaten sobre la vida es el amor —ese dulcísimo cáncer— la más dura y descarnada realidad de realidades. Todo acto amoroso, si lo es de veras, testimonia ineluctable una fractura. Escribir un libro, abjurarlo y en última instancia destruirlo, no son sino las distintas fases de un acto entrañable. Escribir es quemar el mundo: sólo se destruye hasta la raíz lo que se ama con ceguera.
Esta destrucción ha acompañado a la escritura desde sus inicios: el hombre que crea es el mismo que destruye, la bibliofagia nace en el momento mismo de la inscripción. De esta situación da cuenta el excelente libro del venezolano Fernando Báez, crónica de viaje a través de la destrucción de libros escrita en fornida prosa. Historia universal de la destrucción de los libros relata la inefable masacre cometida con las bibliotecas desde sus comienzos en la región mesopotámica de Súmer (hace 5.300 años aproximadamente), pasando por el emperador chino Qin Shih Huang Ti (213 a.C.), la quema de manuscritos en Constantinopla, la de la España medieval, la destrucción de códices prehispánicos, los expurgos inquisitoriales, la hoguera del oprobio hecha por los nazis (1933), hasta los memoricidios efectuados por los serbios (1993) y, aun ahora, el bibliocausto en Irak. Su trabajo no puede sino mover a la indignación, puesto que demuestra, en sus palabras, que “el instinto destructor es cultivado socialmente, desarrollado en la madurez individual, y su grado de daño responde a las expectativas sociales de quien lo ejerce. Ningún individuo o sociedad destruye o mata sino aquello con lo que no quiere dialogar. Es el monólogo más radical de la acción vital. Destruir un libro es negarse al diálogo que supone la razón plural de éste”.
¿Por qué el hombre destruye libros, por qué abate la memoria? Mucho se ha dicho pero las certezas son discretas. Se sabe que dicha actividad recibe el apelativo griego biblioclastia (o biblioclasmo) y se define, según el Piccolo Dizionario di Bibliofilia como un “odio, feroce avversione verso i libri, accompagnata da volontà distruttiva. Simile alla Bibliofobia”. Por su parte Umberto Eco, en su textoDesear, poseer y enloquecer distingue tres tipos de biblioclastia:
Existen tres formas de “biblioclastia”, es decir, de destrucción de los libros: la biblioclastia fundamentalista, la biblioclastia por incuria, y aquella por interés. El biblioclasta fundamentalista no odia los libros como objeto, teme por su contenido y no quiere que otros los lean. Además de un criminal, es un loco, por el fanatismo que lo anima. La historia registra pocos casos excepcionales de biblioclastia, como el incendio de la biblioteca de Alejandría o las hogueras nazis. La biblioclastia por incuria es la de tantas bibliotecas italianas, tan pobres y tan poco cuidadas, que a menudo se transforman en espacios de destrucción del libro, porque una manera de destruir los libros consiste en dejarlos morir y hacerlos desaparecer en lugares recónditos e inaccesibles. El biblioclasta por interés destruye los libros para venderlos por partes, pues así obtiene mayor provecho.
El mismo Fernando Báez trae a cuento el libro del psicoanalista Gérard Haddad, Los biblioclastas, (Ariel) en donde su autor fija una determinada tipología psicoanalítica de los destructores de libros. Aduce Haddad:
Si se come un libro, es para recibir la aptitud que éste contiene como elemento de generación, para poder engendrar. Si se quema, por el contrario, es para negar su paternidad, rechazar la función de ser padre: El auto de fe actúa en forma velada y extrema el odio y el rechazo al Padre. El odio al libro, señala Haddad con enorme inteligencia, desemboca, no pocas veces, en el racismo, pues el racismo más que el color de la piel, niega el libro de otra cultura, entendida como acto de generación de otro pueblo.
Vemos entonces que la destrucción de libros es, en este sentido, una profunda negación, lo que recuerda desde luego a Borges en su ensayo sobre Nathaniel Hawthorne (Otras inquisiciones), en donde menciona una obra del estadounidense, Earth’s Holocaust, en la queconfabulados todos los hombres deciden exterminar el pasado en una hoguera a la que inflaman, entre otras cosas, con todos los libros. Esta destrucción obliga a pensar en obras similares como la noveleta ilustrada de Cortázar Fantomas contra los vampiros multinacionales, narración que principia con extraños robos en las principales bibliotecas del mundo. En este caso se pretende abolir la insurrección poniendo la inteligencia en llamas. Esta destrucción es una metáfora de la ideología voraz de la economía y la política contemporánea.
Otro libro parecido, aunque con un sostén más bien filosófico, es el de Ray Bradbury, que tiene uno de los epígrafes más contundentes y seductores de la literatura: Fahrenheit 451: la temperatura a la que el papel de los libros inflama y arde.
La utopía negativa de Bradbury es un territorio en el que no cabe la tristeza ni la diversidad; las personas son unidimensionales, se ha abolido la contingencia y la humana capacidad de hacerse daño: la lectura no tiene lugar. Montag, bombero encargado de exterminar los libros puesto que propulsan la reflexión y roban la tranquilidad, es el ejemplo de una destrucción que no crea, su fuego es definitivo. Los habitantes de su novela viven alienados, son fantasías huecas y monocordes. Sin embargo su narración no niega la memoria, los marginales de su comarca son prueba del recuerdo, evocan las palabras porque conocen de memoria los libros.
El proverbial libro de Báez, un verdadero hito literario, conmueve tanto por su temática como por su vigor intelectual, por su función política sustentada en un discurso autónomo, crítico y responsable. El autor, ex asesor de la Unesco sobre daños al patrimonio cultural iraquí, da cuenta de la extinción de obras irrecuperables (manuscritos de las primeras traducciones al árabe de Aristóteles y tratados de Omar Khayyam, entre otras tantas maravillas).
Afortunadamente Báez y su obra no son una rara avis. El profesor estadounidense Nicholas A. Basbanes, autor de la trilogía A Gentle Madness, Patience and Fortitude y A splendor of Letter lo corroboran. Basbanes es un defensor de la palabra escrita, del libro como objeto. Sus tres textos dan cuenta de las grandes bibliotecas, inmensas guaridas que han tenido los libros en el decurso de la historia. Relatan también anécdotas de ínclitos libro habientes. Sus libros, su interés de conservación —de conversación—, son meta-libros: actos, como la destrucción misma, profundamente humanos.
El libro de Báez, a esta alturas una referencia obligada en la literatura latinoamericana e incluso en otros puertos, es un testimonio amoroso de un mundo en ruinas, de un fuego eterno. Su historia es conmovedora por irreversible, por esplendente y fulminante: destruimos libros, colijo entonces, por la imperiosa necesidad de devorar al otro en nosotros mismos.
http://rincondelbibliotecario.blogspot.com/2008/06/historia-universal-de-la-destruccin-de.html
Arranca Felius 2011 con más de 15 toneladas de libros usados
La cuarta edición de la Feria del Libro Usado arrancó con más de 15 toneladas de libros, los cuales durante 10 días estarán al alcance de todos los estudiantes y comunidad en general, destacó René Castillo, director general de Felius.
Explicó que esta feria, tiene como principal objetivo, acercar a la comunidad en general más de mil títulos distintos, los cuales por su antigüedad, poco tiraje o que simplemente son difíciles de encontrar, estarán al alcance, sobre todo a precios muy accesibles.
En esta edición, se cuenta con la participación de Ramón Nava, quien es Decano de los libreros de Viejo en México y quien por más de 60 años se ha dedicado a vender y a resaltar la importancia de los libros antiguos.
“El mexicano lee en 10 años 5 libros, el danés 100 libros, compare eso, somos un pueblo inculto y borracho además, los libros antiguos son la base de la historia de un país, los libros no son caros, son costosos, caro es el alcohol y cómo toma alcohol el mexicano”, dijo Nava.
Algunos estudiantes destacaron que la Felius, ofrece la oportunidad de encontrar títulos únicos, los cuales sería difícil, casi imposible encontrar en una librería actual.
“Además de fomentar la lectura, podemos encontrar títulos a muy buenos precios, aunque estén usados, por ejemplo, yo me encontré un diccionario de español alemán, de 1910 a 40 pesos”, comentó un estudiante.
Mientras que otro mencionó: “Nos da la oportunidad de encontrar libros que ya no se editan, que no podríamos encontrar en la ciudad y que sobre todo, nos abren una beta para conocer nuevos autores”
La Feria del Libro Usado, estará en las instalaciones del Centro Comunitario de la Universidad Autónoma de Baja California, Campus Tijuana, del 10 al 22 de octubre, la entrada es totalmente gratuita, por lo que los organizadores invitaron a todos los tijuanenses a visitar la Felius.
martes, 20 de septiembre de 2011
Venden piratería con permiso de las autoridades municipales
La jornada Aguascalientes 24 de Julio 2011
■ De nuestro muro en Facebook...
En el muro en Facebook de La Jornada Aguascalientes, Cesar Salvador Gómez Diz, presidente de la Asociación de Libreros de Aguascalientes A.C. pregunta: ¿Usted apoya la venta de libros piratas y los libros de la SEP del Rincón en la calle del Codo, en el centro de Aguascalientes?
Cuestionamiento que surge ante el permiso que otorgó el gobierno municipal de Aguascalientes para que se instalara un puesto ambulante a un costado de la Casa de la Cultura en el que se ofrecen libros. De acuerdo a información publicada en esta red social, “En dicho lugar se venden libros, de los cuales un alto porcentaje es material pirata, que no paga impuestos y ninguna ganancia para escritores o editoriales.
“El lunes pasado se presento una queja ante la Presidencia Municipal, y el día miércoles nos atendió el Sr. Secretario Particular de la Alcaldesa a quién se le mostró claramente dos ejemplos del material ilegal que se vende en dicha exposición, el Sr. Secretario dijo que en 30 minutos ya iba a haber respuesta a nuestras peticiones. Hoy han pasado casi 48 hrs. y sigue la venta de material ilícito. Es por eso que exigimos se retire el material ilegal, y se castigue a los culpables de tener este material a la venta, ya sean vendedores, distribuidores, o servidores públicos”
En otro comentario, Gómez Diz, indica que desde el lunes 18 se informó de la venta de libros piratas, “llevamos ejemplares de libros pirata los cuales recibió el su secretario particular, nos preguntamos por qué siguen la venta” y solicitan audiencia a la alcaldesa Lorena Martínez.
Al cierre de esta edición, el puesto ambulante que ofertaba material pirata, libros sustraídos de bibliotecas públicas y ejemplares que originalmente estaban destinados a bibliotecas escolares, sigue instalado en la calle, con la venia de las autoridades.
Libros pirata en Guadalajara
Piratería en libros Guadalajara
Piratería | Libros
En Guadalajara, la venta de libros apócrifos no es un práctica regular. S. NÚÑEZ
México encabeza en América Latina la venta de obras apócrifas
La industria editorial tiene pérdidas por más de mil 250 millones de pesos
GUADALAJARA,JALISCO.- De acuerdo con datos de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem), al menos dos de cada 10 libros que se ofrecen en el mercado mexicano son apócrifos, por lo que el daño económico ocasionado a los impresores legales es de mil 250 millones de pesos, es decir, 10% del valor de la producción anual del ramo.
Además, una investigación del Grupo Interamericano de Editores (GIE) revela que México encabeza la lista entre los países de América Latina, con la más alta circulación de publicaciones piratas. El grupo estima que la venta anual de libros apócrifos en el territorio nacional llega a los 10 millones de ejemplares, por los que los autores dejan de ganar 110 millones de pesos (MDP) cada año.
Un libro pirata es una reproducción no autorizada de una obra protegida por la Ley de Derechos de Autor. Producir, reproducir o distribuir estos productos es un delito castigado con cárcel y con una multa que puede ir desde los 100 mil pesos hasta un millón.
Según algunos puntos sobre la piratería editorial en México, de José Ángel Quintanilla, ex presidente de la Caniem, hace algunos años el tema de la piratería editorial en nuestro país, y en general en América Latina, era más un efecto de la falta de distribución de algunos libros, que de la reproducción casi ilimitada que la tecnología ha puesto al alcance de todos: “Se encontraban, aquí y allá, reproducciones no autorizadas que se producían para ‘no dejar a los alumnos sin los libros, que son imposibles de conseguir’, según la disculpa que se esgrimía, cuando el editor reclamaba sus derechos”.
“Normalmente, se conseguía una compensación económica sin mayores problemas, y el asunto quedaba resuelto. La calidad de la reproducción era baja, y la diferencia con el original era notable, lo que limitaba también su difusión y facilitaba su identificación”.
Con el paso de los años, explica, gracias a los adelantos tecnológicos, así como a la pérdida de empleos en la economía según algunos investigadores, el acceso a máquinas más simples en su operación, pero mucho más capaces en su desempeño, han hecho que la reproducción sea ahora casi “un juego de niños”.
“El problema no sería tan grave si quedara ahí, pero se complica cuando se reconoce que aquellos que reproducen de manera no autorizada los libros, e inclusive revistas de manualidades y otros temas que no son de rápida desactualización, intervienen también en la reproducción de otros productos protegidos por la Ley Federal del Derecho de Autor, como música o películas, y también en aquellos protegidos por la legislación relacionada con marcas y derechos, conformando carteles o mafias difíciles de combatir y que incrementan la inseguridad pública”, aúna José Ángel Quintanilla.
De acuerdo con la Caniem, los libros más reproducidos en forma ilegal son ¿Quién se llevó mi queso?, de Spencer Johnson; Crónicas malditas, de la periodista Olga Wornat; Dios mío, hazme viuda por favor, de la diputada federal Josefina Vázquez Mota; los ocho títulos de la serie Caballo de Troya, del investigador español Juan José Benítez; El caballero de la armadura oxidada, de Robert Fisher; así como los libros de autores como Paulo Coelho, Carlos Cuauhtémoc Sánchez, Carlos Fuentes y Gabriel García Márquez.
Otros libros que son muy demandados en el mercado ilegal son Ángeles y Demonios y El Código Da Vinci, de Dan Brown; Juan Salvador Gaviota, de Richard Bach; El Principito, del escritor y aviador francés Antoine de Saint-Exupéry; El Diario de Ana Frank, de la autora del mismo nombre; y El llano en llamas, del literato jalisciense Juan Rulfo.
Por otra parte, los libros apócrifos que son más comunes de encontrar durante los decomisos realizados por la Procuraduría General de la República (PGR) son Los hombres son de Marte, las mujeres son de Venus, de John Gray; Harry Potter, de J.K. Rowling; Las crónicas de Narnia, de C.S. Lewis; Dios mío, hazme viuda por favor, de Josefina Vázquez Mota; Quiúbole, de Gaby Vargas y Yordi Rosado; La reina del sur, de Arturo Pérez Reverte; Delirio, de Laura Restrepo; Un grito desesperado, Juventud en éxtasis, Fortaleza digital y Sangre de campeón, de Carlos Cuauhtémoc Sánchez; Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez; Aura, de Carlos Fuentes; Toda Mafalda, de Quino; Las enseñanzas de Don Juan, de Carlos Castaneda; así como El señor de los anillos, de J.R.R. Tolkien.
Descargas ilícitas en Internet
Según el Centro Mexicano de Protección y Fomento de los derechos de Autor (Cempro), la piratería en internet se lleva a cabo de diversas maneras. En una de éstas se utiliza la red como una tienda virtual. El comprador paga en el banco para posteriormente recibir un ejemplar físico que fue reproducido ilegalmente.
Otra forma es a través de un pago de transferencia bancaria, donde el comprador recibe por correo ordinario o paquetería, algún dispositivo (disco compacto, DVD) que contiene la obra almacenada de manera ilegal, o se le hace llegar una clave de acceso que permite entrar a un archivo que contiene el libro digitalizado.
De acuerdo con el Cempro, en México la piratería de libros por internet ha registrado un crecimiento del 20%; de cada 10 libros que se venden en la red, dos son piratas, igual que en la venta regular.
Pocos casos de publicaciones ilegales en Guadalajara
Según Macario, comerciante dedicado a la compra-venta de libros desde hace más de 30 años en Guadalajara, la venta de libros apócrifos no es una práctica regular en nuestra ciudad, además, debido a la similitud entre libros legales y piratas, ésta práctica es difícil de detectar: “Yo creo que sí debe haber (venta de libros apócrifos), pero si para alguien que tiene tiempo vendiendo a veces es difícil detectarlos, para el común de la gente pues no, no se dan cuenta”.
“Todavía en los discos es más fácil detectarlo porque hasta el color del disco varía o cambia del original, pero papel pirata no existe, entonces el papel es original, lo que pudiera ser pirata en todo caso es que no pagan derechos o impuestos, no sé, eso podría ser la piratería pero todo lo demás, los implementos son originales, tintas, papeles”.
Para Sayri Karp Mitastein, directora de la editorial universitaria de la Universidad de Guadalajara (UdeG), otra forma de piratería de libros es la que sucede alrededor de algunas escuelas preparatorias, donde prolifera la venta de guías de estudio, que son fotocopias de las guías originales: “y eso también es una manera de piratería, porque están haciendo un uso lucrativo con esas fotocopias”.
“Otra manera en la que nosotros hemos visto la piratería es que de repente han surgido pequeñas editoriales que copian parte o casi todo el contenido de ciertas guías o la manera en que éstas están hechas, las ponen en otra presentación y también las venden”, abunda la directora.
Durante un recorrido por algunos lugares donde es conocida la venta de libros apócrifos, se pudo constatar que el precio de algunos títulos que según la Caniem son objeto frecuente de piratería, es de casi 50% por debajo del precio encontrado en algunas librerías establecidas.
En algunos puestos del Tianguis Cultural que se pone los sábados frente al Parque Agua Azul, la novela Cien años de soledad, del Premio Nobel de literatura Gabriel García Márquez, tiene un costo promedio de 120 pesos, mientras que esa misma edición tiene un precio promedio de 250 pesos en las librerías establecidas.
El cartel de los sapos, de Andrés López López, tiene un costo promedio de 230 pesos, mientras que en dicho tianguis, es de 150. En ese lugar la novela Azteca, de Gary Jennings, tiene un costo promedio de 150 pesos, mientras que en una librería su valor es de 240. Crepúsculo, escrita por Stephenie Meyer, tiene un costo promedio de 120 pesos en el Tianguis Cultural, mientras que en las librerías establecidas su cuantía es de 230 pesos.
En ese lugar, los libros de la saga de Harry Potter, de J.K. Rowling, presentan el mismo costo promedio que en las librerías.
En el tianguis conocido como “El Baratillo”, que se pone los domingos a lo largo de las calles 36 y 38 así como a sus alrededores, la lista de precios parece no variar respecto al Tianguis Cultural. Recorriendo su amplia extensión, esta casa editorial pudo constatar que la venta de libros no es precisamente la actividad comercial más popular de ese lugar y menos tratándose de ejemplares nuevos.
Sin embargo, un comerciante de libros ubicado sobre la calle Chimborazo esquina con la calle 40, asegura poder conseguir los tomos 1 y 2 de Harry Potter en 50 pesos, es decir, alrededor de una tercera parte de su costo promedio en librerías. No obstante, aclara, ese precio está condicionado a la compra más de 100 ejemplares: “200 ó 300, los que me pidas”.
Al ser interrogado sobre la razón del bajo costo de sus libros en relación con su precio en los negocios establecidos, dijo existir un acuerdo entre las casas editoriales con los distribuidores de su tipo, “para llevar la cultura a toda la población” ofreciendo su producto a un menor costo. Señaló también que los libros que oferta no tienen ningún defecto de fabricación, y ser idénticos a cualquier otro ejemplar.
En esa misma calle, otro comerciante de libros usados y nuevos quedó sorprendido del costo de los libros de Harry Potter que ofrecía la competencia puestos atrás: “50 pesos, a eso no los conseguimos ni nosotros. De seguro son piratas, hace como dos meses parece que había muchos por aquí”.
“Si están más baratos quién sabe de dónde los saque, pero luego, luego uno se da cuenta de que son piratas. También luego uno se quema con los clientes si vende eso porque algunos salen con hojas sin imprimir o todos chuecos”, agrega el librero.
Cabe destacar que durante dicho recorrido no fue posible distinguir alguna diferencia palpable o visible entre los libros consultados dentro del Tianguis Cultural y “El Baratillo”, y los libros que fueron consultados en las librerías establecidas.
Libros más pirateados, según la Caniem
· ¿Quién se llevó mi queso?, de Spencer Johnson
· Crónicas malditas, de Olga Wornat
· Dios mío, hazme viuda por favor, de Josefina Vázquez Mota.
· Caballo de Troya, de Juan José Benítez
· El caballero de la armadura oxidada, de Robert Fisher
· Libros de Paulo Coelho, Carlos Cuauhtémoc Sánchez, Carlos Fuentes y Gabriel García Márquez
La pena
El Código Penal Federal establece de tres a 10 años de prisión y una multa que va de los 100 mil hasta el millón de pesos por producir, reproducir o distribuir obra protegida por los derechos de autor.
http://www.informador.com.mx/cultura/2010/173129/6/libros-piratas-dos-de-cada-10.htm
