martes, 10 de noviembre de 2009

Núafragos de Papel


NÁUFRAGOS DE PAPEL
Lo que más me gusta de las librerías de viejo es que todos los libros tienen el privilegio de estar en las mismas condiciones físicas de cara al lector. No hay jerarquías literarias, ni espacios restringidos para determinados grupos editoriales, ni mucho menos mesas dedicadas a los libros más vendidos de la temporada, fruto de esas listas tan odiosas como dañinas que perpetran semana tras semana –o mes tras mes- los suplementos y revistas de consumo de crítica literaria. En las librerías de viejo autores conocidos se dan la mano con autores que no aparecen nunca en los manuales de historia de la literatura ni se citan en las páginas de crítica de los suplementos literarios. Los libros editados en pequeñas editoriales de provincia se hablan de tú a tú con los libros editados en las grandes y poderosas editoriales. Todos a la par, apretujados entre sí, hermanados entre el polvo y el olvido, sin privilegios, sin distinciones, catalogados según el género literario al que pertenecen y un poco más. Si en las librerías convencionales se siguiera el mismo criterio de distribución y de ecuanimidad, otro gallo cantaría en el mundo de la literatura. Consciente de que no es oro todo lo que reluce en el escaparate y en las mesas de novedades de una librería, el lector desconfiado no tiene más remedio que recurrir a las librerías de viejo para procurarse algunos de los libros que siempre quiso leer y que se encuentran descatalogados o con las existencias agotadas, a la espera de una nueva oportunidad. Pero lo malo es que esta nueva oportunidad tarda mucho en llegar o, lo peor de todo, nunca llega. Este el sino en el que vive inmerso el mercado de la literatura en nuestro país desde hace ya varias décadas y, posiblemente, en casi todos los países del mundo. La edición del libro vive sumida en un tiempo de sala de urgencias: o vendes o desapareces con la misma rapidez con la que los libreros desempaquetan y descartan las novedades de cada mes. Por el contrario, en las librerías de viejo no existen las prisas de estar al tanto de lo último que se publica y el tiempo, para un libro, fluye lentamente por los infinitos ríos que riegan los fértiles valles de la literatura. Las librerías de viejo son como aquella isla en la que habitó Robinson Crusoe y los libros que terminan en sus estantes son como náufragos perdidos en el laberinto de calles de la ciudad, a la espera de que un día un barco aparezca en el horizonte para socorrerlos. Al fin y al cabo, los propios lectores que frecuentamos las librerías de viejo somos un poco como Robinson Crusoe, náufragos en el inquieto océano de la literatura, y siempre mantenemos la esperanza de atisbar un barco escrito con palabras en el brumoso piélago del mar para que nos rescate de esas islas sombreadas de soledad en la que transcurren una buena parte de nuestras vidas.
Pero a menudo somos los propios lectores los que nos convertimos en el barco que rescatará a Robinson Crusoe de su isla desierta y de paso, si es posible, nos llevaremos con nosotros a Viernes, su fiel servidor. Y de pronto nace una nueva complicidad de un escritor y un lector que llevaban mucho tiempo esperando este encuentro quizás pactado en las líneas indescifrables del destino. Ante nuestros ojos, se nos aparece el libro de un autor que llevábamos algunos años buscando o simplemente nos dejamos llevar por el azar y probamos suerte con un escritor del que nunca leímos ni una sola página. El azar o la mera intuición a menudo van parejos con agradables sorpresas y grandes descubrimientos. Ahí reside la magia de la literatura, su pureza y su verdadera esencia...
Ir a texto íntegro vía Revista Luke Enviado por: Pablo Arcila
Libreros de Colombia
http://librerosindependientes.blogspot.com/2009/10/textos-recordados-elogio-de-las.html

lunes, 2 de noviembre de 2009

(INAOE) En Puebla existen 67 librerías para una población de 5 millones 383 mil personas: SIC

La jornada de oriente
26 de mayo 2009
Por Yadira LLaven
En Puebla, tanto para la Casa de la lectura Profética, como la cadena de librerías Gandhi, así como Ángeles, y algunas librerías de lo viejo del Centro Histórico (7 y 11 Oriente), como uno de los principales problemas, que enfrentan hoy es la impunidad con que opera la piratería, la falta de fomento a la lectura, la casi desaparición de la cultura del libro, porque el mercado nacional de publicaciones está comprimido y atomizado en la ciudad de México, y en contadas capitales de los estados y, principalmente, por carencia de políticas que los ayude a salir del agujero.

De acuerdo con la Asociación de Libreros Mexicanos (Almac), en 2008, se contaba con aproximadamente un punto de venta de libros (que no siempre es una librería) por cada 100 mil habitantes, en nuestro país. Mientras, España tienen una librería por cada 12 mil habitantes, incluso países con una industria editorial menos desarrollada y una población lectora más pequeña, como Costa Rica, cuentan con una por cada 27 mil habitantes. Asociado a que en México, “el 94 por ciento de los municipios carece de librerías”.

La Red Nacional del Sistema de Información Cultural (SIC) confirma que en el estado de Puebla solamente existen 67 librerías para una población de 5 millones 383 mil personas. Además se imprimen siete revistas (Dialéctica, Crítica, Dualidad, El gremio, Autores. Teoría y textos de teatro, Puebla mágica y Graffylia); y sólo una aparece por internet, Catapulta.

El portal también informa que en Puebla existen 374 fondos editoriales, además de la editorial del INAH, seis más de la Dirección General de Culturas Populares, cuatro ferias del libro (UAP, UDLA, INAOE y UPN), y ocho editoriales: Editorial Alternativa Cultural Democrática, Ediciones las Américas, AC, Dirección de Fomento Editorial de la UAP, Departamento de Publicaciones de la Universidad de las Américas , Ediciones e Impresiones Brika, SA de CV, Distribuidor Editorial Elto, SA de CV, Editorial La verdad de la palabra y Educación y Cultura.

En opinión de editores con larga tradición en nuestro estado, como, el dominio de la producción de libros por parte del Estado no ha beneficiado a la cultura del libro porque ha construido la idea de que el libro se debe regalar y puede llegar a nuestras manos sin que medie ningún esfuerzo.

Quienes forman parte de la cadena del libro esperan que la inminente aplicación del precio fijo pronto de los resultados obtenidos en los países donde opera, permitiendo una competencia más equilibrada. Una de las causas de la creciente disminución de librerías en los últimos 10 años fue la guerra de descuentos. Las grandes cadenas y tiendas de autoservicio, gracias a sus volúmenes de compra, podían ofrecer más descuentos que las librerías independientes, éstas se encontraban en desventaja y no podían competir ni en surtido ni en precio, lo cual les obligaba al cierre. Lograr que los libros cuesten lo mismo en cualquier parte del país motivará la competencia por servicios y no por descuentos.

Ante la escasez de librerías, una forma de suplir los puntos de venta ha sido la realización de ferias del libro. “Somos el país de América Latina que más eventos de este tipo realiza; sin embargo, la venta temporal no logra suplir a los establecimientos dedicados a atender la demanda permanente ni la necesidad continua de fomento a la lectura, como tampoco la necesaria difusión y promoción de catálogos”.

Hay un total desconocimiento del valor del derecho de autor y la necesidad de remunerarlo, de hecho, quienes más apoyan la piratería y la reproducción reprográfica no autorizada (la fotocopia) son estudiantes y profesionales. Por lo menos, las últimas tres generaciones de egresados de licenciatura han estudiado principalmente en fotocopias, y esto afecta no sólo la compra de libros, también las formas y prácticas de lectura. El libro deja de ser un discurso completo, se accede sólo a algunos de sus fragmentos.

El Centro Mexicano de Protección y Fomento al Derecho de Autor (Cempro) calcula que en México se realizan 7 millones de fotocopias no autorizadas, lo que equivale aproximadamente a 28 millones de libros de 250 páginas; y esta práctica se realiza sobre todo en universidades, tanto públicas como privadas.

“Prolongar la situación actual nos convertirá en consumidores de libros de otros países, porque es más fácil y barato comprar títulos fuera que adquirir y promover la producción local”.
Fuente: http://infotecnia.com.mx/centrosconacyt/nota.php?id=104692&tipo=w

De Manuel Porrúa a Miguel Angel Porrúa Homenaje a Manuel Porrúa

De Manuel Porrúa a Miguel Angel Porrúa
Homenaje a Manuel Porrúa
Adolfo Castañón
La historia del libro en México no se podría escribir ein recapitular la historia de la familia de editores y libreros que lleva el apellido Porrúa. Familias, habría que decir pues esta viña cuenta con varias cepas. Mi padre, Jesús Catañón Rodríguez, amigo de libros y libreros, nos enseñó a distinguir a mi hermana y a mí entre las tres familias principales: estaban “los Porrúa de Argentina”, editores de libros jurídicos y de la legendaria Colección Sepan Cuantos... con José Antonio Pérez Porrúa a la cabeza. Con ellos, había trato amigable pero no, que yo sepa, intimidad. Seguían, luego, “los Porrúa de Guatemala”, que en la esquina de esta calle con Seminario llevaban una librería de rancio abolengo. Era la Antigua Librería robledo. Aquella casona vasta y mieteriosa se me aparecía como un sitio entrevisto en sueños, y don Rafael Porrúa, el fino amigo de mi padre, se me figuraba un caballeresco descendiente del Quijote con su mirada distante y nostalgia, su sonrisa bondadosa, sus trajes de tweed ingles y su eterno cigarrillo sin filtro entre las manos.
Estaba por fin, Manuel Porrúa con su librería en la calle de Cinco de Mayo. Robusto y de mediana estatura, calvo y de vivaces y pícaros ojillos, Manuel -don Manuel para mis años infantiles- era, entre los Porrúa, el que sostenía con don Jesús, mi padre una amistad mas proxima y casí diría fraterna. Era también el mas convivial, según creo y le gustaba organizar en los altos de su librería de Cinco de Mayo brindis de fin de año y tertulias organizadas con diversos motivos (el paso o la despedida de algún autor o investigador extranjero, la publicación de un libro). Corrían los ultimos años cincuenta primeros sesentas. Allí se reunían personajes como Óscar Castañeda Bartres, Gabriel Saldívar, francisco Liguoi, Domingo Martínez Paredes, Arturo Araujo José Miguel Quinta y otros más cuyas corbatas recuerdo pero cuyos nombres he olvidado. Manuel Porrúa era de esos mexicanos afortunados que lo son por elección y por gusto. No lo unían a este país lazos de sangre, ni las cadenas del esfuerzo sostenido a lo largo de varias generaciones sino una rara fascinación -poco común incluso entre los mismos fascinados- por la historia de México, sus documentso y monumentos, sus enredos y episodios y una emoción no menos intensa por la tierra, el paisaje y los hombres y las mujeres de México. En las vitrinas de aquel salón, don Manuel iba exhibiendo sus tesoros: ahí vimos por primera vez un codice fascimilar (el Borgía, preparado por E. Seler), unas de las láminas de Egerton, un grabado de Ruelas, una litografía de Nebel o una Inundación Castálida.
Ese amor por las antigüedades mexicanas, esa bibliofilia ardiente y de vislumbres que rayaban en loépico (¡Cuántos esfuerzos había que hacer para que los libros no se fueran de México!) me parecía -y aun me lo sigue pareciendo- como un signo de nobleza en un país enamorado de la destrucción y la discontinuidad. En México y en Hispanoamérica no existen, es verdad aristocracias, grupos o familias identificados con la memoria profunda, artística y cultural del país. Tal papel lo suple un puñado de familias intelectuales y artistas que van transmitiendo el centro de la historia y poniendo pintos sobre las íes y las jotas, acentos y puntucación en la palabras y frases de la historia.
No era don Manuel Porrúa un heredero de familia ilustrada. Pero su amor a México y a su cultura – en ese orden- lo llevo a heredar su ilustración y su diligencia a su hijo Miguel Ángel quien muy pronto – en 1978- se independizó y se fue a poner casa -digo Librería- propia. Al igual que su padre Miguel Ángel ha querido ser un librero en el antiguo sentido europeo: un comerciante de libros antiguos y modernos y, además, un editor. Como editor, Miguel Ángel Porrúa ha sabido seguir las huellas del andador paterno. Pero si don Manuel coleccionaba libros mexicanos, Miguel Ángel se a dedicado a editarlos. Y si al padre le atraía el pasado, al hijo lo veremos, además, atraído por el presente y por el futuro, pues en su catálogo de historia y de ciencias sociales se pueden descifrar no pocos de los procesos y gestas del México actual y por venir.
Miguel Ángel , al igual que su padre don Manuel, sabe practicar -como diría Montaigne- el ate de la entre gente, de saber estar entre las personas escuchándolas y dando a cada uno su lugar.

Adolfo Castañón
“Manuel Porrúa” Agosto de 1998
México
Páginas 3-4

viernes, 14 de agosto de 2009

Promueve el ICA la lectura con cuatro programas y 36 empleados

Por Susana Rodríguez

La Jornada 14 de Agosto 2009

El Instituto Cultural de Aguascalientes (ICA), tiene cuatro iniciativas de fomento a la lectura, el Programa Nacional de Salas de Lectura, la Feria del Libro y PROARTE, el programa Leer es…, Alas y Raíces a los niños, que tiene una sección de literatura. En todos ellos de una u otra forma cuentan con apoyo de Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA), según una información solicitada a través de transparencia.

Entre esos cuatro programas dos se sostienen en su gran mayoría con recursos estatales y son la Feria del Libro y el programa de formación artística para niños PROARTE, aunque en el caso de la feria se organiza y realiza en coordinación con la dirección general de publicaciones de CONACULTA, al igual que el Programa Nacional de Salas de Lectura.

El programa Leer es... lo realizan en coordinación con apoyos y donativos del Consejo Nacional de Cultura y del Instituto de Educación de Aguascalientes (IEA) y Alas y raíces a los niños aguascalentenses se realiza en coordinación con la dirección de vinculación del consejo nacional.

En cuanto a la inversión de dineros, la información acotada en la respuesta de transparencia no define a ciencia cierta cuál es el presupuesto que específicamente el ICA destina para estos proyectos de fomento a la lectura a excepción del PROARTE, del que se hace cargo al cien por ciento y en el que se han ejercido en lo que va del año, 593 mil 901 pesos invertidos para el pago de los sueldos de los 30 talleristas de la sección de literatura, además de los materiales que ellos compren para trabajar con los niños en las escuelas.

El informe de transparencia hace constar que CONACULTA proporcionó un apoyo de 2 millones de pesos, de los que se han ejercido un millón 797 mil 313 pesos, de este presupuesto restan 202 mil 687 pesos; bajo el concepto de Fondo especial para el fomento a la lectura, el estado aportó 360 mil pesos, la federación aportó una suma similar con lo que se integra un fondo de 720 mil pesos; en el Fondo especial para la cultura infantil aportará para la Feria del Libro 2009, 180 mil pesos, aunque no especifica si esta última aportación es por parte de la federación o el estado, es por eso que al final resulta complejo hacer una suma de una cantidad total de inversión del ICA en fomento a la lectura, aunque ellos dan por total, 3 millones 291 mil 214, en donde se cuentan las aportaciones de CONACULTA y del gobierno federal en otros fondos.

A través de los diferentes programas de fomento a la lectura se benefician alrededor de 200 mil personas que de manera directa o indirecta obtienen algún beneficio de estos programas, el 80 por ciento es población infantil y juvenil, el otro 20 está repartido entre adultos y personas de la tercera edad.

En el fomento a la lectura del Instituto, trabajan dos personas en el Fondo estatal de fomento a la lectura, dos para el programa Leer es…, dos para Alas y raíces a los niños, dos para la Feria del Libro que reciben apoyo de las dos personas del fondo estatal y 30 talleristas del PROARTE.


Fuente: http://lajornadaaguascalientes.com.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=5161&Itemid=8:testset

martes, 7 de julio de 2009

La novela es el género con más ventas en las librerías locales (Aguascalientes)

La jornada

Susana Rodríguez

Las ventas en las librerías de la ciudad varían mucho en cantidad, pero lo que sí es una constante es que la poesía no ocupa el primer lugar. Al hablar específicamente de literatura, la novela se lleva el primer lugar sin importar cuál sea la editorial, el lector llega siempre preguntando por autores o títulos.

En la ciudad pueden encontrarse librerías de todo tipo, unas muy comerciales, otras más intelectuales o especializadas, las librerías de usado y las que pertenecen a la red de Educal que se ha especializado en arte, donde además de libros también se venden artesanías propias del estado.

Cada una en su tipo tiene diferentes niveles de venta, en la librería de Casa Terán venden alrededor 300 ó 350 libros en un mes, en la librería Cristal en promedio le duplican la cantidad y una librería de usado vende aproximadamente 60 títulos en un mes; aunque la dinámica en cada una de ellas es totalmente diferente.

Según el portal de internet de Educal, la librería de Casa Terán pertenece a una red de 94 librerías en todo el país lo que le permite intercambiar o conseguir libros con mayor facilidad entre las editoriales.

Jesús Horacio Ramírez Marín, encargado de esta librería comentó que no existe una preferencia marcada por una editorial, sino que venden un poco de todo, donde sí se nota una tendencia es en el género literario, la mayoría prefiere las novelas. Del 25 al 30 por ciento de las ventas de la librería llegan buscado poesía, lo demás son novelas y libros de arte.

“Buscan sobre todo a los poetas reconocidos, pero también cuando se edita un libro aquí en particular como es novedad la gente viene y pregunta por él”.

Si una persona pide un libro, generalmente se lo consiguen en una semana aunque hay algunos más especializados o antiguos en los que llegan a tardarse hasta un mes, pero el lector puede estar seguro de que va a llegarle.

Libros como Harry Potter, Las crónicas de Narnia, El viaje del Elefante de Saramago y Nocturna de Guillermo del Toro que está por llegar, de las ediciones del ICA, lo que más se vende es la revista de Parteaguas, los de la colección de primera obra y los de Anita Brenner.

En el caso de la librería de usado, César Gómez Díaz, encargado de la librería Bibliofilia comentó que lo que él más vende es superación personal, novela, algunos libros técnicos de matemáticas o física, aunque es importante tomar en consideración que el manejo de una librería de usado poco o nada tiene que ver con una de nuevo.

A través de su librería ha vendido libros del ICA tanto usados como nuevos, aunque con él la venta es muy lenta y la mayor parte de este material se vende con personas que vienen de otros estados.

Sin embargo, la poesía, como él mismo lo dijo para ser un estado que tiene el premio nacional de poesía ha bajado mucho la venta del año 2000 hacia acá, recordó que su primer cliente de poesía cuando César llegó de la ciudad de México fue Juan Pablo de Ávila.

Laura Elena Esparza, es gerente de la sucursal de Librería de Cristal en Aguascalientes, ellos venden alrededor de 700 libros en un mes, de esos la mayor demanda es de novelas, superación personal, computación y leyes. Del total de libros vendidos en un mes, de poesía se venden alrededor de 30 libros, tanto de autores conocidos como de otros que no lo son tantos y en su mayoría adquieren antologías.

La gente que llega a buscar un libro no busca editoriales específicas, más bien quiere títulos y autores y ellos no tienen a la venta, libros del Instituto Cultural de Aguascalientes.

Otro espacio donde también se venden ediciones del ICA y que según su encargado, Juan Pablo Castañeda, las ventas son aceptables es en la librería de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, donde no especificó qué es lo que más se vende de estos, pues es un poco de todo.

Fuente : http://lajornadaaguascalientes.com.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=4034&Itemid=8

jueves, 2 de julio de 2009

2a Exposicion de libros Municipal de Aguascalientes

Invitamos a los lectores a
2a Expo Venta de Libro Municipal ,junto al Palacio de Gobierno
de las 10 de la mañana a las 21:00
participan librerías de la ciudad Aguascalientes,
con precios especiales

Del 28 de Junio al 4 de Julio 2009

"El mejor candidato, El LIBRO"
Entrada libre

Asociación de Libreros de Aguascalientes

martes, 23 de junio de 2009

Como iniciar una librería en la calle.

Como iniciar una librería, en la calle.

Un aspecto fundamental del librero de viejo es pasar por la calle, sí el lugar donde usted y sus libros se sienten desprotegidos, ante las inclemencias del tiempo, como lo son los días soleados que arrugan los libros, los días lluviosos que dejan perdidas cuando se mojan por completo; Estas inclemencias son vanas comparadas con las vicisitudes del carácter humano, imagínese antes de asomarse el sol, usted tiene sus cajas de libros listos para iniciar ese día, esperado como bueno, porque compro ejemplares a su gusto y considera que cualquier lector hará de uno de sus libros adquisiciones, eso no sucederá, no albergue esperanzas, recuerde inicia el día, y el primer cliente le solicita el libro más caro $1000.00 y hace a usted el ofrecimiento de $100.00, le argumenta que usted lo compro en $90 y le asegura que usted es un no tiene ética, en fin algo triste porque hasta usurero le dijeron, lo único posible que es usted conserve el libro en las manos y se recuerde que un descuento a cualquiera le agrada por ser considerado como cliente, no así el abuso de un cliente, usted es el dueño del negocio. La importancia de vender en la calle, en un tianguis como se le conoce en México, es eso estar expuesto a un sin fin de variantes Humanas que no sienten respeto por el libro como motor de conocimiento. El exponerse como vendedor en la calle por lo menos unos seis meses forja carácter, los mercaderes de Viejo que cuenta con escasa experiencia combinada a corta edad educa demasiado para el futuro. El establecimiento de librería de viejo, no permite muchas de esas situaciones, es más impone más prestigio, que tener un puesto de libros en la calle y específicamente en el piso. El regateo ya no será tan habitual, claro si usted se deja como en el caso de Aguascalientes, un cliente que obtiene un descuento , al día siguiente desea el doble, no solo costumbre maña, al poseer el dinero ellos acostumbrados a comprar voluntades, no conocimiento.
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Los primero pasos del librero usado en México implican que haya pasado por la calle, la experiencia de vender al aire libre o en tianguis fortalece el espíritu y es inigualable, esto prepara para mantener buenas relaciones interpersonales en un local establecido. Por otra parte aprende uno muchas cosas como el tipo de demanda lectores, dependiendo la zona de la ciudad, cuantos libros cargar por un espacio determinado, plásticos para ocupar cubrir el piso, los plásticos para cubrir los libros en caso de lluvia leve, bien así los plásticos para cubrir las cajas en caso necesario de lluvia torrencial, buscar un lugar alto para que no se mojen o de plano descartar venta ese día, hay diferentes tipos de papeles, estos al sentir la humedad se arrugan, otros absorben tanta humedad sin mojarse que pueden pegar sus hojas y ser difícil su separación sin dañar el libro. Recomendación si los libros estarán en el piso haga usted de meteorólogo y busque los posibles causes del agua, una forma inmediata de guardar en caso de lluvia fuerte o cubrir en caso de brizna. Un factor que también afecta es el Sol, cuando no hay nada que cubra de los rayos solares sus ejemplares expuesto tienden a decolorarse, a deformarse, otros a tomar formas arrugadas, los de pastas, no es fácilmente recuperan su forma original al deformarse usualmente la pasta se arquea hacia fuera del libro. En caso de Sol busque las la forma de acomodarse en mayor tiempo de sombra durante la jornada, el visualizar las horas mayor exposición del sol un árbol, una sombrilla, otro puesto ambulante, un edificio, etcétera, le pueda dar una buena sombra.

Hay una regla entre mayor sea el espacio de exposición, la venta también lo será, pero recuerde escoger los ejemplares de mayor demanda del momento en función de que usted los tenga. La selección de las cajas hágala usted ergonómicamente, puede llenar dos cajas de gran tamaño y llevar doscientos libros en promedio pero será difícil el traslado y carga, recuerde afinar su traslado en taxi, remolque o ayuda de amigos que le trasladen, muchos libreros de viejo llevan en varias mochilas sus libros esto con el fin práctico, si las cajas son de tamaño mas pequeño podrá manejarlo mejor.

El exponer lo libros en el piso, el lector y cliente interpreta que su precio tiene que ser menor, y esto sujeta al regateo, por obviedad usted tiene hacer descuento al que seleccione mas ejemplares para llevar al momento, cuando no hay ventas el final del día se acerca y tiene que cargar con los libros, uno en ocasiones desesperadas acepta cualquier oferta, para el transporte o comida. La recomendación general de un librero de viejo experimentado es: por lo menos para los nuevos libreros de viejo pasar en la calle al menos seis meses, esto garantiza ser librero de hambre, y no dejar caer la librería una vez abierta, luchar por mantenerla abierta como universo de libertad.
Las objetos más necesarios para una exposición en la calle o feria de libro callejera 1. Cinta adherente, 2.Libreta para anotaciones de clientes y futuras compras de libro. 3. Plásticos necesarios, 4.- Promociónales del local si ya lo tiene o donde lo puede encontrar. 5. Dinero suficiente para regresar. 6. Motivación para vender.

Los clientes amigos en toda exposición, ellos llegan, no sabe de donde pero mientras usted mantenga una buena platica, ellos invariablemente llegarán , los clientes amigos son importantes, ellos colaboran sin sueldo, ayudan cuando usted va al sanitario, o cuando necesita cambiar y el lugar es lejos, o vender porque el sabe, conoce mejor sus libros que usted, el tiene la ambición secreta de sus libros, y recónditamente ser librero, responsabilidad que no asume por representar un riesgo a correr y lo con usted. Estos amigos pueden pasar todo el trance desde que inicia la jornada hasta que ha dejado sus libros seguros en su casa o local. Tenga usted malicia, son pocos los clientes amigos que le roban pero sucede y cuando ocurre es muy molesto, aprenda a saber en quien confiar, esto mismo sucede en la librería.

Los clientes son diversos los que tomaran un libro y verán otro, otro y no compraran nada, pero el hecho de tener gente cerca es sugiere compra a otros lectores, Los clientes decididos son los que ven un libro preguntan el precio y se lo llevan de inmediato, otros alegaran precios con aire insultante que debe saber manejar cuando hay otros clientes, esto le dará seguridad para manejar situaciones. Los clientes vendores, evite este tipo de tratos frente a otros clientes, le ahorran dolores de cabeza.

Esto de participar en la calle le recuerda que la librería es un lugar valioso para mantener los libros y ofrece comodidades, con la experiencia aceptará las invitaciones a ferias de libro sabedor de que representa un esfuerzo supremo y pagar el precio de un stand representa seguridad mesa de exposición, publicidad, protección de condiciones climáticas adversas, yo me había propuesto no regresar a vender en la calle pero la necesidad y experiencia me solicito proponer exposiciones no solo individuales, sino colectivas, de esa manera se acerca más la gente al libro.

La mayoría de los comerciantes que comienzan en la calle creen loable el llevar doscientos libros por decir una cantidad mínima y vender cuarenta libros, consideran ventaja, por que dicen venden más que en una librería que tiene 15,000 ejemplares y vende cuarenta libros, muchos se quedan vendiendo en la calle viéndolo como una ventaja, la decisión final es suya.
En Aguascalientes hay solo tres opciones para vender en el piso: 1. La “Casa Terán” del Instituto Cultural de Aguascalientes, los sábados de las 10:00 a 15:00 horas esto es gratuito, los informes son con Juan Manuel Muñoz; 2.El Tianguis o mercado ambulante entre tomate, sartenes, ropa, etcétera, los días que se acomoden en diferentes puntos de la ciudad, es necesario entrevistarse con el líder del mercado y pagar la cuota diaria; 3. Solicitar un punto de venta en la ciudad en las oficinas del muncipio, afuera de una universidad un mercado, plaza, etcétera, pagar cuota o derechos de piso , las oficinas del municipio lo enviaran a la dependencia de mercados a ellos no les importa que sean libros, mecates o aguacates pero usualmente los niegan bajo el argumento de que no se permite el ambulantaje, así son pocos los que han logrado un punto fijo en la ciudad.