lunes, 24 de diciembre de 2012

Video de Librería "Libros de Juan" Colombia

Librería "Libros de Juan"
Un video donde el propietario se interesa mas por el libro que por su valor monetario, un bibliófilo colombiano.

 Juan Hincapié, como buen historiador, tiene una obsesión con el pasado. Pero en su caso, es especialmente con los libros. Y entre más antiguos estén más despiertan su fervor de coleccionista. A partir de todos los que han llegado a sus manos por casualidad, los que ha encontrado sin buscarlos pero queriéndolos, o los que ha perseguido hasta el cansancio, ha podido crear su propia librería en Medellín como una forma de compartir lo que ha sido su vida de enamorado por la historia.


sábado, 15 de diciembre de 2012

Librerías de viejo, en busca de mejores tiempos


La consulta en Internet, la falta de conocimiento en los títulos y la crisis económica afectan su compra, aseguran vendedores.
EN LAS LIBRERÍAS DE VIEJO SE PUEDEN ENCONTRAR VOLÚMENES USADOS, ANTIGUOS, DESCATALOGADOS, RAROS Y CURIOSOS.
Los libros olvidados que están en el mueble de la sala o los ya muy viejos que han tomado un tono amarillo son útiles y hasta podrían incrementar el ingreso económico a su hogar, debido a que en la ciudad se encuentran decenas de librerías que compran y venden este tipo de reliquias textuales. Se trata del intercambio de libros que mientras a alguien ya no le sirven, otra persona los necesita.
En muchas ocasiones, estas librerías son para los amantes de los libros la principal opción en la búsqueda del texto deseado, además de fungir como guía, al acercar y fomentar la lectura en un precio accesible en comparación con los nuevos. Pero a pesar de esto, la crisis económica y el desarrollo de la tecnología, especialmente Internet, han afectado las ventas, según comentan sus dueños.
“Todos los días hay familias nuevas que tienen computadora e Internet y eso va mermando la venta de esto”, comenta Macario Zamora, dueño de la librería El desván del Quijote, ubicada en López Cotilla 813, por lo que para subsistir ha tenido que invertir dinero de otros negocios.
Con este comentario concuerda la encargada de la librería Ítaca, situada en Marsella 159, Leslie Vargas, quien considera que, en los últimos años, las ventas bajaron y aunque la temporada decembrina normalmente es buena, “en general ha estado tranquilo”. A esto se suma también la ubicación del local y en el caso de Ítaca, comenta su dueña, es la segunda opción de los compradores en la zona, puesto que primero se van a las grandes empresas que están en la colonia, como Gandhi, Fondo de Cultura Económica (FCE) o Gonvill. “La gente primero se va a Gandhi, a los nuevos y muchas veces no se dan cuenta que estamos nosotros o ya nos toman como última alternativa, cuando de plano no lo encuentran en las otras”.
Para Macario Zamora, otra deficiencia que no ayuda a que prosperen las librerías de viejo, como se les llama, es la falta de profesionalización del vendedor o librero, quienes no tienen conocimiento sobre cómo se fabrican los libros, su valor, el nombre de los títulos clásicos o las novedades, además de no tener contactos para localizar el texto que el cliente les pida. “El problema es que llegas a una librería y no te saben, sólo son vendedores”. Y esto, asegura, es necesario.
Las librerías de viejo trabajan mediante la compra y venta de libros usados, en donde cualquier persona que le interese algún texto o tenga libros que ya no los utiliza en casa puede ofrecerlos.
Alberto Cervantes tiene en Juárez 582 la librería Cervantes desde hace veinte años y menciona que ahora los jóvenes “bajan de Internet los libros y si no los encuentran, entonces ya los buscan acá”. Las temporadas que aumentan un poco las ventas son cuando ingresan los estudiantes a clases.
Carlos Romo tiene 31 años dedicándose a vender libros. Desde hace cuatro años, la librería Romo incluyó en su catálogo también el nicho de los libros usados, porque según su dueño, son más vendibles que los nuevos. Además, donde se ubica su negocio, en López Cotilla, se “llenó de este tipo de librerías y también le tiene que entrar uno a la competencia”.
El poder adquisitivo y la prioridad que las personas les dan a la compra de un libro es el principal factor de las bajas ventas, aunque “se tiene más libertad en gastar 30 y 40 pesos en un libro usado que 200 en uno nuevo”.
En general, comentan los libreros, los clientes que frecuentan estos negocios son jóvenes de entre quince y veintidós años, además de los compradores más consolidados, como los adultos jóvenes.
Claves
Primeras ediciones y joyas literarias
• El libro más caro que recientemente ha vendido la librería Ítaca fue de nueve mil pesos, una primera edición de Pedro Páramo. En 32 mil pesos, una enciclopedia del siglo XIX ha sido uno de los textos más caros que ha vendido la librería El desván del Quijote.
• Las librerías de viejo trabajan mediante la compra y venta de libros usados, donde cualquier persona puede ofrecer los libros que desee y se cotizan según la antigüedad y el tema que traten.
• Los libros más viejos que ocupan el catálogo de estas librerías datan del año 1700.
• La librería Ítaca cuenta con aproximadamente cinco mil libros en su catálogo. La librería Cervantes, aunque no ha hecho inventario, calcula tener seis mil textos. La librería El desván del Quijote, con cuatro sucursales, dispone de 70 mil libros.
A viva luz
Un paraíso de letras
Sitios que sobreviven con el paso del tiempo aunque sus libros estén amarillos y a punto de deshojarse. Catálogos de títulos que no están inventariados electrónicamente, según sus encargados, y que sin embargo cuentan con una abundante lista de títulos que son descontinuados, hay pocas ediciones o son, a veces, ejemplares únicos.
En algunos puntos de Guadalajara persisten las librerías de viejo, algunas creadas desde hace más de quince años y otras con menos tiempo pero que se han hecho de fama por su gran abanico de títulos, que abarcan desde las novedades a las más antiguas ediciones.
Algunos editores independientes relatan su percepción de estas librerías, las que fueron y son sus favoritas, las compras que han realizado y algunos de sus retos.
JORGE ORENDÁIN
Editorial La Zonámbula
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Sólo recuerdo la librería Cervantes y la que me gustaba mucho pero desapareció porque murió su dueño, Silvestre Macías, era Jardín de senderos. Recomiendo la librería Cervantes todavía.
Las librerías de viejo siento que tienen que actualizarse y replantearse ese estigma de libros usados nada más y meter otro material que también sea accesible para los lectores.
El libro es un objeto insustituible, aunque reconozco las grandes virtudes que tiene la computadora o todo lo que tiene que ver con el mundo cibernético, pero sí se siente una disminución en cuanto a la lectura de muchos lectores potenciales, incluso de lectores que suelen ir a las librerías de viejo ya los puedes conseguir vía Internet.
FELIPE PONCE
Ediciones Arlequín
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Para mí es fundamental la existencia del librero de viejo. Es conocedor y encaminador a lectores. Personalmente, puedo decir que desde niño visito esas librerías y poco a poco en ellas me he surtido de una biblioteca atractiva para mí y es mi mejor manera actualmente incluso de surtirme de libros.
Recomiendo la librería Cervantes, la número dos es El desván del Quijote y otro de los libreros al que le compro es Antonio Mendoza, que lo veo en los tianguis.
Tengo la percepción de que ha aumentado el número de librerías y el número de personas que venden este tipo de libros, por ejemplo, en los tianguis; hay también chachareros que venden, pero eso es otra cosa.
JORGE SOUZA
Director de Literatura de la Secretaría de Cultura de Jalisco
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No creo que las librerías de viejo estén en extinción, ahora están más organizadas. Se ponen en el tianguis de Chapultepec, en el del Ex Convento del Carmen los viernes, en el tianguis cultural… Creo que tienen un público que no las abandonaremos jamás.
No se pierde la sacralidad del libro como objeto. Todavía un incunable o un libro de esos raros te estremece, te conmueve, el libro sigue siendo un libro sagrado en muchos sentidos y sí, claro, hay que pensar también que esa devoción al libro está ligada a su contenido. Hay algunos que no merecen más que regalarse o tirarse.
Yo siempre he pagado poco, lo más que he pagado han sido doscientos pesos por los del parnaso mexicano, los tres números.
LUIS ARMENTA
Mantis Editores
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Yo iba con Silvestre Macías, de Jardín de senderos. En la actualidad me manejo muy poco de librería de viejo, si quiero un libro usado lo busco en Amazon.
De viejo es mejor en México, en la calle Donceles, que es donde están todas las librerías. Pero en Guadalajara, lo último que me compré fue en el callejón del Ex Convento del Carmen.
A mí me parece que a los amantes de los libros, las novedades no siempre les dejan satisfechos. Hay que buscar en libros antiguos, en libros viejos, en los que va llevando la gente a veces por la ciudad o cuando muere un escritor, que se deshacen de su biblioteca, es cuando te puedes hacer de un libro interesante.
Los formatos electrónicos, lo que nos han permitido es revalorar todos estos libros antiguos o los libros que están haciendo con mejores materiales, nuevas tipografías, que no te permite el libro electrónico.
Guadalajara • Miriam Pulido
http://www.milenio.com/cdb/doc/impreso/9090875

domingo, 2 de diciembre de 2012

"Libros robados" El bibliomano


Guillermo Fricke, director del Insitito de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO) admitió, en entrevista, que la pieza del mes, que se encuentra en exhibición desde el lunes, demuestra las flaquezas de esta institución, así como el mal uso de los lectores de esta biblioteca. Un lote de 43 libros, encontrados en una librería de viejo, del centro de la ciudad, fueron recuperados; aún no se sabe cuántos ejemplares fueron sustraídos.
De estantería abierta, pública y con un acervo de más de 66 mil libros, la colección del IAGO que se encuentra repartida en sus dos sedes fue donada por Francisco Toledo cuando fundó este instituto. Ante el hallazgo de obras con el sello de esta biblioteca, el artista, activista y filántropo hizo un fuerte llamado de atención al personal labora en estos espacios.
Mientras tanto, el director del IAGO, calificó de lamentable que después de robar los libros los hayan malbaratado en una librería de viejo, en la que los ejemplares podían encontrarse en 30 o 40 pesos.
"Si te robaran los libros y los pasaran a otras o personas o los tuvieran en sus casas no sería tan grave como venderlo y sacarles 20 pesos a los libros, lo más triste es que es algo frecuente. Encontramos 43 libros, pero no sabemos cuántos fueron, estamos haciendo un inventario. Como pieza del mes, esta exhibición demuestra las flaquezas del IAGO".
Guillermo Fricke mencionó que la falta de presupuesto es lo que nos tiene ahorcada y sin poder trabajar a esta institución. Refiere que el hecho de que el maestro Toledo haya decidido poner los libros como pieza del mes hace quedar en vergüenza al personal del IAGO y demuestra que no están haciendo bien su trabajo.

Sin medidas de seguridad
En comparación con otras bibliotecas, las del IAGO cuentan con estantería abierta, así el usuario puede escoger de su propia mano el libro que quiere leer y si cuenta con credencial expedida por esta biblioteca, incluso se lo puede llevar a su casa. Después de que terminen el inventario no se tomarán otras medidas más allá de no permitir que se ingrese con bultos y bolsas a las salas.
La biblioteca el IAGO de Avenida Juárez es de donde salieron más libros, permanecerá cerrada hasta que se termine de hacer un inventario total. Fricke comentó que se ha pedido a los usuarios que tienen libros en préstamo que los regresen apara integrarlos al inventario.

Pieza del mes
Como pieza del mes, en el IAGO, se encuentran expuestos los 43 libros recuperados, mediante una compra, en la librería Mompracem, sita en Pino Suárez 200. El hallazgo lo hicieron alumnos del taller de literatura del instituto, quienes dieron el "pitazo" al director de la biblioteca y al acudir a la librería, el dueño de la misma decidió venderles los libros en 20 pesos, cada uno, para no perder su inversión.
"El dueño de la librería Mompracem se dedica a comprar libros usados y de viejo, cuando fuimos a ver los libros, a hojearlos uno por uno, encontramos libros que tenían nuestros sellos, otros mutilados donde debía ir el mismo... Buscamos por editorial, casi todos eran de Acantilado, que es difícil de conseguir en la ciudad de México y que no es barata, ahí estaban los ejemplares en 30 o 40 pesos" relató Fricke.
Finalmente, el director del IAGO expresó que tuvieron que pagar para obtener de regreso lo libros robados. El dueño de la Mompracem no proporcionó el nombre de quien se los vendió y dio descripción física que no lleva a nada. La pieza del mes estará expuesta el tiempo que tarden en encontrar al responsable y vemos donde está la falla.

Acervo del IAGO: Más de 66 mil volúmenes.
Biblioteca del IAGO Macedonio Alcalá: Libros de diseño, cine, fotografía, pintura, dibujo, escultura, arquitectura, bellas artes, historia, teoría y ensayo.
Biblioteca del IAGO Avenida Juárez: literatura, música y poesía; Fonoteca Eduardo Mata.

El dato
La mayoría de los libros robados eran de literatura. Algunos de crítica de arte, ensayo, crónicas. Ninguno de arte.

LA FRASE
"Estamos a la espera de que la PGR venga a tomar declaraciones, quedaron de venir el viernes y no lo hicieron. Llevaremos esto hasta las últimas consecuencias."
GUILLERMO FRICKE, DIRECTOR DEL IAGO

 TEXTO Y FOTOS: CARINA PÉREZ GARCÍA
http://www.bibliographos.net/article.php?id_article=2820
http://www.noticiasnet.mx/portal/arte-cultura/90336-demuestran-libros-robados-flaquezas-del-iago

Es una lastima que el librovejero participe en la compra de ejemplares que pertenece a bibliotecas o instituciones  gubernamentales, así muchos entran en esta practica que desprestigia el gremio librero, por eso como consejo es importante al hacerle una compra a una dependencia o biblioteca gubernamental solicitar la hoja de baja , hoja de descatalogado con los sellos en los libros para no comprometer a librero*
*Nota de Cesar Diz