viernes, 31 de mayo de 2013

La casa que me compró “Gabo”

La casa que me compró “Gabo”

La pequeña librería del viejo quedaba frente a la puerta principal de la casona de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y a la vera del Parque Universitario. Mi padre era librero de cabotaje, con mangas y quevedos. Sabio en filosofía, alquimia y entuertos poéticos. Las ganancias de la librería dejaba para la vida frugal y poco estridente de la familia. Una casa alquilada desde el oncenio de Odría en esa villa de Surquillo con vista al mal luego de que el viejo perdiera la antigua finca por esas arritmias del juego y la mirada de una china. En las tardes del verano, el sol caía directamente sobre los libros recién editados otorgándoles un brillo especial a títulos y autores. Mi padre era un hombre de un rictus tieso pero que en el fondo era amable y querendón.

Los que lo conocían, jóvenes y viejos escritores a quien él fomentaba su pasión por los libros, le confesaban más sus ensueños que sus penurias estando yo presente y si apenas llegaba a los 10 años. Mi padre, sin proponérselo, me contagió el apego por la creación poética y la liturgia libresca. Él mismo decía que a los libros había que quererlos como a las mujeres había que amarlas. Yo casi apenas entendía esa diferencia. Un día sí y el otro tal vez, mi padre me dejaba a cargo de la librería y se iba con poetas y narradores a conversar sobre utopías e indemnizaciones en los bares de por medio, el Palermo, el Chino-Chino, la Comisaría o La Llegada. Luego, embellecido por la alquimia de las cervezas, regresaba por la noche recitando a Mallarme o Pavese y, a paso de milongas silentes, regresábamos a casa en el tranvía Lima-Chorrillos y yo tomado de su mano.

En mayo de 1967 en Buenos Aires se imprimió LA PRIMERA edición de “Cien años de soledad” de Gabriel García Márquez bajo el sello de la editorial Sudamericana con un tiraje inicial de 8.000 ejemplares. El realismo mágico del libro lo convirtió esa vez en todo un suceso en ventas. Así, llegó a Lima y el efecto fue similar en librerías que las habían y por decenas. Mi padre una noche regresó a casa gritando: “Se me presentó la virgen”. Ese día había vendido los 20 primeros ejemplares de la novela de “El Gabo” y el viejo local recuperó el fulgor malva del éxito. Un año más tarde, papá regresó igual de eufórico. “Ya tenemos casa propia” gritó al entrar. Cierto, gracias a García Márquez nos mudamos al flamante departamento del moderno edificio de la Residencia San Felipe. El libro se siguió vendiendo como pan caliente y hasta la fecha va por más de 30 millones de ejemplares y ha sido traducido a 35 idiomas. Eran los días que gracias a la descomunal venta del bendito libro mi padre le pudo hacer su ‘quinceañero’ a mi hermana mayor que ya tenía 18 años y obsequiarle una licuadora de 6 velocidades a mi madre. García Márquez, cierto, había cambiado el nervio alimenticio de la tripa familiar y yo pude estudiar inglés en el ICPNA.

No obstante, a pesar de su tropical refresco a las letras castellanas, de su ejemplar rigor periodístico, García Márquez siempre fue un personaje ajeno a las ansiedades literarias de los peruanos que ingresamos a un espiral de radicalismo ideológicos que ya tenía muertos ilustres como el poeta Javier Heraud como símbolo del guerrillerismo castrista y Luis De La Puente Uceda, del MIR, un ex aprista decente que rompió con el añoso partido de Haya de la Torre para irse al monte y morir aferrado a la ideología fresca del MIR. Y en esos años, aún antes de ser premios Nobel de literatura, Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa eran amigos íntimos. Aún sin ese celoso puñetazo vargallosiano en su ojo tumefacto que “El Gabo” hizo quedar para la posteridad gracias a la foto que se hizo tomar por el Colombiano Rodrigo Moya en México el 14 de febrero de 1976, eran amigos entrañables. Aún sin presagiar que una mañana limeña de invierno asaltada por las resolanas de las venturas, cuando invitados por la Universidad Nacional de Ingeniería, tomaron posesión del auditorio principal y desnudaron sus demonios ante el “interrogatorio público” a la que fueron invitados. García Márquez era para los escritores peruanos un personaje, todavía, de exótica escritura. El diálogo no tuvo gran difusión en la prensa y más bien pareció una aburrida conferencia académica. Cierto, parece que a García Márquez no le agradó esa indiferencia de sus pares peruanos que no regresó jamás por estas vides. 

De aquel encuentro entre los dos exitosos novelistas, el poeta Armando Arteaga recuerda: “Yo era estudiante de la academia Acuni. Estaba en el colegio todavía y me preparaba para ingresar a la UNI. Esa mañana el arquitecto Luis “Cartucho” Miró Quesada los presentó, también estaba Santiago “Santy” Agurto Calvo. García Márquez era muy parecido al poeta Elqui Burgos. Vargas Llosa era muy admirado por todos nosotros en ese entonces por estar a favor de la revolución cubana. Entre los asistentes recuerdo haber visto a Paco Bendezú, a Dalmacia Samohod, a José Miguel Oviedo. Recuerdo haberme sentado casi al lado del poeta César Calvo y el hijo de poeta cajamarquino Oscar Imaña, un barbudo que todas las tardes tomaba su café en el Tivolí”. Jorge Pimentel, aquella vez, comandó una caravana que partió desde el mítico bar “Palermo” y hasta la UNI. La poeta Rosina Valcárcel también asistió a ese tour de forcé por la llegada de ese “raro” Colombiano pero fue un acontecimiento poco feliz porque García Márquez podía ser un espécimen del Caribe Colombiano pero no era poeta rotundo, como lo imaginaban muchos.

Existen hasta dos ediciones en libro de este encuentro. LA PRIMERA editada por la UNI del mismo 1967 y la segunda “La novela en América Latina: Dialogo” que es de 1991 auspiciada por Extebandes con diseño de Víctor Escalante, fotos de Carlos Chino Domínguez y un prólogo del novelista José Antonio Bravo. Amen, existe una fotografía de esa ocasión publicada gracias a Fernando Caller Salas de la Dirección de Bienestar Universitario de la UNI donde aparecen en la oficina del Rectorado de la UNI, de izquierda a derecha, trago en mano y de estricto traje oscuro, Gabriel García Márquez, el Rector Santiago Agurto Calvo, el Decano de Arquitectura Luis “Cartucho” Miró Quesada Garland y Mario Vargas Llosa. José Antonio Bravo recuerda que a la pregunta de Vargas Llosa de cómo era esa vaina de que Remedios la Bella se vaya volando al cielo, él dijo que esa era la realidad real de los imaginarios de los pueblos de ese lugar y contra esa mágica verdad no había cura.

Así, García Márquez es controversial y está bien. Así sigue siendo ejemplo de constancia y honradez. Por ello lo recuerdo con cariño a sus 85 años con esta cita de su nacimiento y no de su muerte literaria: “Fue así y allí donde nació el primero de siete varones y cuatro mujeres, el domingo 6 de marzo de 1927, a las nueve de la mañana y con un aguacero torrencial fuera de estación, mientras el cielo de Tauro se alzaba en el horizonte. Estaba a punto de ser estrangulado por el cordón umbilical, pues la partera de la familia, Santos Villero, perdió el dominio de su arte en el peor momento. Pero más aún lo perdió la tía Francisca, que corrió hasta la puerta de la calle dando alaridos de incendio: --¡Varón! ¡Varón! –Y enseguida como tocando a rebato--: ¡Ron, que se ahoga! [El nacimiento del Gabo] en “Vivir para contarla”. 

http://www.diariolaprimeraperu.com/online/especial/la-casa-que-me-compro-gabo_107079.html



lunes, 20 de mayo de 2013

Librería de viejo de Tijuana B.C

http://www.youtube.com/watch?v=NNAsRvU7z4U

Los libreros de Donceles





Los libreros
de Donceles
Heredado amor, vocación de oficio
Texto: José Manuel Ruiz Regil
Fotos: Yahel Leguel
 Dice un refrán popular: “Buenos son los libros viejos, pero solamente los buenos libros llegan a viejos”. Eso lo saben bien los libreros de Donceles, en el Centro Histórico de la Ciudad de México. No por nada llevan más de setenta años dedicados a vender, buscar, comprar y coleccionar ejemplares únicos, agotados o “inencontrables” que, por su importancia histórica o atributos editoriales y artísticos, son considerados entre los iniciados de la hoja, como verdaderas joyas de alto valor.
A decir de Ubaldo López Casillas, hijo mayor de Don Ubaldo López Barrientos, fundador de la primera librería de viejo a mediados del siglo pasado, la Librería Mercurio, en Avenida Hidalgo: “ser librero o anticuario, como algunos se denominan, requiere de mucho trabajo. Tener disposición para responder a las oportunidades y mucha disciplina. A veces hay que bajar bibliotecas completas de un cuarto de azotea al que sólo se accede por una escalera de caracol. Mantener esto requiere de mucha constancia y condición física, también. Cada día trae su carga de títulos y ejemplares que hay que clasificar, revisar, limpiar y ordenar para poderles dar salida”.
Heredero, junto con sus hermanos, de la tradición bibliófila de su tío Nicolás y de su padre, quienes empezaron el negocio con apenas 20 títulos en el mercado dominical de La Lagunilla, hoy rubrica su genealogía como uno de los principales promotores del libro de segunda mano junto con sus primos, tanto de la línea de los López como de los Casillas, y su hermano menor Mercurio, dinámico propietario de las librerías Bibliofilia, Inframundo y Los Hermanos de la Hoja, en Donceles, y de El Volador y Anáhuac, al sur de la ciudad.
Resguardados de la lluvia caprichosa de esta primavera impredecible, de pie, en el interior de la bodega de la Librería Selecta, fundada en 1956 por su padre, Ubaldo, con actitud mesurada, no esconde su oficio en el detalle. Enciende un cigarro. Me ofrece un refresco. Recarga el suyo sobre la carátula de uno de los tres volúmenes que componen la obra Monumentos del arte mexicano antiguo, de Antonio Peñafiel. Los muros que nos rodean, apuntalados por gruesos polines, están tapizados de vitrinas que resguardan entre sus ejemplares, una crónica de las islas inglesas, publicada en el siglo XVI, una edición miniatura del Quijote, de 5 x 5 cm, editada por Calleja a principios del siglo XX, y un México y su evolución social, en una edición de 1890.
En esta misma bodega han pasado codiciadas horas bibliófilos exquisitos como el dramaturgo Hugo Argüelles, quien visitaba esta librería con frecuencia para comprar primeras ediciones, libros de arte, historia, teatro y otras curiosidades, o el maestro Andrés Henestrosa que, a decir del comerciante, era duro para el regateo.
Al parecer, fue la esposa de Don Ubaldo quien tenía una gran pasión por los libros y lo inspiró a iniciar el negocio. No se sabe mucho de ella. Percibo un aire de leyenda alrededor de esta figura enigmática y me pregunto si existirá alguna relación entre este personaje femenino, opacado por los varones que la rodean, y la anciana que retrató magistralmente Carlos Fuentes en su Aura. Por cierto que la dirección publicada en el anuncio al que responde el joven historiador Felipe Montero es Donceles 815, número ficticio, por demás está decirlo. Sin embargo, en homenaje a esta obra maravillosa de la literatura mexicana, la librería anticuaria, que está al principio de la calle, en el número 12, lleva el nombre de La Casona de Aura.

Hace treinta años, acudían a las librerías de viejo especialistas en botánica, historia, religiones y muchas otras disciplinas. Hoy en día, todavía es una suerte encontrarse con Ubaldo, con Mercurio o con alguien más que tenga el tiempo y el conocimiento para enriquecer la búsqueda con recomendaciones sobre otros títulos y autores, y quizás, despierte esta misma sensación de fraternidad que experimentamos quienes pisamos con gran emoción los pasillos de una librería llena de tomos con experiencia pues, a decir de sus guardianes, mientras que una librería de nuevo ofrece alrededor de diez mil títulos, en una de viejo puedes encontrar hasta quinientos mil en bodega, esperando el tiempo que sea necesario para llegar a las manos de quien dará a la obra su justo valor.
Como los describe Fuentes en Aura, las plantas bajas de estos edificios coloniales se levantan con ladrillos de papel, cimientos de aire sustentan todavía el tezontle, los nichos con sus santos truncos coronados de palomas, la piedra labrada del barroco mexicano, los balcones de celosía, las troneras y los canales de lámina, las gárgolas de arenisca. Estantes de piso a techo edifican el cielo borgiano, las moradas teresianas, creando atmósferas habitables para la reflexión, el conocimiento y la sorpresa.
Deambular entre sus pasillos a la espera de que un título nos brinque a la cara, o a que el milagro de la sincronicidad se manifieste detrás de una pila de libros, de una dedicatoria, o de un apunte olvidado a la mitad, son goces que no deberían perderse. Y más allá de adquirir un libro con un fin utilitario, habría que considerar la posibilidad de integrarse a la vida de éste, comulgar con la lectura con otros ojos que jamás miraremos, con las manos que nunca podremos tocar, con un aliento que, quizá, se sofocó o suspiró en el mismo punto y coma en que lo haremos nosotros, para insertarnos al destino de la obra, imbricarnos más allá de la lectura en el mar embravecido de anécdotas e historias que han llevado al ejemplar de un lado a otro en el viaje del tiempo. imagen
José Manuel Ruiz Regil. Es escritor, locutor, guionista y cantautor. Es cronista de la Asociación Amigos de Bellas Artes y de la Editorial Versodestierro, donde publicó el poemario Cantata para la cuerda floja.



lunes, 18 de marzo de 2013

Se extiende Libros Vagabundos a dos ciudades en México


Se extiende Libros Vagabundos a dos ciudades en México


MÓNICA RIVERA / Publicada el 18/03/2013



El proyecto Libros Vagabundos, iniciado por jóvenes hidrocálidos, se ha extendido a Durango y Xalapa, ciudades que comenzarán el préstamo de libros en las plazas principales con la misma mecánica como se ha realizado a lo largo de 6 meses en Aguascalientes, anunciaron sus integrantes.

A raíz del impacto que ha tenido este proyecto, y la continuidad que se le ha dado, las personas se han acercado a Libros Vagabundos y les han aplaudido la labor que desempeñan.

Ahora, con el propósito de transmitir el gusto por la lectura, jóvenes de Xalapa y Durango crearon un vínculo con Libros Vagabundos Aguascalientes, y ya comienzan a recabar su acervo para iniciar los préstamos.

A decir de uno de los integrantes del proyecto local, constantemente se comunicarán con ambas ciudades para que este grupo tengan bases firmes y logren expandirse por todo México.

El día de ayer, Libros Vagabundos celebró su sexto mes fomentando la lectura en las calles y fue ahí donde anunciaron la unión de Xalapa y Durango.

En una primera entrevista con Periódico Am Aguascalientes, los jóvenes manifestaron la dificultad que representa trasladar la gran cantidad de libros hasta el centro de la ciudad, por lo que solicitaron ayuda para comprar un medio para transportarlos “Queremos conseguir un diablito, para ayudarnos con eso, y continuar con lo que hacemos” habían mencionado.

El día de ayer recibieron por sorpresa un triciclo donado por lectores, con el que se facilitará el traslado de los más de 900 libros que jueves y domingos colocan en la exedra y calle Madero.

Los jóvenes están concretando la creación de un Quetzalcóatl de libros, el cual circulará por todas las colonias de Aguascalientes para acercar y fortalecer el acervo, por lo que en próximos meses se verá, incluso, en los diferentes municipios.

http://www.periodico.am/aguascalientes/local/se-extiende-libros-vagabundos-a-dos-ciudades-en-mexico.-3608.html

facebook Libros Vagabundos http://www.facebook.com/librosvagabundosags?ref=ts&fref=ts

domingo, 10 de marzo de 2013

Desmiente municipio, con información falsa, en caso de Libros Vagabundos



Aclaran, con mentiras, asunto de Libros Vagabundos
A través de la jefatura de información del municipio capital, se envió una carta "aclaratoria" en torno a la negativa de otorgamiento de permiso al colecitvo "Libros vagabundos" para instalarse a intercambiar libros en la exedra.

Redactada a manera de boletín, no de carta aclaratoria o desmentido, y sin firma de la persona responsable del desmentido, se da información parcial y en algunos casos falsa sobre la nota publicada por AM Aguascalientes el jueves pasado.

El día mencionado AM publicó la nota "Prohiben intercambio de libros en plaza principal" en la que se documentó que el ayuntamiento capital, en concreto la dirección de mercados, había prohibido que un grupo de jóvenes se instalara en la exedra a prestar libros, esto como parte de un proyecto social denominado "libros vagabundos". A pesar de la negativa, se informó también, que los jóvenes se instalaron ese día.

El viernes por la tarde, AM recibió una llamada de parte del jefe de información de Lorena Martínez, solicitando el cargo formal del encargado del diario digital AM Aguascalientes a quien se le dirigió el desmentido.

Desde la cuenta de correo electrónico de la jefatura de prensa de la coordinación de comunicación social, se recibió un documento word fechado el 1 de marzo de 2013, sin número de carta alcaratoria, desmentido, boletín o comunicado, en una hoja membretada con el logo del ayuntamiento de Aguascalientes. 

"La Secretaría del H. Ayuntamiento y Dirección General de Gobierno, a través de la Directora de Asuntos Jurídicos, María Teresa Ávila Guel, puntualiza que respecto a la nota titulada Prohíben intercambio de libros en plaza principal, la Dirección de Mercados, Estacionamientos y Áreas Comerciales y el Instituto Municipal Aguascalentense para la Cultura (IMAC) en ejercicio de sus respectivas facultades, determinaron desde el pasado (sic) 25 y 27 de febrero el permiso para que la Asociación de Libreros de Aguascalientes A.C. ´Libros Vagabundos´ realizara sus labores de fomento a la lectura", se lee en la carta.

"En este sentido, la funcionaria Municipal explicó que dichas personas se encontraban instaladas debajo del asta bandera y  sin ningún tipo de permiso, situación que viola completamente el marco normativo correspondiente. Ante esta situación, se inició el proceso administrativo para la emisión de un permiso, el cual fue avalado desde el pasado 25 de febrero para instalarse los domingos desde las 17:00 hasta las 20:30 horas, en la avenida Madero, a la altura de Sanborns, según el oficio DMEYAC/0279-13".

Sin embargo, el jefe de prensa de Martínez no especifica que en el documento que menciona, el DMEYAC/0279-13, no solamente se autoriza la instalación enfrente de "Sanborns", sino que también se niega el permiso para que los jóvenes se instalen en la exedra, según el documento original entregado a Libros Vagabundos, en poder de AM.

Como se transcribió en la nota publicada el jueves pasado, el director de mercados, estacionamientos y áreas comerciales del Ayuntamiento, Roberto Armendáriz García, negó el permiso en respuesta a la solicitud de la directora del Instituto Municipal de Cultura, Evangelina Terán, documento del que tuvieron conocimiento la alcaldesa, Lorena Martínez; el jefe de departamento de áreas comerciales de la dirección de mercados, Gerónimo García y el presidente de la asociación de libreros de Aguascalientes, Salvador Gómez Díaz.

En su respuesta, el jefe de prensa de la alcaldesa, confunde a la Asociación de libreros de Aguascalientes con el colectivo "Libros Vagabundos", siendo dos asociaciones distintas, la primera de carácter formal y la segunda informal; la respuesta de la dirección de mercados no fue dirigida ni a la Asociación de Libreros, como asegura Navarro, ni a Libros Vagabundos, sino a Terán, a través de quien se solicitó formalmente el permiso; en el texto de respuesta se incluye el nombre del joven Luis Hernández Rodríguez, vocero del movimiento Libros Vagabundos.

"En relación a su amable solicitud me permito informarle que lamentablemente no es posible otorgarle el permiso al C. Luis Hernández Rodríguez para que se instale en un espacio de 5.00 x 5.00 metros los días jueves de las 17:00 a las 20:30 horas en la exedra. Lo anterior debido a que se han establecido políticas de regularización de eventos y comercios en ese lugar rogándole al señor Hernández acudir a la dirección de mercados para brindarle algunas otras opciones en espacios públicos", se lee en la respuesta de Armandáriz García a Terán, para posteriormente aceptar otorgar el permiso para que se instalaran los jóvenes afuera de Sanborns los domingos, como se redactó en la nota de AM y es parte del texto omitido por la jefatura de prensa en su aclaración.

En otra parte del desmentido, el ayuntamiento capital señala que "el pasado 27 de febrero el Director de Mercados, Estacionamientos y Áreas Comerciales, Roberto Armendáriz García, consideró procedente la exposición, promoción de libros y actividades culturales en la Exedra frente a Catedral, todos los jueves del mes de marzo en un horario de 17:00 a 20:30 horas, tal como lo solicitara la agrupación, de acuerdo al documento SHAyDDG/3465/13", cita que es inexacta y con la que nuevamente la jefatura de prensa del ayuntamiento falta a la verdad.

El oficio SHAyDDG/3465/13, del cual AM posee una copia, es un oficio de la Secretaría del Ayuntamiento de Aguascalientes, no de la Dirección de Mercados, como asegura quien haya redactado el desmentido y no está fechado el 27 de febrero, sino el 1 de marzo, es decir, un día después de que AM publicó la nota que provocó el desmentido de la jefatura de prensa de Martínez. Al señalar que la aceptación se dio el 27 de febrero, se trata de desvirtuar a AM y a Libros Vagabundos en la nota publicada el 28 de febrero, tratando de hacer creer que la nota se publicó cuando ya se había otorgado el permiso.

Además, el oficio otorga el permiso para instalarse el 28 de febrero, 7, 14, 21 y 28 de marzo, y fue fechado el 1 de marzo, es decir, el 1 de marzo el ayuntamiento otorgó permiso para instalarse el 28 de febrero, este es un simple dato anecdótico con el que se muestra la falta de precisión con la que se manejó el asunto desde la Secretaría del Ayuntamiento, la dirección de mercados y la jefatura de prensa de Lorena Martínez.

Cabe hacer mención que en cuanto Teresa Ávila Guel, encargada de despacho de la Secretaría del Ayuntamiento emitió el oficio otorgando el permiso, AM publicó, como segunda nota en importancia jerárquica dentro del portal el viernes 1 de marzo, la aceptación del ayuntamiento para la instalación de este proyecto cultural, dándole la misma difusión en redes sociales que se le dio a la publicada el 28 de febrero.

Alrededor de cuatro horas después de haber publicado la nota de la aceptación del permiso, la jefatura de prensa del ayuntamiento emitió el desmentido, que fue colocado en el perfil de facebook del colectivo Mexicambio y en el del ayuntamiento de Aguascalientes, a pesar de un acuerdo verbal con la coordinación de comunicación del ayuntamiento de Aguascalientes de que no se publicaría en tanto no se ofreciera copia de la documentación que la jefatura de prensa aseguró tener, con los documentos firmados de recibido por Libros Vagabundos, es decir, en cuanto pudieran comprobar sus dichos de la carta aclaratoria.

En la charla se acordó que AM publicaría el desmentido con una disculpa pública si se llegaba a comprobar que en la nota había citas inexactas o falsedad en las declaraciones de Libros Vagabundos, así como, la parte más importante, que el permiso para colocarse en la exedra se había otorgado el 27 de febrero, no el 1 de marzo, como realmente sucedió.

La coordinación de comunicación social del municipio se comprometió a entregar los documentos el sábado 2 de marzo por la mañana, lo que hasta las 10:46 horas de este domigno no había sucedido.

http://www.am.com.mx/aguascalientes/local/desmiente-municipio-con-informacion-falsa-en-caso-de-libros-vagabundos-454.html


Mientras que sí se permite el comercio de comida, la renta de carritos y conciertos como el de Paulina Rubio, municipio niega permiso a Libros Vagabundos


Mientras que sí se permite el comercio de comida, la renta de carritos y conciertos como el de Paulina Rubio, municipio niega permiso a Libros Vagabundos

Paulina Rubio sí, libros no en la Plaza Principal. La dirección de mercados y áreas comerciales del municipio capital prohibió a jóvenes de preparatoria el intercambio de libros en la plaza principal, según consta en oficio en poder de am aguascalientes.
Libros Vagabundos es una organización informal de jóvenes que sin afanes de lucro se reúne dos veces por semana en la plaza principal para prestar libros a quien tenga ganas de en una semana hacer una lectura.
Los jóvenes lo único que piden a cambio es una identificación que garantice que el libro prestado regresará. Estos jóvenes con iniciativa y con ganas de tener en realidad un “país de lectores” se toparon con uno de los peores males de México: su burocracia.
Al enterarse que necesitaban un permiso formal por parte del ayuntamiento para poder instalarse los jueves en la exedra y los domingos afuera de la tienda departamental Sanborns, recurrieron al Instituto Municipal de Cultura (IMAC) para que les ayudara con la tramitología burocrática.
La directora del IMAC, Evangelina Terán apoyó a los jóvenes enviando un oficio a la dirección de mercados, con el que solicitaba que se concedieran los permisos a Libros Vagabundos.
La respuesta fue positiva pero solo parcialmente. Roberto Armendáriz García, director de mercados y áreas comerciales respondió que en cuanto al espacio afuera de la tienda departamental, el ayuntamiento no tenía impedimento alguno, sin embargo, para el espacio de la exedra sí había objeción.
“En relación a su amable solicitud me permito informarle que lamentablemente no es posible autorizarle el permiso al C. Luis Hernández Rodríguez para que se instale en un espacio de 5.00 x 5.00 metros los días jueves de 17:00 a 20:30 horas en la exedra. Lo anterior debido a que se han establecido políticas de regularización de eventos y comercios en ese lugar”.
Por esa razón se le pidió al joven Luis Hernández, cabeza visible del movimiento Libros Vagabundos que fuera a la dirección de mercados para que se le diera autorización de colocarse, pero en otro lugar.
Libros Vagabundos se quejó con AM con un argumento sencillo y contundente: “¿cómo es posible que no permitan el intercambio de cultura sin fines de lucro? lo que hacemos es una labor social y no queremos nada a cambio, solamente prestar libros y que nos presten libros”.
Luis señaló que el espacio que le ofreció la dirección de mercados era un cuadro en la esquina de Catedral.
“Esa esquinita, nadie nos va a ver, ojalá que nos pudieran explicar qué mal hacemos. Los domingos viene gente y se pone a rentar carritos eléctricos para los niños, a vender cosas, creo que la lógica es ellos sí porque pagan, nosotros no, porque no pagamos.
“Incluso preguntamos si teníamos que pagar algo y la respuesta fue que simplemente no nos podíamos poner a intercambiar libros ahí, en ese espacio”.
A pesar de todo, este jueves los jóvenes se volvieron a instalar mientras alguna autoridad se decide a moverlos.

Los jóvenes narraron que el pasado jueves 21, llegaron 8 verificadores de municipio a la exedra, quienes les pidieron su permiso y les solicitaron que se retiraran del lugar; los integrantes del Libros Vagabundos expusieron que no debería prohibírseles su estancia, ya que su único objetivo es promover la lectura, no vender libros.
La reacción de los verificadores fue levantarles un pre multa.
“Nos levantan una acta en la que dice, se encontraron a personas instaladas en la exedra, promoviendo la lectura, sin permiso para ejercer dicha actividad, además son reincidentes” menciona inconforme un integrante de libros vagabundos.
Los verificadores no sólo les otorgaron su acta, sino que les advirtieron que, de no retirarse llamarían a la fuerza pública, “nos dijeron que nos podrían quitar los libros y que tendríamos que pagar una multa”.
Ante esta situación se dieron a la tarea de solicitar permiso al día siguiente, por lo que realizaron 4 cartas, una de ellas dirigida a la Dirección de Mercados, otra al IMAC, una más a la Secretaría General del Ayuntamiento y la última a Lorena Martínez, en la que se solicitaban el permiso para promover la lectura en la plaza pública; en las dependencias les avisaron que el lunes les darían respuesta.
El domingo, día en el que se instalan sobre la calle Madero y la plaza, llegaron nuevamente los verificadores.
“Uno de los verificadores nos dijo, la verdad a mi no me importa si los están vendiendo o no, a nosotros nos manda el Secretario del Ayuntamiento, nosotros sólo somos ejecutores”, por lo que luego de unas horas se retiraron del lugar.
El lunes acudieron nuevamente a cada una de 4 las dependencias para recibir respuesta, ninguna fue favorable, argumentando que no eran los responsables de otorgar dicho permiso.
“En la Secretaría de Ayuntamiento nos dijo una abogada que no nos darían el permiso; lo que nos argumentan es que la ley no nos lo permite, es todo lo que nos dicen”
Por lo que los integrantes deducen que promover la lectura y prestar libros va contra la ley.
Aunque la alcaldesa, Lorena Martínez implementó el proyecto “Maderear” para promover la cultura y la convivencia, y se otorgan permisos al por mayor, se niega un espacio para promover la lectura por medio de Libros Vagabundos.
“Nos dijeron -hay un acuerdo político detrás, no quieren que usen la plaza para mover gente, ni andar haciendo grilla, pero nosotros no somos de ningún partido político, nuestro único objetivo es que la gente y los niños sobre todo lean”
Surge la inquietud por parte de integrantes de Libros vagabundos del porqué se otorgan permisos en la plaza pública a comerciantes que paganpor él, y no a ellos.
“Sólo pedimos que respeten lo que estamos haciendo, no ganamos dinero, nuestra única ganancia es colaborar con la sociedad, eso es todo” mencionan.
Por MANUEL APPENDINI / MÓNICA RIVERA publicada el 02/28/2013 periódico am 
http://redesquintopoder.com/?p=4186