lunes, 24 de agosto de 2026

Libreros, atrapados en la guerra de precios de plataformas

Fuente

https://www.eleconomista.com.mx/arteseideas/libreros-atrapados-guerra-precios-plataformas-20260823-829784.html


Librerías independientes de América Latina alertan sobre plataformas, descuentos y la falta de aplicación efectiva del precio único en México. La crisis de Ediciones Era, señala la librera Claudia Bautista, es un claro síntoma de que "la concentración del mercado editorial está en un punto crítico”.


El anuncio de reducción de operaciones de Ediciones Era abrió una discusión sobre las dificultades que atraviesa una editorial histórica en un mercado transformado por nuevos hábitos de lectura, nuevas generaciones de lectores y cambios en los canales de comercialización. Pero para Claudia Bautista, librera y presidenta de la Red de Librerías Independientes (RELI), hay una dimensión que no puede quedar fuera: las reglas bajo las cuales compiten los distintos actores de la cadena del libro.

La preocupación llevó a RELI a participar en la Declaración por el Precio Único del Libro en América Latina, suscrita por organizaciones libreras de distintos países. El documento advierte sobre tres fenómenos que ya trascienden las fronteras nacionales: la concentración del mercado, la competencia de las grandes plataformas y el debilitamiento de las políticas públicas del libro.


El anuncio de reducción de operaciones de Ediciones Era abrió una discusión sobre las dificultades que atraviesa una editorial histórica en un mercado transformado por nuevos hábitos de lectura, nuevas generaciones de lectores y cambios en los canales de comercialización. Pero para Claudia Bautista, librera y presidenta de la Red de Librerías Independientes (RELI), hay una dimensión que no puede quedar fuera: las reglas bajo las cuales compiten los distintos actores de la cadena del libro.

La preocupación llevó a RELI a participar en la Declaración por el Precio Único del Libro en América Latina, suscrita por organizaciones libreras de distintos países. El documento advierte sobre tres fenómenos que ya trascienden las fronteras nacionales: la concentración del mercado, la competencia de las grandes plataformas y el debilitamiento de las políticas públicas del libro.

Eso nos obligó a preguntarnos: ¿quién entonces está vendiendo los libros? Esos libros que se venden más, ¿dónde están saliendo? Y eso nos llevó a una conclusión: que fueron las plataformas y las grandes cadenas”, explica Bautista.

En México, los datos disponibles muestran que el comercio digital todavía representa una porción menor que las librerías, pero su presencia es creciente. En 2023, las tiendas virtuales e internet representaron 5.6% de la facturación del sector editorial privado y 4.1% de los ejemplares vendidos. Para 2025, Caniem y NielsenIQ estimaron que el mercado de librerías y otros puntos de venta alcanzaría 32 millones de ejemplares, frente a 19.2 millones en 2020.

No obstante, Bautista advierte que la falta de información desagregada de las plataformas dificulta saber cuánto del movimiento del mercado está migrando hacia esos canales.

Si no tenemos un número confiable, específico, suponemos que se están moviendo a través de esas vías. Pero no sabemos realmente cómo están creciendo ni cómo se están comportando”, señala.

La librera considera que la coyuntura de Ediciones Era resultó particularmente ilustrativa para la discusión que las organizaciones latinoamericanas venían preparando.

Un catálogo histórico, explica, puede sobrevivir en una librería independiente aunque sus títulos no sean novedades ni superventas. Ahí aparece una función que, a su juicio, se encuentra amenazada por la concentración de los canales: la curaduría.

Son libros que muchas librerías tienen en su fondo editorial y no en la parte de novedades porque siempre hay lectores que piden a José Revueltas, por ejemplo. Esos libros pueden seguir sobreviviendo y los libreros llegan a conocer también el fondo de cada editorial”, dice.

Ese trabajo puede llevar a un lector hacia un libro que no habría encontrado mediante una lógica de rotación inmediata. La declaración de RELI sostiene precisamente que las librerías permiten abrir espacio a editoriales pequeñas, autores locales y obras que requieren tiempo para encontrar a sus lectores.

Por eso, Bautista ve en Era un síntoma de una transformación mayor: “Se nos hizo un ejemplo superilustrativo de justamente cómo estos libros, como los de Era, encuentran espacio en lugares que no privilegian por sobre todos los demás factores el retorno o la venta inmediata”.

Una ley que necesita pasar del papel al mercado

En México, el precio único no es una aspiración pendiente: está establecido en la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro. La reforma publicada en noviembre de 2023 amplió su vigencia a 36 meses a partir de la impresión o reimpresión, obligó a los editores e importadores a registrar el precio en una base de datos pública de la Secretaría de Cultura y estableció que Profeco debe vigilar la distribución y comercialización de libros y aplicar las sanciones correspondientes.

El problema, según la presidenta de la RELI, está en llevar ese marco a la práctica. Reconoce que durante este año Caniem y otros organismos vinculados con la aplicación de la ley retomaron trabajos para desarrollar su reglamentación. Incluso se discutieron penalizaciones que, desde su perspectiva, eran demasiado laxas.

Creo que sí hay un trabajo, pero percibo que no se está haciendo al tiempo, al ritmo y con la efectividad o con la urgencia que los tiempos requieren. No nos podemos esperar un año, dos años o tres años”, afirma.

La continuidad institucional también ha sido un obstáculo, añade. Según su relato, después del cambio de titular en una de las instancias involucradas, los trabajos que ya se habían realizado quedaron detenidos.

Todos los trabajos se están deteniendo poco a poco porque los diferentes niveles por los que va pasando este documento van teniendo que actualizarse y no hay una continuidad”, sostiene.

Una guerra de precios con muchos actores en medio

El conflicto se vuelve particularmente visible en la competencia entre los principales canales de venta. Bautista describe una dinámica de descuentos entre grandes jugadores que termina colocando a las librerías independientes en medio.

Normalmente nosotros vemos que si Gandhi baja el precio, de inmediato lo baja Amazon. Si Amazon baja el precio, Gandhi hace lo mismo. Ninguno se deja. Ninguno respeta la ley. El juego es entre ellos y en medio estamos nosotros”, afirma.

La declaración latinoamericana señala que el precio único busca precisamente evitar que las empresas con mayor capacidad financiera utilicen descuentos para desplazar a otros participantes del mercado, situación que se sigue dando.

Bautista sostiene que el problema tampoco termina en los grandes canales tradicionales. En México y otros países de la región aparecen distintas plataformas de comercio electrónico, según el mercado, y cada vez se incorporan nuevos espacios de venta.

Ya no solamente es Amazon, sino es Temu, es Shein, los lugares en donde se encuentran libros”, señala. A ello se suma una creciente oferta de autopublicación, impulsada también por herramientas de inteligencia artificial, en la que producción, impresión y comercialización pueden ocurrir dentro de los propios ecosistemas digitales.

La falta de información vuelve a aparecer como un problema. “No sabemos si son libros originales o no. Son libros económicos. No alcanzo a distinguir quién los está extendiendo, si es la misma editorial, algún otro distribuidor o un particular. Hay mucha opacidad”, dice la librera.

Se suma una presión más: la piratería

En 2022, Caniem señalaba que casi 50% del comercio total de libros en México estaba tomado por ejemplares apócrifos, a partir de distintas mediciones sobre consumo físico y digital. No es una cifra actualizada, pero permite dimensionar la magnitud que el sector atribuyó al fenómeno.

Bautista señala que la piratería fue uno de los asuntos que aparecieron en la discusión continental, aunque finalmente se matizó en la declaración para lograr el consenso entre organizaciones de distintos países. La propia RELI reconoce que las condiciones varían de un mercado a otro, pero identifica un problema común en la presencia de plataformas y en la falta de mecanismos suficientemente eficaces.

El resultado, para la presidenta de RELI, es un mercado cuya concentración ya no puede observarse solamente desde el tamaño de los grupos editoriales. También debe mirarse desde quién controla los lugares donde los libros llegan al consumidor.

La concentración está ahorita creo que en un punto superintenso”, resume. “Se hablaba mucho de la concentración del mercado editorial en dos o tres o cuatro grandes sellos editoriales, pero creo que no se ha hablado lo suficiente de la concentración de los sitios que venden también libros”.

Para Bautista, la respuesta exige algo más que esperar a las instituciones. La Red de Latinoamericana de Librerías Independientes, de la cual la RELI forma parte, busca convertir el pronunciamiento en una plataforma común para reunir datos, argumentos y actores.

El propósito es que el precio único no quede como una disposición escrita, sino como una política capaz de sostener una cadena diversa. Porque, como advierte el manifiesto latinoamericano, cuando la competencia se reduce a quién puede ofrecer el mayor descuento, el riesgo no es solamente para una librería: es que disminuyan las librerías, las editoriales y los catálogos disponibles para los lectores.

  • 36 meses dura actualmente el precio único para un libro en México

  • 50% del comercio de libros llegó a estar afectado por la piratería, según una estimación de Caniem de 2022

  • 3 plataformas concentran buena parte de la conversación sobre el comercio digital de libros en México: Amazon, Mercado Libre y Buscalibre

  • 2 grandes canales disputan el precio de los libros, mientras las librerías independientes quedan en medio, según Bautista

  • 10 países aparecen en el documento como referencia de distintos modelos de regulación o precio fijo: Argentina, Brasil, México, Uruguay, Francia, Alemania, España, Italia, Austria y Portugal

Se hablaba mucho de la concentración del mercado editorial en dos o tres o cuatro grandes sellos editoriales, pero creo que no se ha hablado lo suficiente de la concentración de los sitios que venden también libros”

Claudia Bautista, presidenta de la RELI


domingo, 23 de agosto de 2026

Por qué cierran las librerías: una dosis de realidad frente al romanticismo del libro

Por qué cierran las librerías: una dosis de realidad frente al romanticismo del libro
Los siguientes puntos son un análisis basado en mi opinión y experiencia personal. No soy un "superlibrero" recomendando lecturas de coaching ni autoayuda al estilo de Og Mandino; es simplemente la realidad de un gremio.
La ruta hacia el cierre
  • Falta de ventas y liquidez: Muchos entran al mundo del libro pensando que es un negocio rentable. Al no obtener los triunfos esperados, los fracasos monetarios se acumulan. Los gastos te persiguen, los créditos se vuelven insuficientes y la capacidad de endeudamiento te despierta del sueño para convertirlo en una pesadilla colmada de acreedores.
  • Falta de lectores e interés: En México se leen apenas 3.9 libros físicos al año por habitante. Cuando el negocio deja de ser valorado, se pierde la pulsión para continuar en la cadena del libro. Incluso el intento de migrar a redes sociales y plataformas digitales suele arrojar ventas escasas o nulas.
  • El peligro del romanticismo: Para los románticos, mantener una librería abierta es un sueño que no acaba hasta que la vida no da para más. Algunos anhelan como epitafio: "Murió en su librería", deseando que su mausoleo sean estantes llenos de incunables. ¡Mercaderes vanidosos! En ese romanticismo se les va la vida. El terreno digital está lleno de historias de espacios que bajaron la cortina; tal vez ya pocos recuerden a El Parnaso o La Espiral de Lulio. Muchos libreros fueron desalojados por la fuerza pública cuando los caseros se cansaron de largas para el pago de la renta.
  • La crisis humana: Los colaboradores leales terminan alejándose por falta de pagos y prestaciones. Dejamos que el romanticismo disfrace lo que a veces roza la esclavitud hacia el libro y su concepto; sin embargo, siendo honestos, no existen contratos de esclavitud con el papel.
Historias de la vieja guardia y vicios del oficio
El ecosistema de las librerías de viejo también esconde sus sombras. ¿Cuántos establecimientos cerraron antes de 1997, cuando la era digital aún no lo registraba todo? Muchas librerías independientes murieron por las malas decisiones y la nula visión de sus directivos, como ocurrió con Computextos en la calle de Donceles.
Asimismo, cuántos "librovejeros" quebraron porque sus empleados de confianza hacían negocios internos, vendiendo por debajo del mostrador a los clientes de la casa y usando el local como trampolín personal. De esos dealers de libros hay muchas historias, igual que las de aquellos que hoy forman parte del ramo pero que en su momento hurtaron ejemplares para revenderlos.
La evolución de las editoriales: de los 80 a la concentración actual
El trato comercial ha cambiado drásticamente:
  • En los años 80: En la Ciudad de México bastaba estar registrado como librería y papelería para que las editoriales te otorgaran descuento. Comprabas "en firme" y el riesgo era tuyo. Para las temporadas de libro de texto, si eras una empresa reconocida, te daban crédito a 30, 60 o 90 días sin derecho a devolución. En el país no pasábamos de los 100 establecimientos de este tipo.
  • En los años 90: Llegaron las famosas consignaciones y las editoriales comenzaron a exigir exhibiciones preferentes. Al mismo tiempo, los supermercados introdujeron libros importados y saldos, rematando grandes obras. En esa época nadie —salvo el gobierno— hablaba de fomento a la lectura; el gremio resguardaba con misticismo el secreto de cómo operar el negocio. Al final, muchos saldos terminaban en librerías de viejo, con distribuidores o en ferias estatales, vendiendo como novedad lo que no llegaba al resto de México. El catálogo nacional apenas rozaba las 500 librerías.
  • El siglo XXI y la era de la desconfianza: A inicios de los 2000 el panorama cambió. Para distribuir novedades, grupos como Santillana llegaron a solicitar escrituras de propiedad con un valor de dos a uno frente al crédito solicitado. Ellos mismos se dieron un tiro en el pie: su catálogo infantil era un excelente negocio, pero pocos podían acceder a tales niveles de exigencia.
La era de los grandes grupos y el auge "pirata"
Hacia 2010, las fusiones comerciales reacomodaron el mercado en cuatro grandes grupos editoriales. A las filiales se les impuso la política de imprimir únicamente lo que se vendía, matando la tradición literaria de sus fundadores. Se abandonaron catálogos variados como el de Editorial Diana, que publicaba corrientes diversas (un "tutti frutti" gracias al cual llegó a mis manos La comprensión de los medios como extensiones del hombre de Marshall McLuhan, o el curioso Proyectiles lunares, sondas y Megapersec).
Por otro lado, la piratería se transformó. En los 80 consistía en copias fotostáticas de libros raros o costosos (como los textos de medicina empastados). Para 2010, los libros "clones" o "sin licencia" inundaron el mercado. Esta industria ganó terreno primero en la Biblioteca Balderas, luego en Tepito y finalmente se afianzó en el Andador Condesa, demostrando un potencial comercial que las editoriales neoliberales no quisieron ver.
Boicots, malas prácticas y el origen del Remate
Mientras Educal daba sus primeros pasos comerciales con sus 70 librerías, las casi 60 sucursales de Librerías de Cristal caían en picada debido a directivos que, alucinados por la mercadotecnia al estilo de Lee Iacocca, intentaban "venderle a la mente y no a la gente". Su modelo de austeridad limitó severamente las comisiones de gerentes y empleados, lo que provocó que el propio personal boicoteara los puntos de venta.
En el tercer lustro del siglo, las editoriales comenzaron a saltarse a las librerías de provincia mandando promotores directamente a las escuelas, ofreciendo porcentajes a los directivos. Muchas librerías locales que hacían acuerdos con universidades terminaron con el material embodegado y sin derecho a devolución, pues el agente de ventas ya había mapeado el negocio por fuera. Incluso la creación de gremios locales se vio afectada por la desconfianza cuando las editoriales le ofrecían la exclusividad de la distribución (o la venta de libros "piñata") directamente al presidente de la asociación.
Hoy en día, el salto gigante vino de empresas que promueven en redes sociales el emprendimiento de "Librerías Nómadas", haciendo que el libro sin licencia prolifere en tianguis y sucursales de provincia. Esto se ha vuelto una pesadilla para quienes intentan seguir las reglas del juego.
Para colmo, las mismas editoriales llegaron a realizar impresiones fuera de registro para evadir el pago de regalías. Un amigo conferencista solía notar en sus viajes que había más libros físicos en existencia que los reportados formalmente como impresos. Ante esto, las editoriales acusaban piratería, pero la realidad es que el mercado ilegal mejoró tanto sus acabados que hoy compite directamente con los libros "oficiales", los cuales a veces son de tan baja calidad que el lector se siente estafado.
Al final del día, recordamos que hace años los libros debían destruirse físicamente para deducir pérdidas ante Hacienda. De ahí surgieron intermediarios que rescataron tarimas completas de libros —tanto originales como clones— para distribuirlos a precios bajísimos en Paseo de la Reforma y estados de la República. Así fue como nació el Remate de Libros de la CDMX, afectando a los espacios establecidos que se jugaron el pellejo, como la inolvidable Librería Blumer en la Avenida Xola, la que acercaba libros de editorial Mir...participaba en la FIL de Minería, dejo de existir en 2012. Hoy!!!  La Ley de Fomento al Libro en México, Ley de precio Único, es una pifia , Mauricio Achar como su principal promotor y al morir Librerías Gandhi su principal violentador, cómo queremos que se adapten las librerías independientes, es algo en  cual se arropan y aprovechan las debilidades del sistema, los nuevos  libreros  de Piratería para poder sobrevivir en un mercado de millones. Mi conclusión para el día de Hoy el fondo de Cultura Económica aprovechando la estructura de librerías de educal tiene la oportunidad de convertirse en distribuidor para la librerías independientes generando una cadena de suministro y confianza al establecer lazos con los independientes al aplicar la Ley de precio Único para Librerías de Nuevo



martes, 18 de agosto de 2026

El Cierre de editorial ERA

 Desde el 17 de Agosto han surgido  voces en varias redes  el aviso de una carta del cierre de la Editorial ERA,  

La Carta de la despedida y posteriormente comentarios interesantes encontrado en la redes


Foto del muro de facebook  de Jaime Martínez Ochoa

https://www.facebook.com/jaime.martinezochoa?locale=es_LA






Desde el Perfil del Poeta Jorge Humberto Chavez

https://www.facebook.com/jorgehumberto.chavez?locale=es_LA

Comparto este comunicado de Julián Herbert porque la sevicia y la deshonra deben señalarse. La poesía está en otra parte. Y ERA hizo historia.


Es caso de estudio lo que sucede con ERA. La mala gestión de esta editorial que teniendo varios títulos best sellers no puede sobrevivir. Más curioso que a últimos años sólo publicaba con onerosas coediciones con universidades o secretarías estatales. Evidentemente hacía décadas que dejó de ser la ERA de vanguardia, de grandes artistas visuales en sus portadas o formatos memorables. Marcelo Uribe tuvo a escritores que estaban en bibliotecas de aula, qué falló. Tras la salida de José Emilio Pacheco de su catálogo, con gran polémica incluida por el pago de regalías, se descarriló totalmente ERA. ¿Entonces ERA vivía de las ventas de JEP? ¿Ni Monsivais ni Poniatowska ni José Revueltas podían sostener la inversión? Muchas preguntas alrededor de uno de los catálogos más destacados de la literatura mexicana



Por Gulliermo Schavelzon

https://www.facebook.com/gschavelzon

ERA. Crónica de un cierre anunciado

Cuando una editorial como ERA (México) cierra, no se puede culpar —como dicen en una penosa carta— a que el mundo del libro cambió, porque eso es una obviedad. Cierra porque sus gestores no supieron ver, entender ni actuar frente al cambio. No solo sucede en la industria editorial: todo cambia, si hoy quisiéramos enviar un mensaje urgente por correo postal, no hay duda de que llegaría tarde, o se perdería. ¿Echaríamos la culpa al correo, o a quien lo envío?

Que esto es así, lo demostraron los propios fundadores, que hicieron una editorial que era todo lo contrario de lo que se hacía hasta entonces: géneros, ideología, autores, contenidos, alta calidad gráfica, diseño de vanguardia, todo lo opuesto a la tendencia del mundo Novaro, que lideraba entonces. ¿Alguien recuerda a las Librerías de Cristal? La de la Alameda era exitosa cuando todavía no había cadenas de librerías en España ni en Latinoamérica.

Las editoriales —como cualquier otra empresa— que no pueden cambiar, necesitan al menos ese instinto de sobrevivencia para venderse a tiempo, o pedir ayuda profesional. Quedaría muy bien -no sé ante un público que ya no existe, decir “Preferimos cerrar a antes de vender a un grupo multinacional”, pero estoy convencido de que la verdad es que no quedaba nada para vender. Esto a Neus Espresate (una de las fundadoras) jamás le habría sucedido.

Asumir la dificultad de adaptarse a la época no es habitual. ¿Qué sería de Siglo XXI si hoy hiciera lo mismo que hace cincuenta hacía Orfila Reynal, cuando la fundó? Y así hay docenas de casos exitosos y también de fracasos. Todo cambia, a veces nos gusta y otras no.

El cierre de ERA se veía venir desde hace años. Persistieron sin entender la situación, y como ellos mismos dicen en una carta, si las ventas venían cayendo desde hace años. ¿no fue una clara señal? La venta de libros en México, aumenta, es una industria sólida, funciona, y lectores… cada vez hay más-

Pensemos en un paralelo imaginario: si la presidenta de México quisiera negociar con su vecino del norte como lo hizo en su momento el Benemérito, Benito Juárez, ¿cuántos días habría durado su gobierno? ¿podría decir “me voy, porque nuestro vecino del norte ya no es el de antes”?.

Las editoriales no cierran ni quiebran por culpa del mercado, sino por culpa de quienes las dirigen. Lo sé porque me dedico a ello, porque veo lo que pasa alrededor, y también y muy especialmente por experiencia propia.

Qué tristeza ver cerrar un proyecto que fue la vanguardia de la edición moderna para toda Latinoamérica.



Por Hugo Vargars Comsille

https://www.facebook.com/hvargascomsille


Ayer por la tarde, al darse a conocer el cierre de la Editorial Era, leí algunas opiniones delirantes sobre los motivos del cierre. Todas mencionaban dos causas, dos: al carencia de hábitos de lectura y —¡por supuesto!— las políticas culturales de la 4T. Hubo quien afirmó que la izquierda había cerrado la editorial de la izquierda (¡).

Nadie puede defender la política cultural de los dos últimos sexenios, pero tampoco debemos ignorar que en México nunca hemos tenido políticas culturales consistentes. ¿Qué sucedió con la ley del precio fijo para el libro? Nada, el foxismo decía que eso iba contra el sacrosanto mercado y la ley, que hubiese permitido la sobrevivencia de las pequeñas librerías, quedó en el limbo. Y como aquel ranchero creía que mientras más grande mejor, mandó levantar una enorme como inútil biblioteca, con un costo inicial proyectado de unos mil millones de pesos, pero que sobrepasó los 2 300 millones. Con ese monto se hubiese podido construir un verdadero sistema nacional de bibliotecas. NINGUNO de los comentarios sobre el cierre se refirió, ni por asomo, a la gestión de la propia editorial. Supongo que para no distanciarse del querido Marcelo Uribe, quien se rompió la espalda durante estos años para sacar adelante a la editorial.

Pero el mundo del librito es implacable. Y más ahora que los grandes grupos dominan el panorama.

El maestro Schavelzon pone el asunto en su justa dimensión: “Cuando una editorial como ERA cierra, no se puede culpar —como dicen en una penosa carta— a que el mundo del libro cambió, porque eso es una obviedad. Cierra porque sus gestores no supieron ver, entender ni actuar frente al cambio. No solo sucede en la industria editorial: todo cambia, si hoy quisiéramos enviar un mensaje urgente por correo postal, no hay duda de que llegaría tarde, o se perdería. ¿Echaríamos la culpa al correo, o a quien lo envió? […] El cierre de ERA se veía venir desde hace años. Persistieron sin entender la situación, y como ellos mismos dicen en una carta, si las ventas venían cayendo desde hace años. ¿no fue una clara señal? La venta de libros en México aumenta, es una industria sólida, funciona, y lectores… cada vez hay más.



Del muro de Luis Gullermo Hermandez

https://www.facebook.com/luisghernan?locale=es_LA


La CRISIS (que no cierre) en Ediciones Era es una muestra clara de lo que ocurre en la Industria Editorial Mexicana:

Muere por SUICIDIO

El ámbito editorial en México está totalmente controlado por MAFIAS INTELECTUALES que vivieron exclusivamente de dinero público -becas, patrocinios, exenciones impositivas, premios, cargos- durante cuatro décadas:

❌Sólo sus leales tenían acceso para publicar, recibir premios, becas y apoyos

❌Prácticamente TODAS las secciones culturales y suplementos literarios de los Medios están controladas por uno de los suyos

❌La mayoría de los Editores de la industria privada son miembros de sus Mafias

❌Sus autores se hicieron VIEJOS y no hubo relevo generacional: en Ediciones Era el promedio de edad de sus autores de Novedades supera los 65 años?

❌Las voces jóvenes quedaron EXCLUIDAS, a menos que fuesen amigos, parientes, recomendados o protegidos de los Mafiosos Enrique Krauze y Héctor Aguilar Camín y sus peones

❌Se asfixió la PLURALIDAD... nadie que piense distinto tiene cabida, espacio o mención: se impuso una sola visión del Mundo: la Neoliberal... el disenso se castigó con SILENCIO

❌Viven en el siglo XX. Para la industria editorial mexicana seguimos en los años 80: mismas dinámicas, mismos procesos, mismos vicios

❌Dos grandes corporativos Penguin Libros México y

Planeta de Libros México DEVORARON a prácticamente todas las editoriales que circularon en el Siglo XX: una TRAGEDIA

❌Las escasísimas y heroicas editoriales independientes o ajenas a las Mafias, están condenadas a la invisibilidad total, a la carencia permanente y a la supervivencia raquítica

En materia de Literatura y la Industria Editorial en general, México vive SECUESTRADO por una camarilla de Mediocres, Vividores, Oportunistas y Mafiosos que defienden sus INTERESES como fieras heridas

Esa es la realidad, atroz, terrible




domingo, 9 de agosto de 2026

Cierra otra librería en el Centro de Aguascalientes

 


 


  • La librería operó cerca de seis años antes de anunciar su cierre definitivo
  • El establecimiento liquidará su acervo antes de bajar la cortina a finales de agosto

Una librería más cerrará sus puertas en el Centro Histórico de Aguascalientes. César Salvador Gómez, actual propietario de Librería Cronos, atribuyó la decisión al incremento en las rentas comerciales, las bajas ventas y la disminución de visitantes que, aseguró, enfrenta la zona fuera de las temporadas vacacionales.

El librero explicó que el negocio permanecerá abierto únicamente durante el periodo de liquidación de su inventario, con la intención de entregar el local a finales de agosto. “Las rentas están empezando a elevarse aquí en la zona centro y no es fácil mantener un local con todos los servicios que paga y las pocas ventas”. 

El establecimiento operó cerca de seis años en ese inmueble y, durante ese tiempo, cambió de propietarios en distintas ocasiones. Sin embargo, señaló que las condiciones económicas ya no permiten mantener abierto un negocio de este tipo.

Gómez aseguró que la afluencia de personas en el Centro Histórico ha disminuido y que, actualmente, el turismo representa la principal fuente de ingresos para muchos comercios.”Este mes el Centro está vacío. Hay turismo y son esas personas las que nos ayudan a mantenernos, pero cuando se acaba esta temporada, las ventas vuelven a baja”. 

Consideró que la actividad comercial se ha ido descentralizando y que calles tradicionalmente identificadas con el comercio local registran cada vez menor movimiento.

El propietario también señaló que el incremento de bares y otros giros comerciales ha impactado indirectamente en negocios culturales como las librerías, ya que estos establecimientos pueden ofrecer rentas más altas a los propietarios de los inmuebles. “Los bares pueden pagar buenas rentas. Tampoco son culpables los renteros; simplemente quien puede pagar más se queda con el espacio. Una librería no puede competir con ese capital”. 

Respecto al hábito de la lectura, descartó que exista una pérdida de interés entre la población. Por el contrario, consideró que las personas continúan leyendo, aunque cada vez recurren más a formatos digitales y plataformas en línea. “Los jóvenes sí leen; leen en plataformas, leen libros digitales, leen en redes sociales y también leen en físico”. 

No obstante, reconoció que durante este año el consumo de libros impresos ha disminuido considerablemente, situación que terminó por afectar la viabilidad económica del negocio.

Indicó que anteriormente había días en los que vendían apenas dos o tres ejemplares, cifra insuficiente para hacer frente a los gastos de operación y al incremento en la renta del local.

La librería mantiene un remate de libros con ejemplares desde 10 pesos y permanecerá abierta hasta finales de agosto o agotar existencias. El establecimiento se encuentra ubicado en Mariano Matamoros Norte, colonia Centro, donde los lectores aún pueden acudir para adquirir parte del acervo antes de su cierre definitivo.

Fuente:

https://www.lja.mx/2026/08/cierra-otra-libreria-en-el-centro-de-aguascalientes/



Guanajuato se queda sin librerías, cierra Porrua

 

Guanajuato, Gto. Tras décadas de prestar su servicio a la cultura y lectura, la librería Porrúa cerró sus puertas en Guanajuato capital.

Esta sucursal de Porrua llegó a la ciudad de Guanajuato a finales de los años 90’s, en su domicilio de la calle Alonso, en el centro histórico. Posteriormente se mudó a la plaza El Cantador, muy cerca de la entrada de la ciudad, aunque solo fueron unos cuantos años, después se mudó a lo que sería su última sede, en la Plaza de La Paz #53.

Con este cierre, la capital se queda sin librerías en donde consultar novedades editoriales o comprar libros nuevos, dejando como única opción la compra en línea o el acudir a otra ciudad.

Está pérdida es importante para la vida cultural de la ciudad y evidencia la falta de políticas públicas para fomentar la lectura y preservar estos espacios, expresó Mauricio Vázquez González, promotor cultural y exdirector de Editorial la Rana.


“La librería Porrúa es un negocio a nivel nacional, tienen estas tiendas de libros en muchas partes de la República, pero es muy sintomático y alarmante que la de Guanajuato cierre, se adolece una vez más de librerías”.

Dijo que, aunque actualmente muchas personas adquieren libros por internet, el acceso digital no sustituye la experiencia de acudir físicamente a una librería, especialmente para el lector común.

“Una librería, además de ser un punto de encuentro, es un espacio idóneo para el diálogo entre los lectores y los libros. Si no tenemos estos espacios, dónde los vamos a conseguir”.

Asimismo, lamentó los bajos índices de lectura en el país y consideró preocupante que cada vez existan menos lugares destinados al acceso a libros y a la formación cultural de la ciudadanía.

Vázquez González advirtió que en Guanajuato capital prácticamente ya no existen librerías de cadena y recordó el cierre de la antigua Librería de Cristal como otro golpe para la vida cultural de la ciudad.

“En una ciudad como Guanajuato, no es posible que no exista una librería de ese tamaño”.

Sobre las acciones necesarias para revertir esta situación, consideró urgente una estrategia conjunta entre los distintos niveles de gobierno para impulsar políticas públicas enfocadas en el acceso a los libros y el fortalecimiento de espacios culturales.

Como ejemplo, mencionó casos internacionales como Francia y Argentina, donde existen leyes y apoyos dirigidos a proteger librerías independientes y de barrio.

“La gente necesita comer, pero también necesita leer, recrearse, formarse y tener espíritu crítico. Todos necesitamos libros para ser mejores ciudadanos”.

Finalmente dijo que espera que el cierre de Porrúa no sea definitivo y se busque otro espacio para mudarse. Hasta el momento la compañía no ha dado una postura sobre el cierre de Porrúa en la capital y sí será definitivo o no.



Fuente 

https://portalguanajuato.mx/2026/05/14/guanajuato-se-queda-sin-librerias-cierra-porrua/