Análisisviernes, 12 de junio de 2026+
Fabián Muñoz
Llovía, llovía a cántaros en la ciudad de Guanajuato, entonces tenía unos diez años de edad y estudiaba la primaria, era de noche y salía del cine ubicado en la parte más alta del Callejón del Estudiante, iba con mi hermana Lupita y el torrente del agua nos llegaba casi a la cintura, nos aferramos a los barrotes de un balcón para no ser arrastrados por la corriente que bajaba como un río caudaloso por esa vía.
Fue entonces frente a nosotros, que la fuerza del agua rompió las puertas de madera de la Librería de la Universidad ubicada entonces sobre la calle Lascuráin de Retana, esquina con el callejón del Estudiante frente a las emblemáticas escalinatas, el caudal entró y de golpe sacó, en unas olas casi surreales, montones de libros flotando. En mi memoria está la imagen de una turba de jóvenes robándose los libros que flotaban sobre la calle en medio de la tormenta, confieso que llegué a casa caminando, ensopado y con dos libros que ni el título había leído como botín.
Ese fue creo, mi primer contacto con una librería, cierto que desde cualquier mirada esa relación comenzó bastante mal, pero al paso del tiempo esos establecimientos se volvieron sitios a los que voy con cierta regularidad, son espacios de búsqueda de conocimiento y de encuentro con amigos.
Cuando una librería cierra hay una pequeña tragedia cultural en la ciudad donde acontece, por eso me causa una gran tristeza y preocupación el anuncio del cierre definitivo de la Librería y Papelería Madero que abrió sus puertas hace cincuenta y cinco años y que al no ser costeable su operación, los dueños han decidido quitarla.
Esta emblemática librería ubicada en la Avenida Francisco I. Madero fue fundada en 1971 por María del Refugio Consuelo Mayorga, conocida como “Cuquita”, actualmente sus propietarios Arturo García y María Guadalupe Carrillo han colocado afuera de su negocio un anuncio con ofertas de hasta el 60 por ciento de descuento como remate por el cierre del lugar.
A este cierre se suma el de la Librería Universal que se ubicaba en la acera de enfrente de la librería Madero, en este caso la Universal cumplía unos 32 años cuando decidieron quitarla, esto poco después de terminada la pandemia de Covid-19. Conversando con mi amigo, el cronista Carlos Reyes Sahagún comentó que la Universal tuvo dos sedes a lo largo de su existencia.
Las librerías Universal y ahora Madero, fueron por muchos años espacios emblemáticos para la vida cultural de Aguascalientes, junto con la Librería de Cristal, y la todavía existente Excélsior en el Parián, eran las opciones locales para adquirir libros ya que la otra posibilidad era viajar a Ciudad de México con ese objetivo.
Cierto que la opción de la Internet, los libros digitales y los servicios de venta por mensajería son factores para la quiebra de librerías, en el caso de la Universal creo que se sumó el incremento de precios de las rentas en el centro de Aguascalientes, sin embargo, pienso que el cierre de lugares como la librería Madero es un síntoma de una enfermedad que tiene que ver con la falta de gestión gubernamental para comprender que las librerías no pueden verse solo solo negocios sujetos a la oferta y la demanda, sino como espacios fundamentales que contribuyen al encuentro cultural de nuestra comunidad.
La visión neoliberal de que el Arte y la Cultura deben estar reguladas solo por las reglas del mercado es un criterio que atenta contra el pueblo. Las librerías, así sean privadas, son espacios que la autoridad debe buscar su permanencia por su importancia como lugar de encuentro y de vida comunitaria.
Estrategias como alianzas de distribución editorial, invitar a que las librerías locales participen de manera gratuita en las ferias de libro, o volverlas sedes alternas para mesas de conversatorio o presentaciones editoriales son acciones que podrían contribuir a revitalizarlas. Hay acciones cotidianas que nos alejan de las personas en la nutritiva relación entre los lectores, por eso las bibliotecas también son fundamentales y se debe de invertir en ellas.
Todo es posible, leer en digital, comprar en línea nuestros libros, pero también animar la vida de nuestras librerías y de nuestras bibliotecas, porque ahí son espacios de conocimiento colectivo y eso, aunque pasen los años y avance la tecnología no lo debemos de perder.
Fuente
Café Fausto | Cuando cierra una librería - El Sol del Centro
https://oem.com.mx/elsoldelcentro/analisis/cafe-fausto-cuando-cierra-una-libreria-30491199.
No hay comentarios:
Publicar un comentario